No somos novios (pero ya verás) (Familia Cresswell-Donovan 4) Capítulo 10. Nueva en la convivencia #2
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Capítulo 10. Nueva en la convivencia #2

—Quería. Pero mira lo difícil que lo tiene Charlie.

—Quizá puedas acceder más fácilmente por tus seguidores.

—Agatha está hablando con la representante de Charlie y de momento no han podido conseguir nada.

—No es cuestión de semanas, Leo —dijo ella riéndose.

—Te voy a besar otra vez, ¿vale?

—Sí, claro.

Él se acercó y esta vez el beso no fue tan suave. Él la tomó del rostro y profundizó un poco más. Sabía a café y canela. Ella se relamió al separarse. Se la quedó mirando.

—Si haces eso, tendré que cogerte al hombro y llevarte a nuestro barco.

—¿Barco?

—Sí, en el muelle. Un lugar para estar a solas.

Ella soltó una risita nerviosa. —Mejor seguimos con las opciones. Si no fueras actor y no te dedicaras a viajar por todo el mundo, ¿qué te gustaría hacer?

Él miró hacia el mar, sin contestar. Ella se acercó y pasó una mano por su cabello, apoyándose en su hombro.

—Algo vendrá, Leo. Mientras, nuestros seguidores han aumentado y seguramente te salga algún contrato para visitar un sitio maravilloso que causará la envidia de muchos.

—Sí, supongo. Oye, Harper. En serio, me gusta besarte. Mucho.

Él la miró fijamente.

—Si a ti no te gusta, podemos…

—No, que va, me gusta. Pero me preocupa.

—¿Qué te parece si disfrutamos de este fin de semana? De la fiesta, de la no boda, de la familia… Yo me encuentro mejor y podemos ir a la ciudad. Bella y Jacob también volverán y los demás también irán a sus ocupaciones. Solo son dos días en los que no tenemos que pensar. ¿Te parece bien?

—Me parece muy bien. Dos días. Después volvemos y preparamos un plan.

—Gracias de nuevo, Harper. Entonces, ¿puedo besarte a menudo estos dos días? —preguntó con una sonrisa traviesa. Ella asintió y él se lanzó entre risas y la tiró al suelo, llenándola de arena.

Le dio un beso y se levantó, estirando la mano para que ella la cogiera. Le sacudió el trasero con algo más que una caricia y ella sacudió el pelo.

—Veo que quieres pelea, Leo. Y la tendrás.

Él se echó a correr entre risas y comenzó a perseguirlo.

Se notaba que él se retenía, sabía que estaba en forma.

Así, corriendo y riéndose, llegaron al jardín.

Bella estaba echada en una hamaca con una limonada en la mesa y un cuaderno donde tomaba notas.

Jacob se sentaba con ella, mirando lo que había escrito.

—¿Tienes bikini? Bella podría dejarte uno. La piscina está de vicio.

—Vale.

—Jacob, dale a la esposa de tu hermano mi bikini azul, es perfecto para ella —dijo Bella que estaba echada en la sombra.

—Vamos, a ver si lo encuentro —dijo el gemelo. Leo también iba a buscar un bañador.

Lo siguió algo alterada. Su corazón palpitaba alocado por los besos de Leo y por un momento, deseó que todo esto fuera verdad.

Capítulo 11. La no despedida de solteros

Leo

Bajó rápido y Bella lo llamó. Miró hacia la casa, pero Harper no estaba por ahí así que se sentó junto a ella.

—Puede que Jacob tarde en encontrar el bikini. Oye, Leo. Te veo bien, aunque me parece que todo ha sido muy precipitado. Mamá me dijo que teníais un contrato prenupcial y eso me hace pensar que no fue una idea loca, sino algo premeditado.

—A veces pasan estas cosas.

—Y luego las fotos de la boda. Acaban de salir y son preciosas, pero… joder, Leo, júrame que no es una boda falsa porque si es así nos vas a romper el corazón. A Mini Villana, sobre todo.

—Al principio fue algo así, pero ahora ya no sé qué pensar —acabó confesando él—, pero por favor, no se lo digas a nadie.

—Maldita sea, Leo, ¿en qué pensabas? ¿En qué pensabais ambos? Porque Harper me parece una chica estupenda. No creo que tuvieseis ninguna necesidad económica.

—Bella, si quieres a esta familia más vale que tengas la boca cerrada, incluso con mi hermano. Al menos este fin de semana.

—¿Y qué vais a hacer luego? ¿Romper? ¿Volveros a hacer fotos disgustados y llorando por las esquinas? En serio, Leo. Pensaba que eras más sutil.

Chasqueó la lengua y se echó en la hamaca con los ojos cerrados. ¿Cómo había podido pensar que engañaría a las dos mujeres más inteligentes que conocía?

—Todo se ha precipitado, el ataque, el juicio… no teníamos nada de esto planeado. Cuando volvamos a la ciudad, hablaremos y pensaremos en algo bien. Dame este fin de semana en paz.

—O… hay otra opción, Leo —dijo ella incorporándose y mirándolo con media sonrisa.

—Ilumíname.

—Creo que te gusta de verdad. Y por las miraditas que te echa y que no creo que sean fingidas, tú también. ¿Por qué no la conquistas de un modo impresionante para que ella caiga rendida a tus pies?

—Por Dios, Bella, lees demasiadas novelas románticas. La cosa no va a así.

—¿Por qué no? Dame una buena razón.

—Porque ambos estamos haciéndolo por nuestra carrera sin ningún otro interés personal.

—A otro niño con ese cuento, Leo. Que tenemos ojos en la cara. ¿Ya te has acostado con ella?

—Bella, joder.

