CAPÍTULO 34
Mi bias
Leilani
Hace dos semanas que regresamos de Jeju y casi no he visto a Ji Soo.
Miro el reloj: son casi las ocho de la noche.
Tomo mi taza de té y me siento en uno de los sillones cerca de los grandes ventanales de mi apartamento.
He estado todo el día revisando unos trabajos de la universidad y me siento cansada.
Y si a eso le sumamos que anoche inició mi periodo y he tenido mucho dolor...
Estoy inflamada y eso no me tiene de buen humor.
En las últimas semanas han pasado muchas cosas, pero el recuerdo de lo que vivimos esos días en Jeju es algo que siempre voy a tener presente. El tiempo que pasamos juntos, lo que compartimos y el motivo por el cual organizó el viaje. Fue todo perfecto.
—Conté a partir de aquella noche en que nos besamos por primera vez. Han pasado más de cien días, pero también han sucedido muchas cosas en los últimos meses.
Me lo contó mientras salíamos a dar un paseo por la playa antes de ir a casa de sus abuelos.
La noche anterior nos encontramos con uno de sus primos en el restaurante al que fuimos a cenar.
Creo que pensaba que no hablaba el idioma, porque lo escuché decir que su abuela se había pasado hablando de mí y que él le prometió llevarme a comer.
—Para la novela que escribí ambientada en la época Joseon, aprendí sobre el contexto histórico, pero no es algo común para mí. Es la primera vez que lo experimento.
Esa tarde fuimos a casa de sus abuelos. Me sentía nerviosa, pero ellos fueron muy amables conmigo.
Disfruté mucho de la comida y también de las historias que compartieron conmigo.
Incluso me enseñaron fotos de Ji Soo cuando era niño.
Su abuela guarda recortes y revistas donde sale su nieto. Incluso estuvo cantando para ella.
Al regresar a la casa, me moría de ganas de utilizar la bañera; la noche estaba por comenzar a caer. Mientras fui a llenarla, Ji Soo fue por una botella de vino y las copas. Encontré unas sales y unas bombas de baño.
Juntos nos sumergimos en el agua caliente. Nos tomamos una primera copa de vino y luego me acomodé con mi espalda contra su pecho, apoyando mi cabeza contra su hombro. Nos quedamos en silencio durante un largo rato. Él me abrazó con sus brazos alrededor de mis hombros.
—¿Pasará mucho tiempo antes de que podamos estar así nuevamente?
—Quisiera decirte que no, pero te estaría mintiendo. Pero no pienses en eso. Cuando la gira termine, vamos a tomar unos días de vacaciones. Podemos ir adonde tú quieras.
Como cada noche, espero a que me escriba para contarme cómo estuvo su día. No me da detalles, solo comparte conmigo cómo se siente. Dentro de poco se va a reincorporar a la gira, y eso lo tiene muy ansioso.
Termino mi té y me siento tan cansada que decido acostarme, aunque es temprano.
Escribo un mensaje corto para él y le aviso que me voy a dormir.
Me cepillo los dientes y, antes de acostarme, cierro las cortinas de la habitación.
Me meto bajo las sábanas y respiro hondo varias veces mientras me acomodo.
Una punzada de dolor me despierta y cambio de posición con la esperanza de que desaparezca, pero lo que hace es intensificarse.
Me duele mucho el vientre; el efecto de las pastillas ha pasado, y no podré seguir durmiendo si no me tomo por lo menos dos más.
Enciendo la luz de la lámpara al lado de mi cama.
Veo el frasco de las pastillas, pero no traje agua para tomarlas.
Me siento en la cama y respiro varias veces, tengo que levantarme.
El tono de un mensaje hace que mi teléfono se ilumine. Realmente hay varios mensajes.
Ji Soo ❤️:
Es tarde. Acabo de terminar.
Quiero ir a verte.
Sé que estás dormida.
No quiero despertarte, pero quiero verte🥲
Voy en camino. ¿Debí preguntarte el código de la puerta?
Estoy llegando.
Lo siguiente es una llamada, la cual contesto de inmediato.
—Sarang, lo siento de verdad.
—Estoy despierta. —Mi voz sale con un quejido.
—Sarang, ¿estás bien? Abre la puerta.
—No puedo... —Otra punzada de dolor—. El código de la puerta es 168046.
No pasa mucho tiempo cuando lo escucho llamarme desde afuera. Casi de inmediato abre la puerta de mi habitación. Solo la luz de la lámpara ilumina el lugar donde estoy sentada, de espaldas a la puerta.
—Sarang, ¿qué pasa? —No tarda en llegar hasta donde estoy y se arrodilla frente a mí—. Estás pálida, vamos, te llevaré al hospital. —Suena angustiado.
Pongo una de mis manos sobre su mejilla.
—No es necesario. Solo debo tomarme unas pastillas para el dolor. Me puedes ayudar con un vaso de agua.
—Pero si te duele mucho, vamos al hospital.
—Estoy con mi periodo. Solo necesito tomarme las pastillas.
—¡Oh! Claro, espera, voy por el agua.
En medio de mi dolor, sonrío por lo preocupado que está. Regresa en poco tiempo con un vaso de agua. Tomo dos pastillas y bebo el vaso completo de agua.
Me ayuda a acostarme con cuidado, y lo veo salir nuevamente de la habitación.
No sé cuánto tiempo se toma en regresar; el dolor no me deja pensar con claridad.
Las pastillas no me hacen efecto de inmediato.
