No te fíes de ellos Capítulo 120
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Capítulo 120

El Opel Corsa cruzaba la Castellana camino de la UDEV. Por una vez conducía el inspector Campos mientras Lola repasaba las notas que había tomado en el teléfono.

—Mis informaciones eran correctas —afirmó.

Campos, sin perder de vista el tráfico, la observó; estaba satisfecha de haber acertado.

—¿No me vas a contar por qué lo sabías?

—Materia reservada —dijo, irónica—. Pero mi fuente no era muy de fiar, había que comprobarlo. El director del museo se ha puesto muy nervioso cuando nos ha visto.

—No sabía nada del famoso sello. Se ha sorprendido.

—Es raro. Como si esa tal Irene Llamas ocultase datos.

—¿Tú crees? —preguntó Campos—. ¿No será simplemente que se fue de viaje en mitad del estudio?

—Nada me suena normal en este asunto. Cuanto más aventuramos, más cerca estamos de acertar. Se mueve mucho dinero en el mundo del arte. Y en el de la música.

Campos torció el gesto. No estaba muy de acuerdo con la deriva que tomaba la investigación.

—¿De verdad crees que el sello era igual que el de Emcy?

—Sin duda —dijo Lola revisando sus apuntes—. Entre los vídeos del móvil, había uno un tanto explícito en el que se grababa a sí misma mientras se lo realizaban.

—¿Y comentaba algo?

—La tatuadora teorizaba sobre el significado —explicó de memoria—. Algo referente a la espiritualidad del cosmos, la luz domina a la materia, el paso de la vida a la muerte, o yo qué sé. Una gilipollez. Seguro que era vegana.

—¿Y Emcy daba alguna pista?

—¿Qué ha comentado la restauradora que significaba el sello? —respondió Lola con otra pregunta, como acostumbraba.

—Pertenencia.

—Pues eso: Emcy les pertenecía.

—¿A quiénes?

Lola se encogió de hombros.

—Esa es la respuesta que nos falta.

Campos la miró preocupado.

—Tal vez Vance tenga razón y esto nos quede grande —dijo.

—¡Voy a hacer lo contrario de lo que diga ese cabrón! Estoy convencida de que filtró a las seguidoras la visita al estadio.

—Yo también lo he pensado —respondió Campos—. Ha jugado a dos bandas desde el principio. Nunca ha querido que lo resolviéramos.

—Por cierto, ayer me dijeron que el famoso club de fans de Parla ya no figura en redes. Con miles de seguidoras y, de un día para otro, más extinguido que los dinosaurios.

En ese momento, Lola miró entre los mensajes de X que tenía en el teléfono. Había uno de Capuchitas; hacía rato parpadeaba en la pantalla. Lo abrió y le saltó la captura de Barray que había tomado el matemático durante la rueda de prensa del Prado.

Añadía un texto: «Michel Barray es el centro de la trama».