CAPÍTULO 40 #2
Acerca el plato y se encarga de darme de comer.
—No te he preguntado cuándo llegaste.
—En la madrugada.
—¿No es riesgoso?
—Sí, lo es, y aunque sabía que no estabas sola, al final no pude evitarlo. Quería estar contigo.
Pone el plato a un lado; me lo he comido casi todo.
—Tuve que salir de casa e ir hasta la de Tae Yang para cambiar de auto.
—¿Te estaban siguiendo? —Sé que la pregunta sale con un tono de alarma.
Se queda callado durante unos segundos.
—Sí —dice finalmente—. Desde mi casa me siguieron dos autos. Pero cuando salí de la casa de Tae Yang, se mantuvieron fuera del edificio.
Asiento.
Ha pasado una semana desde que salió la noticia, y las cosas no han mejorado.
Ji Soo me pidió que no viera las redes sociales, pero no puedo evitarlo.
De igual manera, en las noticias han salido reportajes sobre las protestas fuera de la agencia.
Camiones con mensajes muy fuertes pidiendo, no, exigiendo la salida de Ji Soo del grupo.
Mensajes de odio por doquier en las redes sociales, pero también debo decir que hay muchos fans mostrando apoyo.
Claire ya regresó a Sídney. Prácticamente tuve que obligarla a hacerlo; no quiero que tenga problemas en su trabajo o que lo pierda por mi culpa.
Ella me ha estado mostrando mensajes de las fans que muestran todo su apoyo.
Mensajes como: “es un hombre adulto y tiene derecho a enamorarse”, “si Ji Soo es feliz, yo también”, “qué afortunada es la novia de Ji Soo”.
Aunque la agencia no ha confirmado nuestra relación, los fans no lo necesitan.
Me reporté enferma en la universidad durante unos días.
Estuve encerrada en casa tratando de escribir, pero no avancé mucho porque no podía concentrarme.
Hoy voy a regresar al trabajo. Ji Soo ha retomado su agenda y hoy tiene un día largo.
Tal vez venga esta noche cuando termine.
Y es precisamente él quien me ha impulsado a seguir mis días como siempre.
Tengo dos clases hoy, y luego una reunión con un estudiante que está terminando su trabajo de grado. A pesar de que tengo más de cinco años viviendo en Seúl, prefiero tomar el transporte público a conducir en la ciudad. Por eso ni siquiera me ha pasado por la cabeza pensar en comprar un auto.
Salgo de casa con suficiente tiempo para llegar a la universidad.
Recuerdo la primera vez que fui a las instalaciones de la Universidad de Yonsei.
Claire me había contado que la fachada salía en muchas novelas coreanas, pero yo nunca había visto ninguna.
Pero al ver el edificio entendí por qué. De verdad es el escenario perfecto.
Mientras camino hacia el edificio de mi facultad, trato de no pensar en todo lo que está pasando.
Ji Soo me ha repetido varias veces que nadie sabe mi identidad, y que mientras nos mantengamos así, todo va a estar bien.
Las dos clases que tengo pasan con total normalidad, y eso me hace sentir mucho más tranquila.
Siento que todo vuelve a ser como siempre para mí.
Aprovecho para comer algo ligero antes de reunirme con el estudiante para su asesoría. Le envío un mensaje a Ji Soo mientras estoy comiendo, para contarle cómo va mi día.
Cuando faltan quince minutos para la hora de la reunión, camino hacia la sala donde nos vamos a encontrar.
Al entrar, me encuentro con una estudiante dentro.
Está distraída viendo por la ventana. Está vestida muy elegante, tiene el cabello negro, largo y muy brillante.
No es la persona con la que me voy a reunir, porque es un estudiante hombre el que me pidió la asesoría.
—Annyeonghaseyo —digo para que advierta mi presencia.
Hago una inclinación cuando se vuelve hacia mí de forma lenta. Es una mujer muy bonita.
—Disculpa, estoy esperando a un estudiante.
Me mira de arriba abajo con lentitud. Se mueve con calma y se acerca a mí.
—Así es que eres tú.
Sus palabras me parecen extrañas. Hay demasiados estudiantes en la facultad, pero estoy segura de que ella no está en ninguna de mis clases.
—Te traje un regalo. —Señala la caja que está sobre uno de los escritorios—. Espero que te guste.
Es una caja bastante grande con un moño rojo.
—Disculpa, creo que me estás confundiendo con otra persona. —Trato de ser amable.
—No, no te estoy confundiendo con nadie. Leilani Smith, te conozco muy bien.
La manera en que pronuncia mi nombre me provoca escalofríos.
—Solo quería ver cómo eras. Eres bonita, pero aun así no lo entiendo.
Se acerca hacia la puerta con pasos elegantes y con mucha calma. Antes de salir, se gira hacia mí.
