No quiero pedir perdón CAPÍTULO 38
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CAPÍTULO 38

¡Feliz cumpleaños, Sarang!

Ji Soo

A ella no le gustan las celebraciones anticipadas, por lo que le prometí que estaré con ella cuando regresemos a casa.

Hyun Jin ha sido mi cómplice para preparar todo.

Quiero que su día sea especial, a pesar de que no esté físicamente con ella.

Por eso, esta madrugada me comenzaron a llegar fotos y mensajes de ambas.

Por un lado, Hyun Jin enviando vídeos de las reacciones de Sarang, y por el otro, Sarang con unas notas de voz que hicieron que me sintiera triste por no estar a su lado, pero también emocionado de que ella lo estuviera disfrutando.

Envié a su casa varios ramos con veintiocho rosas rojas, para celebrar los años que cumple.

Pero creo que lo que más la hizo feliz, y que hizo que me llamara cuando en Manchester eran las seis de la mañana, fue que compré boletos de avión para sus padres y para Claire, para que pasaran su cumpleaños juntos.

Si no podía estar con ella, sería un buen momento para que estuviera rodeada de las personas que la aman tanto como yo.

Por el jet lag me costó quedarme dormido. Estaba compartiendo habitación con Haru, y fue él quien me despertó.

—Hyung, Hyung. —Alguien sacudía mi cuerpo—. Hyung, el teléfono no para de sonar.

Me tomó unos minutos centrarme. Me di cuenta de que Haru se había metido nuevamente en su cama y se había cubierto hasta la cabeza con las sábanas.

Y de que mi teléfono estaba sonando. Había esperado hasta que en Seúl fuera medianoche para poder enviarle un mensaje a Sarang, para ser el primero.

Y ahora su nombre iluminaba la pantalla.

—Ji Soo, no puedo creer que hayas hecho esto. —Sonaba como si estuviera llorando, y eso hizo que me sentara de inmediato en la cama, alarmado.

—Sarang, ¿estás bien? No me asustes.

—Lo siento, ¿te desperté? Lo siento, no lo pensé.

Escuché su voz y sonaba congestionada. Definitivamente estaba llorando.

—Vas a matar al pobre hombre de un susto. —Escucho la voz de Claire en el fondo. Y luego la tengo al teléfono—. Oppa, hola. Ella está bien. Nos acabamos de encontrar en el restaurante. Está llorando de felicidad.

Claire empezó a llamarme oppa. Me decía que nunca dejaría de ser su favorito, pero que ahora se tenía que contener, porque soy el novio de su amiga.