No te fíes de ellos Capítulo 108
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Capítulo 108

Lola salió del local flamenco y se dirigió veloz hacia el coche, descolocada por la información que le había transmitido Nacho y a la vez cabreada por la irresponsabilidad de su hija.

De tan enfadada que iba no se percató de que Vance la espiaba en su cuatro por cuatro aparcado en el paseo del Pintor Rosales.

La dejó montarse en el vehículo y pretendía seguirla cuando vio salir a un tipo, que no era otro que el matemático con la capucha de la sudadera puesta.

Caminaba a buen paso. Había vigilado muchas reuniones clandestinas como para no deducir que esa era la persona con la que se había visto la inspectora.

Decidió permitir que ella escapara y bajarse del coche para seguir al desconocido, que giraba por la calle del Buen Suceso.

Le dejó bastantes metros de distancia para evitar que sospechase.

Pero Nacho llevaba meses obsesionado con la seguridad, y se paró de pronto en un escaparate de un centro dental como si leyera las ofertas de implantes.

Se quedó unos segundos y arrancó de nuevo para cruzar Ferraz con el semáforo en rojo.

Una manzana más adelante repitió la operación para después regresar sobre sus pasos.

Se encontró de frente con Vance, que no podía prever ese comportamiento tan errático.

Al cruzarse, Nacho se alarmó, y bajó la cabeza para que la capucha le diera sombra en la cara.

El americano era lo suficientemente peculiar como para sospechar de él.

El matemático caminó sin girarse hasta la esquina de Ferraz y corrió despavorido. Cuando Vance dobló la calle, le sacaba más de media manzana. Comprendió que no podía perseguirlo en una ciudad como Madrid sin despertar sospechas .

Lo había perdido.

Nacho no se detuvo hasta el metro de Argüelles. Una vez en la entrada, cogió resuello y miró hacia atrás: no veía al perseguidor. Bajó las escaleras y se desvaneció entre los viajeros.

¿Quién era el tipo que lo había seguido?

Lo que estaba claro era que cada vez estaban más cerca de descubrirlo.