Capítulo 3. Líos y conflictos no deseados
Leo
La cita era a las siete en un hotel del centro, en una sala de reuniones privada. Agatha le había contado lo que ambos agentes habían pensado y se quedó de piedra. Jamás habría podido pensar que se iba a casar por un motivo puramente comercial. ¿En qué estaba pensando Agatha?
Había estado mirando las redes de Harper, su futura novia. O esposa.
—Mierda —exclamó cuando subía por el ascensor.
Se había retrasado a propósito y Agatha le dijo que lo esperaban arriba, en la planta diecisiete, oficina tres.
Si se enteraba su familia iba a poner el grito en el cielo.
Su padre lo miraría con un pequeño gesto de decepción.
Él nunca se había vendido a grandes corporativas que querían que dejase de grabar ciertos documentales comprometidos que denunciaban el estado de la selva tropical o de la sabana africana.
Y lo mismo pasaría con el resto de la familia: Margot llamaría de inmediato a su abogado y Jacob se preocuparía mucho, como Mack y Bella. Quizá Charlie pudiera comprenderlo. De Mini Villana mejor no hablábamos.
Sopló otra vez a la imagen del espejo. Camiseta ajustada de su último anuncio, pantalones vaqueros, sueltos, el cabello convenientemente despeinado. Una imagen que había construido como sus abdominales, y de quien estaba hasta las pelotas.
Tal vez si surgiera algún tipo de actuación, algún cameo en otra película que no fuera la de su hermano… podría dedicarse en serio a ser actor, dejar de correr por el mundo y de paso centrarse en su familia.
Y se alegraba porque ellos fueran felices, y a la vez sentía que se estaba perdiendo quizá los últimos años de vida de su padre.
Resopló de nuevo cuando el ascensor se paró en la planta adecuada. Salió, buscando la oficina y enseguida llegó allí. Tal vez este trabajo sirviera para darse un respiro. Si conseguían con ese dichoso tour ganar un par de millones de seguidores cada uno y más anunciantes, se daba por satisfecho.
La puerta estaba abierta, así que entró sin llamar. Agatha y un hombre de color con el pelo azul turquesa se tomaban una copa en la terraza, riendo y brindando. Se quedó quieto, mirándolos con el ceño fruncido.
—Parece que los únicos que lo disfrutan son ellos, ¿no?
Se giró. Allí estaba ella.
—Hola, Harper, encantado —dijo, pero no le salió la sonrisa que debería mostrar a su futura esposa. Ella era preciosa, no tenía queja, delgada y más bien baja, pero su rostro era regular, ojos grandes, azules, cabello artísticamente peinado.
—Qué, ¿has comprado la vaca?
Él se quedó perplejo, pero luego comprendió y sacó media sonrisa. Bien por ella.
—Todavía no. ¿Crees que me dará una cornada?
—Depende. ¿Estoy en tu rango de tías aceptables?
Él movió la cabeza asintiendo, sorprendido.
—Por lo que veo te gusta esto tan poco como a mí. ¿Y yo estoy en tu rango?
—Sí y sí. Mira, Leo, esto es una colaboración comercial. Acabemos cuanto antes.
—Le dije a Agatha lo de mi padre.
—Ah, sí, lo siento. No hay problema en retrasarlo lo que necesites, aunque si… ocurriera algo, sería una faena, no solo para ti. Yo diría que es mejor lanzarlo ya.
—Joder, Harper. Yo…
—Leo, por fin —dijo Agatha entrando en la sala, seguida del hombre—. Ya veo que has conocido a Harper. Míralos, Kevin, hacen una pareja preciosa.
—Sin duda, Agatha. Son perfectos. Estoy deseando hacerles un robado.
—¿Un robado? —dijeron los dos a la vez.
Agatha y Kevin se miraron y aplaudieron.
—Si hablan a la vez y todo. Debemos buscar un hashtag para ambos, qué tal Harpleo o Leoharper… no me convencen —dijo Kevin.
Leo alzó la ceja y se fue hacia una bandeja donde había agua y se sirvió un vaso bien frío. Dio un trago largo y casi escupió. Buscó el baño y Haper señaló una puerta. Corriendo, fue al lavabo a escupir.
—¿Qué coj…?
Empezó a toser y alguien le pasó un vaso para beber agua del grifo. Cuando se incorporó, el espejo le devolvió un rostro enrojecido. Harper lo miraba divertida.
—No sabía que le dabas a la ginebra de esa forma. ¿Mi futuro marido es un alcohólico?
—Joder, no —contestó entre toses—. Pensé que era agua. ¿A quién se le ocurre?