Aprovecho para levantarme e ir al baño a cambiarme.
Debí tomar las pastillas antes de acostarme, pero estaba tan cansada que no lo recordé.
Escucho ruido afuera y luego en mi habitación. No me quiero mover. El dolor comienza a ser menos intenso cuando escucho su voz suave diciendo mi nombre.
—Sarang, muévete un poco, solo un poco hacia el centro de la cama, por favor.
Hago lo que me dice. Siento entonces su cuerpo cálido pegado a mi espalda.
—Déjame poner esto en tu vientre.
Siento algo tibio, y me viene tan bien que me hace suspirar de alivio. Él me abraza, sosteniendo la bolsa contra mi vientre.
Me despierto y estoy sola en la cama. Al moverme, veo un vaso de agua al lado del frasco de las pastillas.
No sé a qué hora las tomé anoche, pero aún el efecto se mantiene.
Me siento en el borde de la cama y respiro hondo mientras trato de poner mis pensamientos en orden.
Tomo impulso para levantarme, y es justo en ese momento que escucho un grito afuera y algo que se estrella contra el piso.
Corro afuera, y la escena que me encuentro es digna de una telenovela: en medio de la sala está parado Ji Soo, sin camisa, solo con un pantalón de pijama, y a sus pies una taza rota.
Del otro lado, en el pasillo de la puerta, está parada Claire, cubriéndose la boca con una mano.
Los observo desde la puerta. Los ojos de Claire lucen tan grandes en este momento.
—Esta no es la manera en que quería que se conocieran. Ji Soo, ella es mi mejor amiga, Claire. Claire, él es Ji Soo, el chico con el que estoy saliendo.
La mirada de mi amiga va de un lado a otro, entre Ji Soo y yo. Hasta que por fin reacciona.
—Dame un momento, por favor.
Se da la vuelta y regresa hacia la puerta. La veo sostenerse contra la pared.
—Ve por una camisa mientras yo recojo los pedazos de la taza.
—Déjame hacerlo.
—Prefiero que te vistas primero.
Él asiente y se dirige a la habitación. Voy hasta el cuarto de limpieza por lo que necesito para recoger el tiradero en medio de mi sala. Al volver, Claire está parada de nuevo en el mismo lugar que antes.
—Mmm... creo que la falta de sueño me está haciendo ver alucinaciones. Debo dormir un rato, y entonces tal vez tu novio no se va a parecer a Ahn Ji Soo. Esto no va a ser nada fácil.
Recojo los pedazos de la taza mientras la escucho hablar.
—Aunque me parece que te escuché decir que se llama Ji Soo, pero no sé, tal vez sea un nombre común aquí.
—Ven, Claire, necesito que te sientes.
Ella hace lo que le pido y yo termino de limpiar.
Busco entonces una taza de café para ella, y mientras le hace efecto la cafeína a su cuerpo, yo voy a mi habitación.
Me encuentro a Ji Soo sentado en la cama.
Voy directo al baño para cepillarme los dientes y lavarme la cara.
Cuando estoy secando mi rostro, choco contra el cuerpo de él, que está parado justo detrás de mí.
—¡Ah! Ji Soo.
—¿Ella es tu amiga Claire?
—Sí.
—¿Por qué no me dijiste que vendría? Me hubiera preparado.
—No sabía que lo haría. Su grito me asustó tanto que soltó la taza.
—Eso es lo de menos.
Pongo a un lado la toalla y tomo sus manos.
—Solo le había contado a Claire que estaba saliendo con alguien, pero no le di mayores detalles. No va a ser una conversación fácil. Estoy segura de que se va a enojar conmigo.
—Creo que lo mejor es que me vaya a casa. Luego de que hablen, podemos ir a comer o algo.
—Me parece bien.
Le doy un beso rápido en los labios.
—¡Fighting!
—Si no recibes noticias mías en las próximas horas, creo que puedes considerarte soltero nuevamente.
—No digas eso. Me imagino la amistad de ustedes como la que tengo con Tae Yang.
—No vamos a darnos de golpes.
Él sonríe.
—Ella lo va a entender. Voy a recoger mis cosas y tal vez pueda conocerla de mejor forma antes de irme.
Yo asiento. Al regresar a la sala, Claire se ve más tranquila. Se ha terminado el café. Levanta la mirada y no puede ocultar su asombro. Ji Soo y yo nos sentamos en uno de los sillones.
—Hola, Claire, soy Ahn Ji Soo. Un gusto conocerte al fin. Sarang, digo, Leilani, me ha hablado mucho de ti. —Hace una inclinación.
—Yo no puedo decir lo mismo.
Me mira, y noto en su rostro una mezcla de muchas cosas: tristeza, rabia, decepción.
—Claire, no seas grosera con él.
—Está bien. —Ji Soo coloca su mano sobre mi rodilla—. Lo mejor es que las deje solas para que puedan hablar. Espero que nos veamos pronto.
Ji Soo se levanta y yo hago lo mismo para acompañarlo hasta la puerta.
—Esta noche tengo ensayo, pero escríbeme y cuéntame cómo te fue.
Me toma de la mano, me jala cerca de él, fuera del campo de visión de Claire. Me da un beso antes de irse.
Cierro la puerta y respiro profundo. Al regresar a la sala, Claire se levanta como un resorte de su asiento.
—Dime, por favor, que ese que acaba de salir no es Ahn Ji Soo, R.E.D., de BEATS, y que acabo de ser grosera con él.