Capítulo 88
Al entrar en casa, Lola estaba tan agotada que no se quitó la cazadora ni hizo tiempo en el vestíbulo para anunciar su llegada como en otras ocasiones.
Irrumpió en el salón con el único pensamiento de tirarse en el sofá y adormilarse con alguna serie policiaca.
Manías, ni en el descanso podía abandonar el trabajo.
Manuela se sintió descubierta, con el váper en la boca, el ordenador abierto y un montón de papeles desordenados sobre la mesa. A Lola le extrañó que lo primero que escondiera fueran los papeles, antes incluso que el cigarrillo electrónico.
—¿Pasa algo?
—Todo guay —respondió dubitativa su hija al tiempo que espantaba el humo y cerraba la tapa del portátil.
—Joder, no me digas que estabas viendo porno, preparando un cambiazo y fumando a la vez.
—¡Qué tonta eres, mamá! —dijo, simpática—. Solo lo uso cuando estoy nerviosa. Me relaja.
Se levantó y abrió la ventana para eliminar el olor dulzón a regaliz. Lola tendió la mano y su hija le entregó el vapeador.
—Este viernes no sales.
Manuela fue a protestar indignada, pero el castigo le resultó adecuado para lo que estaba haciendo. Recogió el ordenador y salió del salón sin rechistar.
Lola miró cómo se alejaba por el pasillo hacia el dormitorio y removió los restos de humo para que se disipasen: apestaba.
Entonces, reparó en que lo que de verdad había ocultado Manuela eran los papeles.
Fue hacia la mesa, levantó la revista Policía que había puesto encima y descubrió una carpeta con anotaciones que ella misma había tomado sobre la autopsia.
Contenía algunas fotos del cuerpo desnudo de Emcy y detalles de los tatuajes.
Habría matado a su hija.
Debería tener más cuidado a partir de ahora, había sido irresponsable al no guardar los informes bajo llave. Le había dado demasiada bola con la investigación y era solo una adolescente deseosa de llamar la atención.
Manuela entró en el dormitorio, encendió la luz de la mesilla, dejó el ordenador sobre la cama y se recostó. Estaba exultante. Abrió X y buscó un perfil en «Mensajes».
«Tengo las fotos —escribió—. Te las mando».