Capítulo 68
Por la mañana, la situación en la UDEV tras la muerte de Ariztimuño era tensa. Habían llamado para pedir explicaciones desde la jueza hasta el subsecretario de Interior. También la Embajada de Estados Unidos. Las redes sociales ardían y la presión era cada vez más agobiante.
Pero había uno más.
En la desordenada mesa, Campos tenía el reproductor de vídeo abierto en la pantalla y le mostraba el último de los seleccionados.
—Lo han borrado, pero pudimos capturarlo antes —explicó el subinspector Fanjul.
Era una toma muy movida desde detrás de una joven con camiseta verde que apartaba a otras fans e iba directa hacia Ariztimuño.
—No se le ve la cara.
—Hasta aquí va de espaldas, pero espera.
La impaciencia de Lola era conocida no solo por su hija, sino también por la unidad.
Fanjul no quería adelantarle el contenido, era preferible verlo antes de sacar conclusiones.
A la protagonista, que llevaba una riñonera cruzada sobre la espalda, le costaba avanzar porque había demasiadas crías que se empujaban y que también trataban de llegar al detenido para insultarlo y golpearlo.
—Para ser una adolescente, mira con qué fuerza aparta a las últimas chicas —comentó Fanjul—. Llega hasta Ariztimuño y le asesta la puñalada directa abajo, da la sensación de que sabe lo que hace, ni grita ni le insulta. Y ahora mira.
Lola fijó la atención en las imágenes. Tras comprobar que el fisio estaba aterrado y gravemente herido, la agresora se giraba para irse y chocaba con la que grababa, a la que le temblaba el pulso.
«Pero ¿qué has hecho?», se escuchaba la voz de la dueña del teléfono.
El subinspector Fanjul prosiguió con la explicación, él ya lo había revisado en más de diez ocasiones.
—Ahí se le ve mejor la cara que en el otro vídeo que tenemos. —El que le había enseñado Manuela—. Le arranca el móvil de mala manera, pero lo que no sabe es que está transmitiendo en directo. A partir de ahí, las imágenes son confusas, se ven pies y cuerpos.
Cuando la agresora intentaba salir del tumulto, se escuchó el disparo del policía.
Ella había reaccionado antes. Por las imágenes, se intuía que al escapar se le cayó el móvil sustraído al suelo, lo había recuperado y había alcanzado en Padre Damián un vehículo negro del que no se apreciaba la marca ni la matrícula.
—Entra al coche y levanta el teléfono para apagarlo —comentó el subinspector—. Se entrevé el perfil del conductor, que es de raza negra. Da la sensación de que tiene una cicatriz en el rostro. Poco más. Luego lo desconecta.
—No creo que fuera a recogerla su padre —concluyó Lola con ironía—. ¡Localizadme a la autora del vídeo por la cuenta de TikTok! ¡Ya!