No quiero pedir perdón CAPÍTULO 41
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CAPÍTULO 41

No quiero pedir perdón

Ji Soo

No he visto a Sarang desde la noche en la que un hombre desconocido llegó hasta su puerta.

Pero a pesar de eso, estoy tranquilo, porque sus padres están con ella.

Tae Yang ya regresó de Estados Unidos y me está ayudando con su seguridad, aunque ella no lo quiera.

Ella ha estado enojada en los últimos días, y cuando le pregunto qué está pasando, me dice que todo está bien.

Contrario a lo que pensaba, han pasado varias semanas y los camiones de protesta siguen apareciendo en la entrada del edificio de la agencia.

Sé, por un comentario que escuché, que también han recibido algunas cajas que contienen fotos mías, pósters, mercancía en general, con notas diciendo que no van a gastar más dinero en mí.

Esta mañana, cuando venía llegando, vi un par de coronas fúnebres colocadas al frente, y me hizo enojar tanto ver el nombre de Leilani en las cintas que estuve a punto de bajarme de la camioneta y destrozarlas a patadas.

Estoy en una de las salas de reuniones intentando escribir una carta a mano para que sea publicada en las redes sociales.

El día que la identidad de Leilani salió a la luz, tuve una reunión tan larga que terminé con un fuerte dolor de cabeza.

Esa noche solo quería abrazarme al cuerpo de Sarang y descansar, pero al llegar me encontré un escenario que no me imaginaba.

Ese día estaba tan agotado que al final cedí a las exigencias de la agencia.

—No, ¿por qué tengo que hacerlo?

—Porque es lo que los fans están esperando.

—No, no quiero pedir perdón por tener pareja. Sigo trabajando igual, no he descuidado mis actividades.

—Nosotros necesitamos sacar un comunicado al respecto, pero lo que realmente estarán esperando todos es lo que tú tengas que decir.

—Igual ustedes la van a editar, entonces, ¿por qué no la escriben ustedes?

—Solo te daremos los parámetros para escribirla.

—¿Y por qué tengo que iniciar pidiendo perdón?

Me rendí, y por eso estoy aquí con un montón de bolas de papel sobre la mesa, porque cada vez que comienzo a escribir olvido los malditos parámetros de la empresa.

La puerta de la sala se abre y entra Se Rim.

—Creo que preguntarte cómo vas sería un error. Por lo que puedo ver, no va nada bien.

Se sienta a mi lado y me da unas palmaditas en la espalda.

—Es una mierda todo esto.

Me recuesto con fuerza contra la silla y me paso las manos por la cara.

—Me gustaría que no estuvieras pasando por este momento.

—Sabía que en algún momento podría suceder. De verdad, lo que más me tiene harto es que la gente crea que somos de su propiedad. No me importa ya que vayan contra mí, pero Sarang, ella es quien me preocupa. Es ella quien no debería estar pasando por esto.

—No puedes dejar a un lado lo que sientes. Entiendo que estés preocupado por ella, pero tienen que hacerlo juntos.

—Se han ensañado con nosotros y estoy harto.

Luego del comunicado de tres líneas de la agencia, también se colocó en la página de autora de Leilani, acompañado de una nota de su agente siguiendo la línea de la nota anterior.

Hola, Voice, soy Ahn Ji Soo.

Sé que se encuentran muy sorprendidos por las recientes noticias.

Lo siento mucho por causarles este mal momento.

Me hubiera gustado poder contarles antes, para evitarles que se sintieran así.

Hemos tenido mucho trabajo, conciertos, presentaciones, y Voice estaba tan feliz por volvernos a encontrar que no era el momento adecuado para contarles.

Así es que les pido perdón, no quería preocuparlos.

Conocí a una persona que es muy especial para mí, y con la que he compartido buenos momentos y nos seguimos conociendo. Tenemos sentimientos el uno por el otro, y por eso estoy siendo cauteloso.

Me preocupa que las noticias se hayan presentado de la manera en que lo hicieron, y por eso creo que se sorprendieron aún más. Voice siempre me ha querido y siempre se preocupan por mí, así es que espero que me entiendan y me sigan apoyando.

No quiero que se preocupen por la noticia, eso me haría sentir mal. Me voy a esforzar mucho en no volver a darles un disgusto como este. Voice, gracias por todo su amor, lo siento mucho, y recuerden que los quiero.

Los padres de Sarang todavía están en Seúl, pero mi agenda ha estado imposible los últimos días.

Mañana vamos a viajar a Estados Unidos; estaremos fuera por una semana, y a pesar de que le dije a Sarang que quería invitarlos a cenar esta noche, me dijo que no era necesario y que ella vendría a mi casa para pasar la noche conmigo.

Le pedí a Tae Yang que me ayudara con un auto que la traiga, para que no tenga que tomar un taxi o encontrarse con alguien desagradable en la calle.

Mientras espero a que llegue, intento terminar de arreglar la maleta para el viaje.

Vamos a Nueva York a unos *shows* a los que nos invitaron, y además tenemos algunas sesiones de fotos para revistas.

