Capítulo 99
—¿Me está diciendo que se trata de una conspiración para asesinar a la cantante? ¿Me está diciendo eso? —repitió la jueza, atónita.
—Sí.
Lola fue escueta en la respuesta. Pretendía no dejar dudas sobre su opinión. Si quería detalles, que los preguntara.
—Entonces, según dice usted, ¿Juan Ariztimuño fue tan solo un peón?
—Así es.
—Y en los vídeos que tenía la cantante se ve que la seguían desde hacía tiempo. Y esa persona que la amenazaba era la misma que rescató a la asesina del fisioterapeuta.
Lola asintió, firme. El inspector Campos, que permanecía un paso por detrás, la admiraba por su entereza.
El aire, al ser expulsado por las fosas nasales de la jueza, produjo un sordo y penetrante sonido de consternación mientras ordenaba en la mente los datos que le había enumerado la inspectora. Lola, a su vez, comprobaba que no hubiera ningún cabo suelto.
—Lo tiene documentado en la carpeta.
Nadie habló en los segundos posteriores hasta que la situación empezó a resultar incómoda.
—¿Y esto lo ha contrastado con el agente del FBI? —preguntó por fin la jueza.
—La verdad es que no me termino de fiar de él, señoría.
—Eso es muy grave, inspectora. ¿Sospecha que podría tener algo que ver en el supuesto complot?
—No me atrevería a decir tanto, pero no está interesado en que profundicemos en la investigación .
La jueza la miró para pedirle que ampliara esa reflexión.
—Tal vez no quiera meterse en líos en su país o con sus superiores, pero dejó muy claro que no me hiciera la valiente —añadió, y se giró hacia Campos, al que no le quedó otro remedio que asentir.
—Bien, aunque el delito se haya cometido en España, si sus suposiciones son ciertas, traslada la parte esencial de la investigación a los Estados Unidos.
—Eso me temo.
—Tendría que pasársela al fiscal estadounidense.
—Si no es mucho preguntar, ¿qué piensa de él?
—Es una persona inteligente. Yo diría que interesado en descubrir qué ha sucedido.
Pero si su nueva teoría tiene fundamento, no sabría qué decirle.
Pediré que traten de identificar al conductor del que me habla y continuaremos con la orden de búsqueda y captura internacional de la asesina de Ariztimuño.
Lola estuvo conforme.
—¿Y la motivación para ese supuesto complot? —preguntó la jueza, que no estaba convencida.
—Por lo que se deduce de los mensajes que se dejaba a sí misma la víctima, y que también le he incluido en el atestado, podría tener relación con su carrera musical.
—Explíquese.
—Tal vez, la discográfica no confiaba en que fuera capaz de mantener el ritmo de actuaciones que se le exige a una figura de ese nivel. Quizá era más rentable muerta que viva, las ventas se han disparado.
—¿Y por eso la mataron?
—Simplificándolo mucho, podría ser. Estamos a la espera de que la brigada tecnológica descifre algunos archivos del móvil de la víctima. Pero la última canción ya es número uno en todo el planeta.
—No digo que estas cosas no sucedan en el mundo real, inspectora. En mi experiencia me he tropezado con personas sin escrúpulos, como imaginará. Aun así, veo demasiado complejo lo que me cuenta. Su teoría hace aguas. Tráigame algo más concreto y lo consideraré.