CAPÍTULO 31 #2
Me toma de la mano y me lleva a la habitación.
Tiene un escritorio que está dominado por su computadora, y me hace recordar al mío en casa.
Hay una estantería con algunos libros de diseño y, claro, copias de todas mis novelas.
Pero lo más llamativo es el área dedicada a la música, y allí tiene un reproductor para CD y uno para los vinilos, y claro, todos los álbumes de BEATS acompañados de fotos y detalles del grupo.
Siento esa punzada de nuevo. Hay muchas fotos del grupo, y también hay muchas de Ji Soo.
Es su integrante favorito. Me quedo mirando sus fotos por un largo rato.
—Vamos, preparé algo ligero para comer ahora, y luego podemos pedir unas pizzas.
Mientras ella va a la cocina, yo voy a la habitación para cambiarme por ropa más cómoda.
—¿Cómo está David? —pregunto cuando me uno a ella en la cocina.
Busco un vaso para servirme un poco de agua.
—Muy bien. Con mucho trabajo, pero está bien.
—¿Y ustedes?
—De maravilla. Con él siento paz y tranquilidad. Estoy locamente enamorada. Ya me conoces, amo con pasión, pero con él me siento distinta.
—Ya no somos unas niñas, Claire.
—Sí. En ocasiones recuerdo las locuras que hacíamos y me río demasiado, pero también pienso que fue una etapa muy bonita. Y tú, ¿no has conocido a nadie?
Por mi mente pasan a toda velocidad los momentos que he pasado con Ji Soo, y por un instante estoy a punto de contarle todo, pero puedo darle algunos detalles.
—Sabes que tengo mucho trabajo. Entre mi nueva novela y que me dieron unas horas más en la universidad. Pero...
Los ojos de Claire brillan de pura emoción.
—¿No me digas que estás saliendo con alguien?
—No es nada serio. Apenas nos estamos conociendo.
—Siempre pensé que terminarías saliendo con el hermano de Hyun Jin.
Comienzo a toser. Justo le había dado un trago a mi vaso de agua cuando hizo el comentario.
—¿Con Tae Yang?
—Es que es un hombre muy guapo. Tiene ese aire misterioso y, Dios, esa voz tan profunda. A cualquier mujer vuelve loca. Además, siempre me ha dado la impresión de que tú le gustas.
—Él y yo solo somos amigos.
Tae Yang es un hombre bastante reservado y no es fácil de leer.
Puede que Claire tenga razón, pero yo no lo veo de la misma manera.
No niego que, cuando lo conocí, me llamó la atención porque, como ella dice, tiene un aire misterioso.
Pero cuando lo conoces, te das cuenta de que es un hombre de muchas facetas.
—Cuéntame un poco de ese chico.
No es mucho lo que comparto con ella. Es poco lo que puedo contar sin tener que mentirle, y es algo que no quiero hacer. No es lo mismo omitir que mentir. Busco cómo desviar el tema para no tener que hacerlo.
Claire y yo nos ponemos al día, porque a pesar de que hablamos con frecuencia, ahora no es como antes.
No quiero decir que la distancia nos ha separado.
Es más bien que cada una está haciendo su vida, y que ahora, después de casi seis años de vivir fuera, por fin me siento un poco más cómoda.
Sé que ella siempre va a estar para mí, y que si no hablamos a diario, eso no significa que dejemos de querernos como siempre lo hemos hecho.
El tiempo se pasa sin darme cuenta. Hemos pedido pizza, y mientras esperamos que llegue, me levanto para ir al baño.
Ya en la habitación, recuerdo que me he desconectado de mi teléfono desde que llegué.
Lo olvidé dentro de mi bolso y decidí dejarlo ahí.
Ayer estuve tan distraída mirando el aparato cada dos segundos, esperando un mensaje de él, que terminé agotada de tanto esperar algo que al final no llegó.
Cuando regreso, Claire ha sacado un par de cervezas y me ofrece una.
Cuando llega la pizza, ya vamos por la segunda cerveza, y ella me está contando sobre un nuevo proyecto que tiene en su trabajo.
Estamos riendo de forma descontrolada por uno de esos comentarios que parecen tontos, pero que te hacen reír hasta no poder más.
Claire siempre le pone un extra a sus historias.
Sobre la mesa, su teléfono comienza a sonar con una notificación. Ella se lleva un pedazo de pizza mientras revisa, y a los pocos segundos casi la escupe sobre mí.
—¡Oh, por Dios!
Se limpia la boca de forma rápida con los dedos, y se levanta de forma apresurada. Tanto que me asusto sin saber qué pasa. Va directo hasta la sala y enciende la televisión. La veo mientras busca la aplicación para poder conectar su teléfono a la pantalla.
—Claire, ¿qué pasa?
—R.E.D. está haciendo un live.
Por unos pocos segundos no entiendo lo que me dice, pero todo queda claro cuando el rostro de Ji Soo aparece en la pantalla.
—Lo siento, Lani, dame solo unos minutos para verlo, por favor. Es la primera vez que se conecta desde que tuvo la lesión y lo operaron.
Nos sentamos juntas en el sofá, y verlo en la pantalla, por un momento, me reconforta. Olvido que no hemos hablado en un par de días y que no sé por qué tomó esa actitud. Reconozco la habitación en la que está. Es en el estudio que tiene en su casa. Es tan extraño, pero al mismo tiempo agradable.
—Se ve tan hermoso. —Claire suspira a mi lado.
Me odio por no contarle lo que está pasando. Sé que ella lo entendería y no se lo contaría a nadie, pero prefiero callar en este momento. Cuando todo esté en orden, se lo contaré.
Me estoy recuperando muy bien. Estoy haciendo terapia y ya dejé de usar las muletas. Espero pronto regresar. Las extraño mucho, Voice.
—Debe ser muy duro para él estar así. Estuvo inactivo por el servicio militar, y ahora regresa y pasa esto.