Capítulo 109
La encontró escondida en su dormitorio con la luz apagada.
Abrazaba desconsolada el perro de peluche que conservaba desde la infancia.
Lola se aproximó y encendió la lámpara de la mesilla.
La vio tan congestionada que le puso la mano en la frente; tenía fiebre por el disgusto.
Así era complicado arrancarle la cabeza a tu propia hija.
Se sentó al borde de la cama deshecha y no hizo falta que preguntase, Manuela comenzó a balbucear.
—Insinué que era… policía.
—¡Vamos, no me jodas!
La serenidad de Lola se esfumó de un plumazo.
—¡¿Pero estás idiota?! ¡¿Cómo se te ocurre?!
Respiró hondo y aceptó que era una cría que se había pasado de lista y que no podía permitir que se cerrara en banda, debía darle confianza para que detallara lo sucedido. Era experta en interrogatorios. Ya tendría tiempo de castigarla después.
—Vale. Explícate.
Manuela se incorporó, se apoyó en los almohadones y se secó las lágrimas. Tenía los ojos enrojecidos de llorar y necesitaba confesar.
—Ya te dije que la cuenta de X subía tuits relacionados con el asesinato de Emcy. Pensé que eran interesantes.
—Bueno, eran chocantes, es verdad.
—Y, en plan, a ver, traté de investigar un poco. Le escribí, me respondió e intercambiamos mensajes sobre el club de los veintisiete. Se dio cuenta de que yo sabía cosas de la investigación.
—Te sentías importante .
Manuela asintió a la par que se sorbía los mocos.
—Y te pidió más datos, claro.
—Igual no se creyó que fuera policía, y me preguntó cosas más concretas.
—Entonces fue cuando revolviste en mis papeles y descubriste la autopsia.
—Casi me pillas.
—Me imaginé lo que hacías y pensé que era solo curiosidad morbosa de adolescente. ¿Te das cuenta de lo que podría implicar que este tipo publicase las fotos que le compartiste?
Manuela volvió a asentir sin estar muy segura de la respuesta.
—Me podrían echar del cuerpo. Incluso denunciarme. La investigación está bajo secreto de sumario.
—Perdón…
—¿Medio planeta sigue el caso por redes y tú le envías información reservada a un tío que tiene una cuenta en X?
La joven rompió a llorar. Esta vez, Lola no se apiadó.
—Podría haber sido cualquiera. Incluso el propio asesino, que tratase de averiguar lo que hubiera descubierto la policía. Te has puesto en riesgo también tú. Sin duda, es un hacker. Seguro que ya sabe todo de ti, los vídeos que subes a TikTok y hasta lo que buscas en el ordenador.
A Manuela le dio vértigo, inconsciente del peligro hasta ese momento. Lola esperó a que la angustia la ahogase un poco más antes de relajar la situación. Le costó verla sufrir, pero pensó que era su deber como madre.
—Creo que hemos tenido suerte y este tipo pretende colaborar. El que hayamos quedado en persona es un gesto de buena voluntad por su parte. Ahora, él sabe cosas de nosotros, pero también yo de él, y soy policía. Es difícil que se arriesgue a jodernos. Espero que hayas aprendido.
Una pizca de alivio asomó en la expresión de Manuela, que empezó a respirar con menos fatiga.
—¿Lo que te ha dicho te ha ayudado en la investigación?
A Lola le costó reconocerlo.
—Sí. La podría cambiar totalmente.