CAPÍTULO 30 #3
Hago lo que me dice y tengo una sensación de calidez, pero al mismo tiempo, en el fondo, siento mucho miedo.
Quisiera poder salir con ella y tomarla de la mano.
Caminar y tomarnos un café. Ir al cine y no tener que entrar en medio de la oscuridad o por la puerta de atrás.
Pronto inicia la primavera, y las flores de cerezo harán su aparición, y me gustaría ir a verlas con ella.
Pero soy consciente de las consecuencias que eso puede traer.
—¿Qué piensas?
—Mmm, en lo bonita que eres.
—Qué tonto eres. —Ella sonríe tímidamente—. Hace tiempo que no disfrutaba de comida casera.
La dejo que cambie de tema mientras estamos comiendo.
Es una conversación relajada, y me hace sentir cómodo poder hablar con ella de cualquier tema.
Nos reímos de tonterías, pero también podemos debatir sobre temas más serios.
Es por ello que, cuando terminamos de comer, ella se acomoda en mi costado y la abrazo. Nos quedamos un largo rato así.
—Hay algo que tengo que contarte.
Suena calmada, por lo que creo que no debo preocuparme.
—Yo también.
Ella se despega de mí con suavidad y me mira, como tratando de descifrar lo que le voy a decir, y yo hago lo mismo.
—Tú primero —digo.
—Voy a tener que viajar fuera de Corea por trabajo. Tengo que ir a Sídney por unos días para reunirme con mi editorial y mi agente. En unos meses saldrá mi próxima novela, y aunque generalmente estas reuniones las hacemos virtuales, en esta ocasión debo ir.
—Ahora la historia será diferente: serás tú la que esté fuera por trabajo.
—Pero la diferencia horaria será de unas cuantas horas. Solo estaré una semana en casa, y luego debo volar a España para un festival al que me invitaron.
—Es un viaje muy largo.
—Sí, pero debo hacerlo. Más aún cuando estoy a la puerta de un lanzamiento.
—Lo entiendo. Debo ver el lado positivo de todo esto. Estaría yo también preparándome para viajar. Por lo menos ahora estaré aquí cuando regreses.
—Solo estaré una semana y media fuera. Quisiera poder quedarme más tiempo con mis padres y Claire, pero no puedo. Ya he pospuesto el viaje a Sídney demasiado, y por eso me toca hacerlo junto al del festival.
—¿Y por qué lo pospusiste?
—Porque quería estar segura de que estabas bien.
Su comentario me sorprende.
—Se supone que viajaría a Sídney luego de regresar de Japón, pero con todo lo que te pasó, le pedí a la editorial que me diera unos días más.
—Sarang, ha pasado casi un mes.
—Está bien. Estaba preocupada por ti, y sé que mi mente no estaría en paz pensando en si estabas mal. Ahora que ya todo va mejor, puedo irme tranquila.
Me quedo callado observándola; nunca pensé que me diría algo así.
Levanto mi mano y acaricio su mejilla con suavidad.
Ella se apoya contra mi mano, y no puedo negar que estoy enamorado de ella.
Y que, con mayor razón, debo ser prudente para no lastimarla.
Porque en el mundo en el que me muevo, la gente puede llegar a ser muy cruel.
Por eso dudo por un momento en contarle sobre la reunión de mañana, pero es justo que lo sepa.
—Yo mañana iré a mi agencia para tener una reunión con el equipo. Espero que esto no suene mal, pero debo sentarme con ellos y contarles sobre lo nuestro.
Ella me mira y no logro descifrar lo que hay en su expresión.
—No tengo que darles detalles, pero sí deben saber que estoy en una relación con alguien. Y, adicional a eso, hay un acuerdo de confidencialidad que querrán que firmes, pero trataré de evitarlo. No quiero que pases por eso.
Me parece ver que su rostro se relaja, y me toma de la mano.
—No tengo problema en hacerlo.
Hoy es la noche de sorprender a Ji Soo con las respuestas.
—Si tu empresa quiere que lo haga para protegerte, lo haré.
—Sarang...
—Escúchame, por favor. Cuando comencé mi carrera, decidí utilizar un seudónimo para protegerme, no solo a mí, también a mi familia y mi vida privada.
En ese momento, cuando acepté el contrato con la editorial, los hice firmar un acuerdo similar para que mi identidad no se revelara.
Pasaron varios años y algunas circunstancias que me hicieron cambiar de opinión, pero aun así, todavía hay información que es privada que no comparto.
Por eso no tengo problema en hacerlo. Quiero que estés tranquilo, y si esto te va a hacer poner tus energías donde no debes, no tienes que hacerlo.
Necesitas concentrarte en tu recuperación, eso es lo único que importa ahora mismo.
Recordando las palabras de Sarang, entro a la sala de juntas donde ya me esperan algunas personas del equipo, y también me encuentro con Se Rim. Le pedí que estuviera conmigo, y que luego de la reunión me acompañe para contárselo a los miembros.
—¿Cómo te sientes?
—Mucho mejor. Te puedo asegurar que no estaré seis meses sentado.
—Cuando regreses estará bien.
La reunión da inicio, y aunque al principio se concentran en preguntarme sobre mi recuperación, les doy las gracias a todos y les pido que me dejen contarles por qué pedí la reunión.
—Quería hacer de su conocimiento que hace poco inicié una relación sentimental con una mujer que conocí hace unos meses.