No te fíes de ellos Capítulo 32
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Capítulo 32

Lola conducía con destreza el Opel Corsa gris por el barrio de Chamartín acompañada por el inspector Campos.

Pisándoles los talones, Etham Vance, con gafas oscuras y montado en un cuatro por cuatro negro de cristales tintados, acobardaba a los demás conductores con su actitud agresiva.

Daba la sensación de que se dirigía a secuestrar a alguien en un país en conflicto.

—No frenes de golpe que el todoterreno nos machaca —dijo el inspector Campos, que mantenía la vista en la ventanilla trasera, agobiado por la poca distancia de seguridad que dejaba el estadounidense.

—He pedido que revisen las redes de Juan Ariztimuño, igual encontramos algo interesante —respondió Lola tras esquivar una moto.

—Ya vi el vídeo que me mandaste de Emcy hablando a cámara antes del masaje. Me impactó.

Lola estaba orgullosa de la aportación de su hija. El manos libres que llevaba conectado al vehículo vibró. Le dio pereza coger la llamada al comprobar que se trataba de Etham Vance. Aun así, por aquello de rascar la espalda al otro, descolgó.

—Dime, cariño.

—¿Adónde vamos?

—Tú no sé; nosotros, a ver a la familia del fisioterapeuta.

—No sabía que tiene familia. En el piso en el que vivía no había nadie más.

—Así es, pero en los informes consta que hay una mujer y una hija de siete años. Trata de no acojonarlas.

Lola colgó sin más explicaciones y pisó el acelerador. Etham Vance sonrió, le gustaba correr.