CAPÍTULO 31
Acuerdo de confidencialidad
Leilani
Llegamos ayer a Sídney, y aunque me gustaría tener tiempo para descansar, en esta ocasión vine expresamente por trabajo.
Tengo reuniones con la editorial, también una sesión de fotos y unos asuntos que revisar con mi abogado.
Además, debo hablar con él sobre el acuerdo de confidencialidad.
A mitad de semana iré a dormir a casa de Claire, y creo que tendré que viajar a Madrid antes.
Emily me invitó a desayunar en un restaurante en el centro antes de ir a las oficinas de la editorial. Ha pasado un tiempo desde la última vez que nos vimos en persona. Cuando vine a pasar las fiestas de fin de año, ella había decidido viajar fuera del país con su familia.
La veo sentada en una de las mesas cerca de los ventanales del restaurante, que tienen una vista de la concurrida avenida en el centro de Sídney, mientras las personas se apresuran a llegar a sus puestos de trabajo.
Los dos hombres que me acompañan piden una mesa.
Tae Yang y su amigo Alexander Lachlan, el mismo que me ayudó la última vez que estuve aquí, me acompañan.
En teoría, alguien de la agencia de seguridad debía encontrarse conmigo en Madrid, pero cuando Tae Yang se enteró de que tenía que viajar a Sídney antes, cambió su agenda y viajó conmigo.
Conociéndolo, sabía que de nada me iba a servir intentar convencerlo.
Al final su amigo también se unió, ya que Tae Yang no conoce la ciudad.
Y por esta razón también llevo mi teléfono en silencio dentro de mi bolso.
Porque anoche, cuando llegué a casa, después de cenar con mis padres, llamé a Ji Soo para contarle que había llegado bien y también para saber cómo salió todo con la reunión con la agencia, pero al final la llamada terminó siendo bastante extraña.
—¿Cómo estuvo el viaje?
—Tranquilo. Volver a casa es maravilloso.
—Me imagino que tus padres están felices de tenerte con ellos.
—Sí, lo están. ¿Cómo estuvo la terapia?
—Cansado, pero bien. Estoy trabajando muy duro para recuperarme.
—Tienes que seguir las indicaciones del médico.
—Lo estoy haciendo.
Nos quedamos unos minutos en silencio, y el ambiente se comenzó a poner un poco tenso, pero al final debía preguntar.
—Sabes que tenemos que hablar sobre la reunión.
—Quisiera no tener que hacerlo.
—Déjame enviarte los datos de mi abogado. Mañana tengo una reunión con mi agente y debo contarle lo que pasa. No tengo que decirle tu nombre, pero sí debo informarle. Y hablar con mi abogado para que pueda revisar el documento antes de firmarlo.
—No quería que pasaras por esto.
—Ya hablamos sobre ello. No tengo problema en hacerlo.
Sonreí para quitarle un poco de tensión a la conversación, pero luego pasó algo que no me esperaba. Mi madre abrió la puerta y me preguntó a qué hora saldría al día siguiente.
—Tae Yang debe pasar por mí a las siete de la mañana. Iré a desayunar con Emily, y luego iremos a las oficinas de la editorial.
Cuando se retiró, vi el rostro contraído de Ji Soo en la pantalla.
—¿Park Tae Yang viajó contigo?
—Sí, no era necesario, pero lo hizo. Se supone que alguien de su agencia viajaría conmigo a Madrid.
Lo vi pasarse las manos por el rostro.
—No me has contado cómo es que ustedes se conocen. ¿Eras amiga de Hyun Jin?
Era la primera vez que lo veía hablarme tan serio.
—No, conocí a Tae Yang primero. Mi editorial lo contactó hace casi seis años, cuando iba a viajar a Seúl por primera vez. Y luego conocí a Hyun Jin y nos hicimos amigas. Ji Soo, ¿pasa algo?
—Solo que no me dijiste que Tae Yang iría contigo.
—No lo entiendo. Estamos trabajando. Además, Tae Yang es tu amigo y también viaja contigo.
Se removió incómodo, y por tratar de quitarle importancia a su comentario, traté de tomarlo con calma.
—¿Estás celoso, Ahn Ji Soo? —Sonreí porque me pareció tierno y divertido verlo así, sin razón.
—Debo ir a tomar mis medicamentos. Hablamos mañana, descansa.
Y sin más, cerró la llamada.
No sé si algo habrá pasado entre ellos y por eso tomó esa actitud. Realmente no lo entiendo.
Mi agente se sorprende de lo que le estoy contando. Como le dije a Ji Soo, no mencioné su nombre, pero de igual forma, para ella fue toda una sorpresa.
Luego fuimos a la editorial para nuestra reunión.
Hablamos sobre todo lo que se hará para el lanzamiento de mi nueva novela.
Hay algunas ferias a las que me han invitado, pero vamos a revisar las fechas para poder organizar mi agenda.
Tengo compromisos con la universidad, donde doy clases, que debo cumplir.
La reunión se extiende más de lo que esperaba, por lo que cuando salimos es hora de almorzar, y me siento mal por Tae Yang y su amigo.
Por lo que, después de insistir durante un rato, logro que me dejen invitarlos a comer.