—Kevin, que dice que así la ginebra respira. Y es de las caras, no veas la cara que ha puesto cuando ha escuchado que ibas al baño para escupirla.
—No me la iba a beber.
—Bueno, vamos a ver qué dicen. Tu agente te ha conseguido un par de botellines de agua.
Salió después de ella. Su hermoso trasero en forma de corazón le gustó. Claro que no se iba a liar. Solo era trabajo.
Kevin lo miro con la misma mala cara que él mientras Agatha le daba un botellín de agua aguantándose la risa. Lo cogió con brusquedad. Esto estaba tocándole las narices.
—Vamos al lío —dijo sentándose alrededor de la mesa.
Harper se puso frente a él, al lado de Kevin y Agatha se sentó a su lado. Esta tomó la palabra.
—Si estáis de acuerdo con seguir con lo de la boda, hemos estado pensando que sería muy chulo hacer un robado y pillaros acarameladitos en el balcón de algún hotel.
Imaginad, lo veo así. Leo va a hacer la reseña de tal hotel.
Harper del restaurante de la planta baja y luego compartís habitación.
Que no sea una planta demasiado alta para poder hacer las fotos.
Ya vosotros habréis compartido vuestras reseñas y la gente empezará a preguntarse o lo haremos nosotros con cuentas falsas si estáis juntos porque las fotos serán en lugares muy similares.
Después, alguien os robará esa foto y no sé si se casen antes o no. ¿Qué opinas, Kevin? ¿Será creíble?
—He pensado algo que sería la bomba. Hacemos el robado, ellos salen admitiéndolo y todos monos en las redes, empieza a subir como la espuma y luego damos el golpe de gracia, volviéndolos a pillar saliendo de una capilla con un ramo de flores. Que Harper podía tocarse el vientre así dando a enten…
—Kevin, para —dijo ella enfadada—. Os estáis dejando llevar demasiado, sin preguntarnos a nosotros. Que sí, que ya quedamos en… todo este teatrillo, pero lo de un posible embarazo, ahí te has pasado.
—Estoy de acuerdo —dijo Leo—. Robado, vale, boda, es lo que he firmado, pero hasta ahí. Joder, cada vez me parece una idea peor.
—No lo es —dijo Agatha—, y luego, os lloverán las ofertas para que vayáis a lugares chulos donde hablar de hotel y restaurante. Podéis estar así seis meses y…
—¿Seis meses? —protestó Leo— ¿Con ella a todas partes?
—Hombre, gracias, tampoco es que tú seas ningún chollo, bebedor de ginebra.
—Joder, ya te he dicho que…
—Basta, niños —dijo Kevin—. Recordad que estáis aquí por la pasta. Ambos. Así que dejaos de monsergas de niños malcriados.
—No soy un niño malcriado.
—Ni yo una niñata.
—Lo sabemos —calmó Agatha—, de hecho, la gente os admira justo por eso, porque ninguno de los dos venís de familias prósperas, aunque cuando tu padre se casó con Margot Cresswell, bueno, ya se sabe.
Pero tú has empezado desde cero y ellos te han visto cuando te metías en hoteles con cucarachas o dormías al raso.
Y a Harper igual. Ella estuvo trabajando mucho tiempo en un restaurante, hasta que empezó a hacer vídeos y luego a hacer reseñas.
Los dos sois personas que a base de trabajo habéis llegado donde estáis.
De hecho, he pensado que se podía rescatar algún que otro vídeo de cuando empezasteis.
Internet es olvido puro y quiero que tengan esa opinión de vosotros.
—Eres una genia, Agatha.
Los dos agentes chocaron las palmas. Él frunció el ceño, Harper jugaba con un bolígrafo sobre la mesa.
—Haremos una cosa, aprovechamos el buen tiempo en las Vegas para hacer todo esto. No importa que se lance dentro de unas semanas, o cuando puedas, Leo. Pero ahora tienes hueco, entre la grabación de la peli y tus eventos familiares.
—Puede —admitió.
—En una semana lo tenemos todo preparado. Os mandamos a Las Vegas, incluso podríais fingir que os habéis encontrado... esa sería otra idea. No importa, os diremos qué hacer. Os alojaréis en una suite en el hotel y…
—¿En la misma? —preguntó Harper.
—A ver, cariño, si quieres que te pillen con este hombre, no vas a hacer que salte de balcón a balcón.
—Mira, no estaría mal —dijo Harper. Leo la miró enfadado. Antes de que pudiera hablar, Agatha lo miró con su cara de callar bocas.
—Tenéis que compartir la suite, pero nos arreglaremos para buscar una con dos habitaciones, para que ambos podáis haceros fotos solos, de momento. Y luego haremos algunas más cuando estéis juntos, en plan selfis íntimos.