—Vale, eso es que no. Pues si eres parecido a tu hermano y no quiero pensar en ello demasiado, serás muy aceptable para ella.

Y puaj, no quiero pensar en ti con… en fin.

Ya me entiendes. El barco sigue libre. De hecho, lo tendrás a tu disposición con una botella de champán y algo para picar para esta noche.

Jacob se ha encargado de dejaros también otros elementos de aseo y de… bueno, condones.

—Joder, Bella, me cortas todo el rollo.

—Es que nosotros no los vamos a necesitar de momento y si no se usan, caducan. Bueno, que después de la boda te la llevas en el barco y ahí la conquistas.

—No es mala idea.

—Lo sé. Se me ocurrió a mí. Ya baja y he de decir que le queda el bikini mejor que a mí, maldita sea.

Se echó a reír y se levantó para ir a buscar a Harper.

Era cierto, le gustaba y podría al menos intentar que ella sintiera algo por él.

Dejó una toalla en la hamaca y él se acercó, de repente la tomó en brazos y se tiró a la piscina con ella.

Ella gritó. Enseguida salió Charlie que se quitó la camiseta y se tiró con los pantalones cortos, seguido de Jacob.

Leo se puso a Harper que tosía en la espalda y se enfrentó a sus hermanos.

—No me arrebataréis mi tesoro ni locos.

Ella gritó en su espalda y se agarró con piernas y brazos mientras los otros dos se acercaban amenazadores, pero entonces salió Sophie.

—¡Basta, niños! Que ella no se sabe vuestros juegos locos. Déjala en la orilla, Leo y os hacéis aguadillas como cuando erais tontos adolescentes.

Dejó que se fuera y sus hermanos se lanzaron a por él.

Después de hacerle tragar agua varias veces y de que él bajara los pantalones a Charlie dejándolo en pelotas, acabaron el juego.

Harper estaba sentada en una hamaca con Bella y Sophie, paseando por el borde de la piscina y mirándolos con una expresión de paciencia infinita.

Se acercó a Harper cuando ellos salían, enredando.

Charlie volvió a caer a la piscina, empujado por los gemelos.

—Ya le hemos explicado que eso lo hacíais con Bella. Ahora sé por qué siempre se la pedía Jacob.

Ellos rieron. Leo se sacudió el pelo delante de las chicas, luego se colocó junto a Harper y ella se recostó en su pecho.

—Estás fresquito. Eso sí, si me vuelves a tirar a la piscina sin avisar no te extrañe que encuentres pimienta en tu ropa interior.

—Muy buena, Harper, esa no me la sabía —dijo Sophie aplaudiendo mientras se acomodaba con Bella.

—Oído cocina —contestó Leo. No sabía por qué, pero estaba muy feliz. La posibilidad que le había dado Bella no la había contemplado y le empezaba a encantar.

—Traigo limonada casera de Martha —dijo Mack llevando una bandeja con jarra y vasos.

La dejó en una mesita y Lorelai salió con Fran, ambos en bañador.

Se metieron en la piscina y Sophie fue corriendo y se lanzó de bomba.

Mack se quitó la camiseta y sus hermanos silbaron, aunque la que más fue Lorelai que se metió ambos dedos y sonó como un hincha de fútbol. Él, sonrojado, se lanzó a la piscina.

—Sois malos de verdad —dijo Bella. Luego se volvió a Harper—. Ya ves qué hermanitos tenemos. ¿Estás segura de querer pertenecer a esta familia?

—Me encanta, Bella. De verdad. Leo ya lo sabe, pero soy hija única y perdí a mi padre hace poco. Siempre me hubiera gustado tener hermanos, o primos. Este jaleo es perfecto.

Leo la abrazó por detrás y le dio un beso en el hombro.

Ella no se movió y él se sintió más que satisfecho.

Continuaron charlando. Ruby, que estaba dentro haciendo algo, salió y se unió a Charlie.

Se miraron con un gesto cómplice y le guiñaron el ojo a Bella.

Ella asintió. No sabía, pero algo estaban tramando.

Comieron una ensalada y pollo cajún que preparaba Martha y después todos se retiraron a descansar. Ellos decidieron dar un paseo hasta el muelle. Quería darle la opción de elegir, y le señaló el barco.

—Aunque era una sorpresa, nos han preparado el barco para navegar esta noche. ¿Te parece bien?

—Ah… bueno, sí. Me parece bien. Sabes pilotarlo o como se diga.

Se echó a reír.

—Sí. Mi padre nos enseñó a llevarlo desde hace años. Me encanta navegar en barco. ¿No te has subido nunca a uno?

—Una vez me llevaron de crucero, pero me mareé. ¿Y si me vuelve a pasar?

—Entonces regresamos, es fácil. Pero les ha hecho mucha ilusión prepararlo. Solo que lo sepas.

—Claro, iremos en barco, sin problema. Estoy un poco nerviosa por todo esto de la no boda.

—Hasta ahora todo va bien, ¿no? Estás cómoda en casa.

—Demasiado —suspiró ella.

—Si hay algo que te haga sentir mal, solo dímelo.

—Es… todo perfecto, Leo.

Su teléfono comenzó a sonar. Su madre.

Lo miró.

—Quizá se ha enterado. ¿Mami?

—¿Cuándo me lo ibas a decir, Harper? Dios mío, esto es…

—Lo siento, mamá, fue algo rápido.

—Y tanto, ¿estás embarazada? Que hoy en día no hace falta casarse. Y eso que me parece un chico muy formal y guapetón. Tu tía y yo hemos mirado sus redes. Y nos hemos bajado del crucero. Ahora mismo tomaremos el avión para casa.

—No, mamá. O sea… no estoy en la ciudad.

—¿Y dónde estás?