No quiero pedir perdón CAPÍTULO 39
90%

CAPÍTULO 39

¡Feliz cumpleaños, Ji Soo!

Claire

Un año después -Siídney, Australia

Estoy en el aeropuerto esperando mi vuelo a Seúl.

Nunca llegué a imaginar todo lo que ha pasado en el último año.

Hace un poco más de un año me enteré de que mi mejor amiga es la novia de uno de los artistas más famosos a nivel mundial.

Que lo conocería, que pudiera estar cerca de él, era algo inimaginable.

Y hace un año me compró un boleto de avión para que festejara su cumpleaños junto a ella, porque él estaría fuera del país.

Y ahora estoy sentada en la sala de espera del aeropuerto, esperando embarcar en mi vuelo a Seúl, para ir a celebrar el cumpleaños de él. Y siento que el corazón se me va a salir del pecho.

Hace unos meses, BEATS estuvo aquí en Sídney, en una de las paradas de su nueva gira, y yo no podía creer que no tuve que luchar por mi vida para conseguir boletos, porque Ji Soo me los regaló.

Lani vino y pudimos ir juntas. Fue una locura total.

Y más aún cuando pude conocer al resto del grupo.

Todavía me pellizco. Todavía no me lo creo.

En los altavoces anuncian que dentro de unos minutos iniciará el abordaje. Y luego escucho mi nombre, y me piden que me acerque al mostrador de la aerolínea. Qué demonios está pasando.

—Hola, soy Claire Johnson.

Le entrego a la agente de la aerolínea mi pasaporte y mi pase de abordar.

—Señorita Johnson, vamos a ofrecerle un ascenso a primera clase para su viaje a Seúl.

Abro mucho los ojos porque no puedo evitar la sorpresa.

—Wow, gracias.

—Este es su nuevo pase de abordar con el número de asiento. Que disfrute su viaje.

Tomo mi pasaporte y el nuevo pase de abordar.

Esto es una locura. Me ubico en una silla cerca del mostrador.

El año pasado, cuando Ji Soo nos compró los boletos, a los padres de Sarang y a mí, viajamos en primera clase.

Pero en esta ocasión yo misma compré el boleto.

Esto es una señal divina de que todo mi viaje va a ser más que genial.

Ahora mismo me encuentro en una posición en la que por fin me siento yo misma nuevamente, después de la ruptura con David.

Fueron meses difíciles. Creí que teníamos una relación bastante sólida, pero al final parece que él no lo veía igual.

A todo lo que hacía le encontraba algo malo.

Hasta mis gustos musicales, y eso fue algo que me hizo enojar demasiado, porque cuando nos conocimos y comenzamos a salir, se sentaba junto a mí a escuchar la música, aunque no entendiera una palabra.

Y luego me dijo que me comportaba como una adolescente.

Que él pensaba que era algo pasajero. Me acuerdo y me dan ganas de llamarlo e insultarlo, pero no puedo hacerlo. Borré su contacto.

Miro mi reloj, ya casi es hora. Levanto la mirada, y justo frente a mí hay un hombre de pie, todo vestido de negro.

Por un momento me recuerda al hermano de Hyun Jin.

Es muy alto, podría decir que más de un metro noventa.

Está concentrado en su teléfono, y casi al instante el aparato comienza a sonar.

Abre la llamada, y es cuando se gira hacia mí.

Es demasiado hermoso. Lo escucho hablar y me parece que lo está haciendo en chino, pero a los pocos segundos cambia de idioma y comienza a hablar en un inglés perfecto.

No puedo quitarle los ojos de encima. Se mueve de forma distraída mientras sigue hablando.

Se balancea sobre sus talones mientras mira hacia sus zapatos.

Y luego de unos minutos levanta la mirada y se encuentra con la mía.

Y yo no puedo quitarle los ojos de encima.

Nos sostenemos la mirada como si fuera una competencia, y en un momento él sonríe y desvía la mirada.

La sonrisa más hermosa que he visto en siglos.

Sonrío como una tonta, y en el bolsillo de mi chaqueta comienza a vibrar mi celular sin parar.

¿Qué está pasando? Cuando lo saco, veo una cantidad descomunal de notificaciones, y antes de poder desbloquearlo veo que todas tienen que ver con BEATS.

Tengo activadas todas las notificaciones para estar pendiente de lo que pasa con el grupo.

Incluso algunas que se activan cuando los mencionan en las redes.

Cuando logro desbloquear mi teléfono, lo que me encuentro no es lo que esperaba. Mientras, en los altavoces nos avisan que es momento de abordar.

Fueron las diez horas más largas de toda mi vida.

Antes de despegar, intenté hablar con Lani, pero no me contestó el teléfono.

Llamé a Hyun Jin, pero tampoco recibí respuesta de su parte.

Le dejé mensajes a ambas, y también le escribí por KakaoTalk, pero nadie me respondió.

Lo único que quería era llegar lo más rápido posible.