CAPÍTULO 40
No puedo hacerlo
Leilani
Han sido las peores veinticuatro horas de mi vida.
El bombardeo mediático que hay alrededor de todo esto me ha hecho desconectarme del mundo.
El odio que está recibiendo Ji Soo es algo que no me puedo creer.
Aunque nadie conoce mi identidad, he visto en las redes sociales cómo me llaman “la extranjera”, “la intrusa” y cosas mucho peores.
El festejo por el cumpleaños de Ji Soo se canceló.
Ayer pasamos varias horas al teléfono, y aunque me dijo que quería estar a mi lado, ahora mismo es un riesgo que lo puedan seguir al salir de su casa.
La agencia le ha pedido que se quede en casa unos días y han despejado su agenda.
Han emitido un comunicado muy corto, y aunque ellos están enterados de nuestra relación, me ha dicho Ji Soo que la agencia no va a asumir la responsabilidad.
Estoy esperando a que llegue Claire. Hyun Jin está en Estados Unidos. Ella, Tae Yang y su padre viajaron hace unos días. No sé si algo pasó con su familia, porque fue un viaje repentino.
Escucho el timbre y me acerco a la pantalla para ver la puerta.
Claire está ahí parada. Abro de inmediato.
Ella entra con rapidez y la encuentro en el pasillo.
Nos damos un abrazo, y siento que parte de la ansiedad que he sentido en las últimas horas sale de mi cuerpo.
Es tan bueno que esté aquí conmigo. Las lágrimas comienzan a brotar y mis ojos se nublan.
—Shhh, no, Lani. Estoy aquí contigo.
Sin alejarse mucho, me lleva hasta uno de los sillones de la sala, y la veo ir hasta la cocina y regresar con un vaso de agua y una caja de pañuelos.
—Toma. —Me ofrece el vaso—. Siento que te vas a deshidratar si sigues llorando así.
Me toma un largo rato poder parar de llorar.
—¿Ya estás más tranquila?
—No podías haber llegado en mejor momento. Desde que todo esto estalló, no he podido controlar la ansiedad que tengo. Ji Soo me dijo que me mantuviera tranquila porque no conocen mi identidad. Pero me siento tan mal al ver cuánto odio está recibiendo.
—Trata de estar tranquila. No va a sonar bien lo que voy a decirte, pero para él es parte de su día a día. No debería ser así. No deberían acosarlos ni montar estas campañas de odio por cosas sin sentido, pero a lo largo de todos los años que lleva activo, ha pasado por muchos momentos como este.
—Anoche, cuando hablamos, sentí que estaba más preocupado por mí que por él mismo.
—Todo va a estar bien, Lani. Vamos, te llevaré a tu habitación y trata de descansar un poco. Yo necesito darme un baño. Me siento asquerosa después de tantas horas de viaje. Luego iré contigo.
Así lo hicimos. Incluso Claire me obligó a tomarme unas pastillas para dormir. Antes de rendirme ante el efecto de las pastillas, le escribo a Ji Soo.
Leilani:
Claire ya está en casa.
Me hizo tomar pastillas para dormir.
Ji Soo ❤️:
Me alegro de que no estés sola.Estaba preocupado.
Leilani:
¿Cómo estás tú?
Ji Soo ❤️:
Yo estoy bien. No te preocupes.
Descansa. Hablamos más tarde.
Me remuevo e intento abrir los ojos. Solo logro hacerlo por unos breves segundos, y veo a Claire acostada a mi lado con su celular en la mano. No puedo mantener los ojos abiertos.
Un suave roce en la mejilla me hace cosquillas, y al abrir los ojos veo a Ji Soo sentado en la cama, a mi lado. Seguro estoy soñando. Vuelvo a cerrar los ojos, y mientras me vuelvo a acomodar, siento en mi espalda su abrazo.
—¿Ji Soo?
—Mi amor.
Me remuevo en sus brazos hasta que mi mejilla está pegada a su pecho, y aspiro su aroma.
Sus brazos me rodean y me siento segura.
Estoy en mi lugar seguro. No quiero moverme, no quiero que se aleje de mí.
Su respiración pausada hace que la mía siga su ritmo, y poco a poco voy quedándome dormida nuevamente.
Me despierto y el espacio a mi lado está vacío. Me toma unos minutos sentarme en la cama. La puerta de la habitación está abierta y escucho a Ji Soo hablando. No sé cuántas horas he dormido. No recuerdo cuándo fue la última vez que las tomé.
Salgo al pasillo y recuerdo que Claire también está en casa. Abro con cuidado la puerta de la habitación de invitados, pero no hay nadie. Su maleta está abierta en un rincón. Cierro la puerta con cuidado y camino por el pasillo hacia la sala. La voz de Ji Soo se hace más clara.
—Estoy bien. Dentro de un par de días se habrán olvidado de esto y será solo un mal rato. —Hace una pausa—. Mi hermana fue la que me envió la foto que estaba circulando. Sí, definitivamente somos nosotros. —Se queda callado durante un largo rato—. Estoy preocupado por ella.
Decido que he escuchado lo suficiente de una conversación privada, por lo que me regreso a mi habitación. Necesito darme una ducha con agua muy fría para que mi cuerpo termine de despertar.
Mientras estoy bajo el chorro de la ducha, los pensamientos me abruman.
Para mí esto es insoportable, mientras que para él es algo que tiene que vivir a diario.