—Dile a Ahn Ji Soo que lo amo.
Comienzo a temblar cuando la escucho decir eso. ¿Cómo lo sabe?
RED_PRINCESS:
Cuando cierro la puerta detrás de mí, apoyo la espalda contra ella y espero durante un par de minutos. Escucho un grito dentro del salón que es música para mis oídos. Creo que la rata muerta en una cama de rosas fue de su agrado.
Aún recuerdo, con desagrado, la tarde en que llegaron hasta mí las fotos de la salida romántica de Ji Soo y esta mujer.
Al principio no quería creerlo, pero era él, había fotos muy claras.
Luego de verlas con detenimiento, algo en mí hizo clic, y busqué las fotos de aquella mujer que vi en el aeropuerto.
Tenía que ser ella, y eso quiere decir que estuvieron de vacaciones juntos.
No importaba lo que me costara, debía averiguar quién era.
Y eso me trajo hasta aquí. A encontrarme con Leilani Smith, una chica australiana que vive hace cinco años en Seúl y que también es una figura pública fuera de Corea.
Por lo que en un par de días su rostro estará en todos los portales en línea.
Trato de controlarme, debo limpiar este desastre, pero termino sentada en el piso llorando antes de poder hacer algo.
Saco mi teléfono, pero no sé a quién llamar.
Hyun Jin y Tae Yang aún no han regresado.
Ji Soo está trabajando y no quiero que se preocupe.
Claire, pero si lo hago se va a alterar por no poder estar a mi lado.
Cubro mi rostro con las manos. Inhalo y exhalo varias veces mientras cuento, como me lo enseñó mi terapeuta.
Después de unos minutos logro recuperarme.
Salgo a buscar papel en el baño para limpiar.
Me da mucho asco, pero recojo todo y lo vuelvo a colocar en la caja.
Unos días después
Hoy me levanté y mi rostro está en todas partes. Las redes sociales están explotando con la noticia, tanto así que estoy al teléfono con mi agente.
—Leilani, ¿por qué no habías hablado conmigo?
—Lo siento, Emily, pensé que todo se calmaría y que mi identidad no saldría a la luz.
—Lo entiendo, es tu vida privada y esto es una invasión clara, pero por lo que me cuentas, al ser una figura pública, pierdes en parte ese derecho.
—Es una locura.
—Tendré que redactar un comunicado y colocarlo en tus redes sociales. También en tu página de autora.
—¿Podemos esperar un poco hasta que hable con Ji Soo?
—Puedo hacerlo, pero debemos publicarlo lo más pronto posible. Ahora bien, fuera de todo el tema, como tu agente quiero saber: ¿cómo estás? ¿Cómo te sientes, Leilani?
—Pensé en un momento que todo estaría bien, pero ahora mismo no lo sé. Me siento ansiosa y con mucho miedo de salir de casa. Ahora que mi foto está por todos lados, no sé si podré salir a la calle sin que alguien me reconozca.
—¿Has hablado con tu terapeuta?
—Sí, la llamé hace unos días, cuando tuve una crisis. Y mis padres llegan pasado mañana. Vienen a pasar las fiestas de fin de año, pero no era la forma en que quería hacerlo.
—Es el mejor momento para que estén juntos. No dejes que esto arruine su tiempo juntos.
Leilani:
Acabo de terminar una llamada con mi agente. Quiere hacer un comunicado de prensa, pero le dije que espere a que le diga que lo puede hacer.
Ji Soo❤:
Estoy en una reunión. Trataré de ir a tu casa esta noche.
Me paso el resto del día tratando de distraer mi mente con cuanta actividad se me ocurra. Cuando Claire sale del trabajo, estamos alrededor de dos horas en una llamada. Aunque todo el día estuvo pendiente de mí por mensajes.
—Tienes que contarle lo que pasó con esa chica en la universidad.
No he querido contarle a Ji Soo sobre la visita de aquella mujer.
Que al final resultó que ni siquiera es estudiante de la universidad.
Por lo poco que pude averiguar, le pagó a un chico de la universidad para que pidiera una reunión conmigo con la excusa de ayudarlo a revisar su trabajo de grado, y así poder tener el espacio para encontrarse conmigo.
Eso fue lo que me contó el estudiante cuando pude dar con él. No conoce el nombre de la chica.
Son casi las once de la noche y acabo de terminar de escribir cuando escucho que tocan el timbre.
El único que puede ser a esta hora es Ji Soo, pero él conoce la clave de la puerta.
Me acerco a ver la cámara de la puerta, y mi corazón se dispara: hay un hombre con el rostro cubierto con una gorra y un cubrebocas negro.
—¿Quién es?
El hombre baja la cabeza.
—Abre, soy Ahn Ji Soo.