—¿Qué tipo de intimidad?
—Durmiendo en la cama, abrazados, besándoos.
Leo se llevó la mano a la cara. O sea, no le importaba besar a Harper, era bonita y sus labios apetecibles, pero tenía la sensación de que esto iba a salir muy mal.
—Si no queda otra, lo haremos, pero Donovan, nada de roces inadecuados.
—Lo mismo digo, nada de meterme mano.
Ella dio un respingo, pero asintió.
—Bien, pues está claro. Viajáis a Las Vegas, preparamos el robado y mientras hacéis el trabajo de siempre. Y una vez que tengamos el robado, deberéis admitir en redes que estáis juntos… cuando sea y para ello necesitaremos esos selfis íntimos —insistió.
Leo volvió a resoplar.
—¿Puedo irme ya?
—Sí, prepara la maleta, mañana sales en avión.
Asintió y con un leve saludo, se despidió de todos. No es que quisiera ser antipático, pero ¿de verdad tenía que hacer esta estupidez para conseguir seguidores y patrocinadores? Empezaba a tocarle la moral.
Le sonó un mensaje, Jacob. Lo llamó de inmediato.
—¿Ha pasado algo?
—No es grave, pero deberías volver, Leo. Le están jodiendo a Charlie y Bella se ha cabreado.
—Estoy en la ciudad, en dos horas vuelvo. ¿Es lo del hijo de puta ese, no?
—Sí. Están sacando los trapos sucios de gente del rodaje y mucho me temo que la tomen con nosotros. Deberías ir a casa, yo no me atrevo a viajar con Bella.
—Llego en unas horas.
Cuando llegó le pusieron al tanto de toda la movida. Se alegró de que Charlie se hubiera liado con la pelirroja, pero no de todo el follón. A la mañana siguiente, ocurrió el desastre y Bella acabó en el hospital, con un ataque de ansiedad. Él se quedó porque su padre también estaba muy afectado.
Cuando su padre se estabilizó, acudió a ver a sus hermanos. Charlie y Ruby estaban ya en el hospital puesto que residían en la ciudad y él acudió con Mack y Lorelai. Sentía una furia tremenda por ese malnacido que estaba jodiendo a su familia.
Por suerte, todo estaba quedando en un susto y ella estaba poniendo la maquinaria legal a trabajar.
—Voy a llamar a mamá para decirle que estamos bien y de paso hablar de esto. Anda, id a tomar un café. Mi marido se queda.
—Sí, jefa —dijo Leo con una sonrisa. Al menos seguía siendo ella. Todos salieron de la habitación y fueron hacia la cafetería. Lo cierto es que les vendría bien. Mack y Lorelai habían llegado conduciendo y no habían desayunado.
Pidieron cafés y algo para picar y se sentaron alrededor de la mesa. Leo seguía mirando su móvil y Charlie se asomó a su pantalla mientras los demás iban a por la comida. Había una chica rubia posando delante de un plato de comida.
—¿Y esa chica?
—Ah, nada, un próximo trabajo, sin más. Ayer… quedé con ella. Me sorprendió cómo era.
—En buen o mal sentido.
—Todavía estoy intentando averiguarlo. ¿Y tú y la pelirroja? —preguntó mirándola cuando volvía del lavabo.
—Parece que sí, Leo. Parece que estamos juntos.
Los vio sentarse juntos y lanzarse esas miradas tiernas. Al final, Ruby le explicó todo. Si ese cabronazo supiera que lo de Harper y él iba a ser una farsa, también lo sacaría. Deberían prevenir el acoso de la prensa.
Al final, se enteró de que Mack y Lorelai iban a vivir juntos y que incluso Ruby se iba a mudar al cutre apartamento de Charlie. Sus sentimientos fluían del desánimo a la alegría por su familia.
Jacob se acercó con Bella en una silla de ruedas. —Le dan de alta a cambio de que se esté echada como poco cinco días sin moverse. Así que nos iremos a los Hamptons.
—Una buena idea, podré vigilarte —dijo Mack. Bella rodó los ojos, pero asintió. Todos se fueron marchando. Mack y Lorelai acompañarían a la pareja.
—Tengo cosas que hacer, pero procuraré ir el fin de semana a veros.
Se despidió y volvió a su elegante apartamento.
No era como el de Bella, pero estaba muy orgulloso.
Le pidió a su agente inmobiliario que vendiera definitivamente la casa de Miami que todavía no había terminado de pagar, porque quería quedarse cerca y si…
alguien necesitaba dinero, aunque Margot estaba forrada, él también quería contribuir en lo que fuera. Y al día siguiente… a Las Vegas.