Cerca del edificio donde está la editorial hay un restaurante al que tengo mucho sin ir, pero sé que el menú es muy bueno.
Mientras esperamos que nos traigan la comida, de forma inconsciente miro el teléfono varias veces. Y por eso Tae Yang aprovecha, cuando su amigo se excusa para ir al baño, para preguntar.
—¿Pasa algo? Has revisado el teléfono tantas veces que me preocupa.
—¿Te puedo preguntar algo?
—Respondes a mi pregunta con otra. Sí, puedes hacerlo.
—¿Ji Soo y tú han tenido algún problema?
Tae Yang sonríe de forma sarcástica y mira a un lado para luego volver a observarme.
—Es por él que estás así, ¿cierto? ¡Ja! Ahn Ji Soo. —Se pasa la mano por la barbilla—. No, no ha pasado nada entre nosotros, pero seguro tendremos unas palabras cuando regrese.
Estoy agotada. El día ha sido demasiado largo, lleno de reuniones y llamadas que me han dejado tan cansada que lo único que pude hacer al llegar a casa fue darme una ducha y ponerme el pijama para ir directo a la cama.
Mañana debo levantarme temprano nuevamente, ya que la agencia quiere aprovechar que estoy aquí para sacar algunas fotos para las notas de prensa del lanzamiento, y también para poder utilizarlas en la promoción del libro.
Miro mi teléfono por última vez en el día. Ni una llamada, ni un mensaje. Podría llamarlo yo, pero no hice nada malo. Estoy aquí por trabajo, y Tae Yang también. No quiero darle más vueltas.
Un mensaje de mi abogado, confirmando que ha recibido el acuerdo de confidencialidad por parte de RGY Entertainment, la agencia de Ji Soo, es lo único que he sabido de él.
Aprender a poner límites y a no dejar que las personas a mi alrededor se roben mi energía es algo que aprendí en terapia.
No es que lo domine del todo, pero cuando pasan cosas como estas es cuando me detengo y pienso si vale la pena.
Ji Soo me gusta, y a pesar de todo lo que envuelve el que tengamos una relación, estoy dispuesta a ello.
Él ha sido muy directo conmigo al expresarme lo que siente, y no entiendo por qué está adoptando esta actitud ahora.
Terminamos la sesión de fotos y vamos a comer, y mientras lo hacemos, me llega un correo del abogado.
En él me indica que está enviando adjunto el acuerdo de confidencialidad, para que yo lo lea y le diga si deseo cambiar alguna de las cláusulas.
Él ya lo ha revisado, ya que la agencia le puso un periodo de tiempo muy corto para su firma, y lo entiendo.
En Corea todo se mueve muy rápido, y si a esto le añadimos que la agencia no quiere que se corra ningún riesgo, la presión es aún mayor.
Hola, Leilani:
He leído el acuerdo enviado por la agencia. Todo está en orden desde la parte legal. Las cláusulas son muy claras y debo decir que bastante restrictivas, por lo que te pido que las leas con cuidado y me digas si deseas cambiar algo para poder trabajar en ello.
Hoy voy a ir a dormir a casa de Claire, pero antes de ir paso por mi casa, no solo para buscar lo que llevaré de ropa, sino también unos regalos que tengo para ella.
Aprovecho para imprimir el documento del acuerdo y leerlo.
Es bastante extenso, y cuando llego a las cláusulas veo lo que mi abogado mencionó sobre las restricciones.
CLÁUSULAS
La relación no puede hacerse pública sin el conocimiento de la agencia.
El artista debe presentar una disculpa pública.
No pueden tener citas en lugares públicos.
No fotografías íntimas en ninguna red social.
No divulgación de temas de la agencia: canciones nuevas, horarios, agendas, proyectos futuros.
Prohibidas las demostraciones públicas de afecto.
Y la lista continúa y continúa, tanto que me siento mareada. Dejo los papeles sobre mi escritorio y tomo mis cosas para ir a casa de Claire. Necesito hablar con alguien sobre esto, pero, aunque me muero de ganas de contárselo, aún no puedo hacerlo, y me va a odiar por esto, lo sé.
El nuevo apartamento de Claire está ubicado en una zona muy tranquila de la ciudad. Cuando vine para las fiestas, me dijo que todavía faltaban algunos detalles para que estuviera completo, y ahora muero por ver lo que ha hecho.
Ella me recibe con un abrazo que me hace recordar que Claire siempre ha estado conmigo desde que éramos adolescentes.
Hemos vivido tantos momentos juntas. Por eso me siento culpable por ocultarle lo de Ji Soo.
Me prometo a mí misma que, una vez que el acuerdo esté firmado y haya hablado con él, podré contarle.
—Luces cansada.
—Hoy pasé toda la mañana en una sesión de fotos.
—¡Oh! Es que mi amiga es muy famosa.
Me invita a pasar y dejo mi bolso en la sala.
—Cuando viniste la última vez, faltaban algunos muebles. Y he colgado unas fotos.
En especial en la sala de estar hay fotos, no solo de su familia; también hay fotos de las dos y algunas con su novio.
—Déjame mostrarte cómo quedó mi oficina. Es una locura.