Capítulo 13. ¿Por qué otra vez? #2
—Sí. Ha sido una estupidez enorme. Sé que…
—No te preocupes, me voy al hotel de mi madre. Te enviaré mi dirección y me mandas mis cosas. Y por favor, dime cómo está Richard. De verdad que me interesa. Lo siento, Leo.
—Sí. Bueno. Adiós.
Ella lo miró con pena y él se giró. Si moría su padre iba a ser su responsabilidad. Y era mejor así. Cuando entró, la familia buscó a Harper.
—Le he dicho que se fuera. La boda nunca fue de verdad. Lo siento.
Se marchó fuera de la sala, apoyando la cabeza en la pared, aguantando las lágrimas. Jacob salió y se abrazaron. Justo cuando pensaban que iba a ir bien, volvía a ir mal.
—No creo que papá…
—Por favor, no quiero hablar de ello.
—Está bien, pero…
—Jacob, no.
Se quedó fuera todo el tiempo. No se atrevía a mirar a los ojos a nadie de la familia y menos a Sophie o a Margot. Seguro que todos estaban muy decepcionados. Ni siquiera se dio cuenta de que estaba llorando. Se dejó caer en el suelo, con la cabeza entre las rodillas.
Lorelai se acercó y Jacob, que se había quedado de pie junto a él, le dio un toque en la cabeza. Se levantó deprisa.
—A ver, Richard está estable y eso es importante. Lo han dejado en la UCI y no van a permitir visitas de momento. Mack saldrá enseguida a informaros de cómo ha ido la operación.
No suspiraban de alivio del todo, pero al menos, estaba vivo. Ella abrazó a Margot y esperaron a Mack. Cuando salió, muy serio, los reunió a todos. Miró a Sophie, indeciso, pero Margot le dijo que hablase.
—Le ha fallado el corazón, quizá debido a un efecto secundario de la terapia oncológica.
Pero la cardióloga le ha puesto un stent, por lo que aliviará la circulación.
Debe guardar reposo absoluto y estar muy tranquilo.
He hablado con un compañero y hay alguna posibilidad de mejorar el tema. Poco a poco.
—¿Cuándo podremos verlo?
—Es mejor que hoy duerma tranquilo. Mañana. Marchaos a casa. Yo me quedo.
—Y yo —dijo Jacob. Leo se puso a su lado.
—Que os quedéis no significa que podáis entrar a verlo. En realidad, es tonto porque hasta mañana no vais a entrar.
—Vamos a casa, chicos —dijo Margot—. Teniendo aquí a Mack nos avisará de lo que sea.
—Voy a monitorizar sus constantes todo el tiempo. No os preocupéis. Marchaos a casa.
Jacob tomó a Bella del brazo y él se acercó a Margot. Ella se quedó parada y dejó que todos salieran.
—Leo, escúchame bien, porque es importante.
—Dime —contestó él aguantando el tipo.
—No es tu responsabilidad por la fiesta si es lo que piensas y, además, ¿por qué has hecho eso con Harper?
—Claro que es mi culpa, Margot. Tanta excitación le ha sentado mal y encima… todo era falso. Y no… no…
—Vuestras miradas no eran falsas, Leo. Quizá puedas más adelante…
—No. He perdido mucho tiempo en esto. Me quedaré aquí y esperaremos… y rezaremos.
—Como tú quieras, Leo, aunque sigo pensando que ella te gusta.
—Me gusta, pero gustar no es amar, Margot y por favor, te pido que lo dejes.
Ella asintió y se encaminaron hacia el coche.
Todos estaban en silencio, devastados. Llegaron a casa y cuando vio la ropa de Harper se sintió todavía peor.
La recogió en su bolsa y se echó en la cama.
No quería ver a nadie. Se sentía demasiado avergonzado por haberlos engañado. Menudo puto desastre.
Cuando su padre se recuperase iba a buscar un trabajo cerca, de lo que fuera. Si tenía que servir copas, lo haría. O si tenía que descargar camiones, le daba igual. Sus hermanos llamaron a su puerta, pero no contestó. Lo dejaron en paz.
No tenía ganas de ver a nadie. Incluso Agatha le había estado llamando.
Acabó por apagar el teléfono. No sabía cuántas horas habían pasado, pero se estaba meando y quería ducharse, así que salió de la habitación y se dio una ducha larga, sin querer pensar en nada más.
Se puso ropa limpia y salió. En la puerta de su habitación estaban todos sus hermanos.
Sophie había extendido las manos para no dejarlo pasar y detrás estaban Jacob, Charlie y Bella.
—Apartaos.
—No, de eso nada —dijo Sophie medio llorando.
—Lo siento, peque, siento haberte decepcionado.
—No me has decepcionado por tu boda de mentiras, pero ahora sí. ¿Por qué te escondes?
Jacob puso la mano en el hombro de la niña y Charlie la cogió en brazos. Bella lo miraba con los brazos cruzados sobre su abultada barriga.
—Estás siendo un gilipollas, Leo —dijo su gemelo.
—Dejadme en paz.
Intentó entrar, pero su hermano se puso delante. Si quería pelea, la iba a tener.
—Ni se te ocurra comportarte como un idiota, Leo —dijo Bella enfadada—, aunque para eso ya es tarde.
Mamá dice que te sientes responsable de lo que le ha pasado a tu padre, por el tema de la fiesta y tal y estás muy equivocado.
¿No prestaste atención a lo que dijo Mack?
Es un efecto secundario del tratamiento. Fiesta o no, le hubiera pasado.
—De hecho, si Mack no hubiera estado en casa gracias a tu no boda, tal vez habría llegado tarde la reanimación —dijo Charlie.
Tragó saliva. Negó. Pero no le dejaron volver a encerrarse.
—Y encima le dices a Harper, que es la única mujer que te ha interesado de verdad que se marche —dijo Jacob—, hermano, te conozco y sé cuándo pones cara de tonto. Con ella era lo más, aunque empezaseis con un contrato de boda falso.
—Es como en las pelis románticas —suspiró Bella y luego se volvió a poner seria.
—Ella no siente lo mismo. Ni siquiera sé lo que siento yo.
—Averiguadlo —dijo Charlie tomándole del brazo—. No la alejes porque sí. Daos tiempo, ver dónde os lleva. Quizá te sorprendas.
—No lo sé, tío. Y ahora no puedo. Primero es papá. No puedo pensar en otra cosa.
—Está bien, te dejaremos por ahora, pero a ver si se te va a escapar una chica tan simpática —dijo Sophie—. Y te perdono por decirnos esa mentira, todos te perdonamos porque somos tu familia y te queremos. Me cae muy bien Harper y te miraba como Bella a Jacob, o como Ruby a Charlie o como…
—Vale, lo pillo, Mini Villana. Pero primero papá.
—Baja a comer algo. Mack ha dicho que igual esta tarde podemos ir a verlo.
Asintió y fue con ellos. Margot lo abrazó y también Martha. Ruby le mandó una sonrisa cálida. Comieron mientras miraban el teléfono. Agatha le había enviado algunos mensajes que al final decidió escuchar.
Leo, a ver si me contestas, que ya sé que estás fatal por lo de tu padre, pero hay cosas que tenemos que hablar. Me ha dicho Kevin que Harper ha vuelto a casa. Es un error. Los paparazzi andan rondándoos y han hecho fotos tuyas hasta en un barco.
Escuchó el mensaje dos.