Capítulo 155
El teléfono de Lola vibró en su bolsillo trasero. Lo sacó con dificultad, pero sin dejar de apuntar a Campos, que conducía cerca del barrio de Hortaleza con el tráfico más ligero. Aun así, el trayecto resultaba interminable.
—¿Estás bien? —preguntó al descolgar.
—¡Mamá, alguien intenta abrir la puerta de casa! ¡¿Qué hago?! —dijo Manuela aterrorizada pero sin elevar la voz.
—Tranquila, escúchame bien —respondió Lola tratando de mostrarse serena mientras hundía la pistola en las costillas de Campos—. Echa el doble pestillo.
—Ya lo he hecho.
—Bien, quita los plomos, pon algún objeto por el pasillo y sal a la terraza de atrás, ¿de acuerdo?
—¡Voy!
Lola cubrió el micrófono del móvil con la mano y susurró a su compañero.
—Llama para que no le hagan daño.
—No está en mi mano, yo no soy nadie.
Lola levantó la pistola, se la puso en la sien y apretó.
—Tranquilízate, solo quieren darte un susto.
—Si le pasa algo a mi hija, te mato. No lo dudes.
No le hizo falta alzar la voz para que la amenaza sonase creíble. Campos sudaba, no tenía capacidad de solucionar el problema.
—¡Ya estoy! —dijo Manuela, que jadeaba por la carrera.
—En caso de necesidad, creo que podrías saltar a la terraza del vecino. ¿Te atreverías ?
—Sí.
—Muy bien. De momento, serenidad, va a llegar Vance en breve. Te acuerdas de él, ¿verdad?
Campos no se imaginaba la presencia del estadounidense, aunque en el fondo le alivió pensar que pudiera llegar a tiempo.
—Como para olvidarlo —susurró Manuela sin perder la ironía.
—Muy bien, pero no te confíes, la persona que intenta entrar también tiene acento yanqui. Dime una contraseña para que lo identifiques.
—Burrito —respondió sin dudar.
—Te cuelgo un momento. Si oyes que se acerca, saltas de terraza.
Sin dejar de apuntar a Campos, llamó a Vance, que respondió de inmediato mientras se bajaba del coche.
—¡¿Dónde estás?!
—Cerca del portal.
—Alguien pretende forzar la puerta de mi casa. Cuando llegues, Manuela estará escondida al fondo, en la terraza de atrás. Para que sepa que eres tú, di la palabra «burrito».
—Descuida. —Y colgó.