La idea de viajar justo ahora no es que me agrade mucho, pero debo cumplir con los compromisos que tenemos en agenda.

La empresa me dio un par de días cuando toda la noticia explotó, pero luego volví a cumplir con mi agenda como si nada estuviera pasando.

Se perdería dinero si decidieran mandarme a un *hiatus* hasta que todo vuelva a la normalidad.

Debo cumplir con varios compromisos de marcas con las que colaboro.

Me paso las manos por el rostro y el cabello mientras estoy sentado en el piso de mi clóset.

Me siento dividido entre las ganas de mandarlo todo al demonio y quedarme con Sarang.

Y pensar que, al hacerlo, afectaría a todos los miembros.

Tal vez debería aprovechar este viaje para poder hablar con ellos de la manera en que no he podido hacerlo.

Lo poco que nos hemos visto en las últimas semanas no nos ha permitido hablar bien de lo que está sucediendo.

Escucho el timbre y me percato de que he estado tan distraído que perdí la noción del tiempo.

Me levanto y salgo del clóset justo para escuchar la voz de Sarang anunciando que ha llegado.

Nos encontramos a medio camino del pasillo y la abrazo con fuerza.

Beso su cabello y luego la lleno de más besos por todo el rostro.

Ella ríe, y el sonido de su risa me hace sentir feliz.

Pongo mis manos sobre sus mejillas y me acerco para besarla.

Extrañaba estar así con ella. Sus labios suaves y la forma en la que se pega a mi cuerpo.

Me separo con calma y le doy un beso rápido en la punta de la nariz.

—¿Cómo estás?

—Bien.

La miro a los ojos y la noto cansada. Su mirada luce triste, y con justa razón. Todo lo que está pasando no es fácil de digerir.

—¿Quieres comer algo? Podemos pedir lo que quieras. He vaciado mi refrigerador.

—¿Sopa?

—Me parece bien.

Mientras yo hago el pedido, ella se cambia de ropa y se encuentra con el tiradero de mi maleta abierta dentro del clóset. La sigo hasta la habitación.

—¿Te puedo ayudar?

—Si quieres, mientras llega la comida.

Se sienta en el piso y comienza a doblar la ropa que había dejado a un lado. Lo hace con calma, como si necesitara distraerse. Mientras tanto, trato de sacar algunas piezas más.

—Ya está haciendo frío. Recuerda abrigarte bien.

—Lo haré. ¿Te dije que veré a mis padres y a mi hermana durante el viaje?

—No me habías contado. —Sigue ordenando la maleta sin levantar la mirada.

—Solo será una tarde, pero hace mucho que no los veo.

El silencio se hace espeso entre ambos, y me estoy comenzando a preocupar. Me acerco entonces y me coloco en cuclillas a su lado, y es cuando me percato de las lágrimas que corren por sus mejillas. Tomo su barbilla con cuidado y hago que levante el rostro.

—Dime, ¿qué está pasando?

Niega con la cabeza con suavidad.

—Algo está sucediendo y no me lo quieres contar. —Me siento frente a ella y le quito la ropa de las manos. Pongo las mías sobre sus muslos y la miro directo a los ojos—. Si no me cuentas, no puedo ayudarte, y esto me va a preocupar mucho más.

—No sé cómo sentirme —comienza a decir—. Todo lo que está pasando, y si a eso le agregamos que tuve una pelea con mis padres hace unos días...

—Por eso me dijiste que no era necesario invitarlos a comer.

Asiente.

Conocí a los padres de Sarang en el último viaje que hicimos a Sídney, para dar un par de conciertos. Fueron muy amables, y pude ver lo mucho que quieren a su hija.

—¿Discutieron por algo en particular?

Da un fuerte suspiro antes de contestar.

—Quieren que vuelva a Sídney con ellos.

Tomo sus manos con las mías y pienso la mejor manera de decirle que creo que es lo mejor.

—No creo que sea una mala idea.

Ella intenta soltar mis manos, pero no la dejo.

—Escúchame, Leilani, tal vez puedas ir a pasar una temporada con ellos. Dejar que todo esto se termine de enfriar. Llegará el momento en el que la gente, desgraciadamente, encontrará otra persona en la cual descargar su odio.

Ella desvía su mirada durante unos segundos antes de volver a mirarme.

—No quiero huir de nuevo. Ya hice mi vida aquí y no quiero darles el poder de arruinarla.

—No vas a huir, únicamente te tomarás un tiempo. Tus padres están preocupados, yo también lo estoy. Estaría más tranquilo sabiendo que estás segura y acompañada. Solo un tiempo, piénsalo.

Ella asiente.

—Prometo pensarlo.

Me acerco y beso su mejilla. Terminamos de arreglar mis maletas y luego nos sentamos a comer.

Es temprano para mí cuando decidimos acostarnos. Ella está cansada, y creo que es más emocional que físico. Después de nuestra conversación, ha estado muy callada.

Se pega contra mi costado y la abrazo. Siento su respiración sobre mi cuello. Su cuerpo se comienza a relajar poco a poco, y me percato de que no demora mucho en quedarse dormida.