No me puedo imaginar todo lo que ha tenido que aguantar.
No es lo mismo que me lo cuente a que yo lo esté viviendo con él.
Porque, aunque los ataques y el odio son hacia él, es imposible para mí no sentirlo como mío, porque estamos juntos en esto.
Y es ahí donde me siento peor, porque quisiera que todo esto se detuviera y que él no se sienta mal.
Porque, aunque me diga que está bien, sé que le afecta.
Pero al mismo tiempo quiero correr, y eso me hace sentir otra vez como una cobarde.
El cuerpo me comienza a temblar, no puedo controlarlo.
—No, por favor. No puedo pasar por esto de nuevo.
Siento ganas de gritar, pero me aguanto durante un rato.
Las lágrimas comienzan a brotar y se mezclan con el agua que cae sobre mi rostro, y ya no puedo contenerme más, y me cubro la boca con las manos y grito lo más fuerte que puedo; necesito dejarlo salir.
A pesar de cubrirme los labios, algo de ruido se escapa, porque escucho cómo abren la puerta del cuarto de baño.
—Sarang, ¿estás bien?
Pongo las manos contra la pared frente a mí e intento recuperar el ritmo de mi respiración. Bajo la cabeza mientras el agua sigue cayendo sobre mí.
—Sarang, voy a entrar.
La puerta de la ducha se abre.
—Mi amor, ¿qué pasa?
Cierra la llave de la ducha, y mi cuerpo está a punto de desvanecerse. Él se mueve con rapidez y no deja que me caiga. Me envuelve en una toalla, me toma en sus brazos, me saca de la ducha y me lleva hasta mi cama.
—Ya vuelvo. Quédate aquí tranquila.
No puedo parar de llorar. Es peor que anoche, cuando llegó Claire.
No sé cuánto tiempo se demora. Cuando regresa, hace que me siente, coloca una toalla sobre mi cabello mojado, seca el resto de mi cuerpo y me ayuda a vestirme.
Cuando termina, me he calmado un poco, pero aun así las lágrimas siguen saliendo.
Ji Soo sale de la habitación y regresa con una taza.
La coloca sobre la mesita a mi lado. Veo que también ha traído el secador para el cabello, y por eso hace que me siente.
Pone la taza de té caliente en mis manos mientras me seca el cabello.
Cuando termina, me quita la taza de las manos y me ayuda a acostarme nuevamente.
—No quiero tomar pastillas para dormir. —Es lo primero que le digo.
Ji Soo se ha acostado frente a frente conmigo.
—No te las daré si no quieres tomarlas. —Toca mi cabello y mi mejilla. Su mano se siente cálida sobre mi mejilla fría—. ¿Me puedes contar lo que pasó ahí adentro? Me asustaste mucho cuando te escuché gritar.
Me quedo en silencio tratando de ordenar mis pensamientos.
—Me duele mucho ver lo que estás pasando. Y me siento horrible porque quiero correr lejos de todo esto.
Las lágrimas vuelven a aparecer.
—Lo entiendo. Muchas veces también quise hacerlo.
Y no es que todo esto no me afecte, pero trato de no darle tanta importancia.
Prefiero aferrarme a la gente que me conoce y me quiere.
A los que verdaderamente saben quién soy.
Todas esas personas que escriben comentarios maliciosos o que se encargan de esparcir rumores, ellos son los cobardes.
—¿Cómo puedes soportarlo?
—Decidí ignorarlos. Ven aquí.
Me acerca y me envuelve en sus brazos. Me acomodo contra el espacio de su cuello y su aroma me inunda.
—Durante estos años he transitado por momentos de incertidumbre. Rumores y toda clase de historias inventadas. No es algo que debamos normalizar, pero nos toca vivir con ello. Espero que llegue el día en que no tengamos que pasar por esto.
—No puedo hacerlo.
—Y no puedo obligarte. Has tenido que vivir esta relación en las sombras. Y aunque me duela, no soporto verte así. Prefiero hacerme a un lado y dejarte continuar con tu vida.
Sus palabras hacen que me sienta mareada.
Ahora mismo no me puedo imaginar mi vida sin él.
Ha sido difícil, sí. Los días sin vernos porque está de viaje o porque su agenda es complicada.
Las visitas nocturnas. Las salidas llenas de precauciones.
Pero yo sabía en lo que me estaba metiendo cuando decidí tomar su mano y ser su pareja.
El cansancio de tanto llorar hace que me quede dormida. Una voz suave me llama. Está diciendo mi nombre mientras pasa sus fuertes manos por mi brazo.
—Sarang, despierta. Necesito que vengas a comer algo. No has comido nada desde ayer y son casi las tres de la tarde.
Abro los ojos y lo veo. No se ha ido. Está aquí, a mi lado. Me levanto con calma, necesito ir al baño antes de intentar comer. No creo que pueda hacerlo. Ji Soo me acompaña y se mantiene cerca mientras me cepillo los dientes y me lavo la cara. Al salir no veo a Claire en ningún lado.
—¿Dónde está Claire?
—Vino hace un rato y volvió a salir.
En vez de sentarme a la mesa, él me conduce hacia el sofá de la sala. Coloca una manta sobre mis piernas cuando me siento. Va a la cocina y regresa con una bandeja con un tazón de sopa. Mi estómago emite un ruido cuando el aroma del caldo inunda mis fosas nasales.
—Es una receta de la abuela. Espero que te guste.