No te fíes de ellos Capítulo 141
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Capítulo 141

Las visitas a la residencia oficial del embajador habían marcado los pasos de la investigación.

En la primera, un deprimido James Stein les había ofrecido la ayuda de la embajada, incluso la posibilidad de utilizar el sistema estadounidense de escuchas por satélite.

El final de la reunión había alejado posturas, Vance no era del agrado de los inspectores, y discutieron sobre quién había robado el móvil de la víctima.

En la siguiente ocasión, les habían presentado a Destiny, la madre de la cantante, que desconfiaba de los cauces oficiales y estaba furiosa con la policía española.

Sin embargo, Lola fue capaz de ganársela y la madre le confesó el presunto acoso que sufría Emcy.

Al día siguiente, le entregó el móvil de su hija a espaldas de sus compatriotas, del que se sacaron pruebas decisivas.

En ese punto, los investigadores estaban en el salón con elementos orientales con los tres: la madre, el embajador y, cómo no, Etham Vance, en aparente aunque afligida cordialidad.

—Está siendo muy doloroso —explicó James Stein al referirse a la madre, que permanecía sentada en segundo término, vestida más sobria que de costumbre.

—Lo entendemos —respondió Lola, que se hacía cargo de la situación.

—Los hemos convocado, tras hablar con mi querida Destiny, para pedirles que entreguen la información que tengan al señor Vance, que a su vez se la hará llegar al fiscal del caso. Pensamos que la policía española ha hecho lo suficiente y estamos agradecidos .

—Pero tenemos varios frentes abiertos —argumentó Lola—. Investigamos al chófer, y se mantiene activa la búsqueda de la asesina del fisioterapeuta.

La madre hizo un gesto desde su asiento: no quería que continuasen. Lola miró a Campos, que asintió aliviado.

—Queremos recuperar el cuerpo de mi baby lo antes posible y regresar a casa —musitó.

—Bueno, los entiendo, pero hay que hacerlo por el procedimiento oficial, deberé consultarlo con la jueza.

—Por supuesto, hagan lo que deban —dijo el embajador—, pero les solicitamos de manera oficial que el grueso de la investigación se derive a Estados Unidos, y así lo ha pedido también el fiscal.

Aunque el crimen se cometió en España, nos da la sensación de que tanto las posibles causas como los sospechosos no se encuentran aquí.

Lola sopesó las palabras del embajador y las asumió. Se dieron la mano en silencio y, cuando ya iban a salir, la madre se levantó.

—Quisiera agradecer a solas a la inspectora su dedicación.

—Claro —aceptó Stein, e hizo un gesto a los demás para que salieran con él al vestíbulo.

Ya a solas, Destiny se acercó a Lola y la abrazó. La inspectora, rígida al principio, levantó las manos y la apretó contra sí. Compartía su dolor.

—Gracias, lo ha hecho usted muy bien —dijo Destiny tras separarse—. Su compañero no ha sospechado nada. Pensará que de verdad abandonan la investigación.

A Lola no le gustaba la pantomima, pero la había aceptado a propuesta de Vance. No hablaría con la jueza para que delegase el caso, le bastaba con que Campos lo creyera.