Capítulo 80
—Voy rápido con lo obvio —dijo con seguridad mientras señalaba las hojas adhesivas de color malva, que se correspondían con el fisio—.
Tenemos el asesinato de Emcy, la huida del sospechoso y el registro infructuoso a su casa esa misma noche.
Aquí surgen las primeras preguntas: ¿por qué fue precisamente Ariztimuño a dar el masaje?
¿Se ofreció él? ¿Sabía que se iba a encontrar con la cantante en el vestuario?
¿Le llevó hasta ahí la obsesión por la chica o fue otro el motivo?
—El testimonio está lleno de contradicciones con respecto a las pruebas encontradas —apuntó Lola con un café en la mano—.
El fisio afirma que no mandó el wasap para postularse, pero figura en su teléfono; estaba perplejo con las fotos de Emcy aparecidas en su casa, pero reconoció el asesinato, aunque no explicó los motivos.
Según él, tampoco estuvo en el concierto de Wembley, a pesar de la foto de su Instagram.
Campos pegó mejor el pósit correspondiente a la imagen en redes y se dirigió a la inspectora.
—Y cuando pusiste la canción en el traslado en coche no pareció que la conociera.
—Sin embargo, en su Spotify había creado varias listas. Y una coincidía con el mensaje introducido en la vagina de la víctima: «The end».
—¿Es posible que le colocaran las pruebas? —preguntó el subinspector Fanjul, con ganas de hacer méritos.
—Es una de las hipótesis que manejamos —respondió Lola—. Querría decir que montaron el collage de su casa antes de que llegásemos y le hackearon el móvil y las cuentas de las distintas aplicaciones.
—¿Y por qué no lo denunció con claridad durante el interrogatorio? —preguntó otro del grupo.
—Tal vez amenazaron a la familia —propuso Fanjul.
—O más bien —le corrigió Lola— le incentivaron con el tratamiento médico para la hija. Como sabéis, ahora está en Houston.
—Resulta demasiado complejo —concluyó Campos—. ¿Qué organización podría llegar a esos niveles de manipulación?
—La discográfica, tal vez —contestó Fanjul—. Esa gente mueve mucho dinero. Y la mánager se marchó y no ha vuelto, ¿verdad?
—Así es —reconoció la inspectora—. No sabemos nada de ella.
—¿Os fiais del tipo del FBI?
Lola, tras suspirar, situó un pósit amarillo con el nombre de Vance en una esquina.
—A estas alturas no sabría deciros. Es una mala bestia, el cabrón. En apariencia, colabora; la realidad es que no ha servido de gran ayuda.
—Se nos escapa si Emcy pudiera tener enemigos de alto rango en su país —prosiguió Campos—.
Era muy cercana al embajador y activista de diferentes causas: había arremetido en X contra empresas importantes por las emisiones de CO 2 .
También había apoyado a las víctimas de Epstein, criticado la invasión de Gaza.
Pero ¿algo de eso sería suficiente como para matarla?
La pregunta quedó en el aire.
—Como veis —dijo Lola tras dar un sorbo al café; prácticamente, no había dormido—, son opciones inconcretas y lejanas, complicadas para investigar desde España.
Se quedaron en silencio. El panorama no resultaba halagüeño. Campos se adelantó y señaló la pizarra con nuevos ánimos.
—Volvamos al esquema: aquí detenemos a Ariztimuño gracias al testimonio del taxista, después de fracasar en el chalet de la sierra.
—Lo de los okupas tuvo su gracia —apuntó Fanjul con una sonrisa, que congeló al ver la cara de Lola.
—Y tres días más tarde —explicó Campos señalando un pósit verde—, en la reconstrucción del crimen en el estadio, nos topamos con una masa de seguidoras que no sabemos cómo se enteraron del traslado.
Y una ¿asesina profesional? ataca a Ariztimuño, que muere en el hospital. Colombiana sin antecedentes.
—Tenemos el resultado de la autopsia. —Lola sacó el informe forense y lo leyó con voz clara al resto—.
Fallecimiento por shock hipovolémico por herida con arma blanca en puñalada de una profundidad de cuatro centímetros que alcanza la femoral.
Fue cerca de la ingle y mortal —añadió de su cosecha—.
Una agresión poco común para una chiquilla histérica, y muy eficaz teniendo en cuenta el tumulto.
Demasiado precisa. Ya sabéis lo que ocurrió después: la asesina huye y se evapora como por arte de magia en el vuelo a Bogotá. Ahí se acaban las pistas.
Campos escribió un nuevo pósit verde con doble sentido: «The end».
—En teoría, hemos resuelto el caso, pero tenemos que reconocer que estamos más perdidos que al principio.
El móvil de la inspectora vibró y lo mostró al grupo antes de responder. Era Etham Vance.
—Esto nos pasa por invocarlo .
Lola salió del despacho para hablar.
—Inspectora…
—Sí.
—La madre de Emcy ha llegado a España. Quiere verse con usted esta tarde.