CAPÍTULO 30
Solo seremos leilani y Ji Soo
R.E.D.
Ayer fue la cirugía y estaré los próximos dos días en el hospital, o hasta que baje la hinchazón por completo, y entonces podré irme a casa.
Hace un rato hablé con Sarang. Ji Hoon le avisó ayer cuando salí de la operación, pero hasta hoy pude hablar con ella, luego de que toda la anestesia salió de mi sistema.
La puerta de la habitación se abre y veo entrar a Tae Yang.
—Luces bien, después de todo.
—Qué considerado.
—Pasé ayer y hablé con Ji Hoon.
—Me lo comentó esta mañana cuando vino.
Tae Yang toma una silla y la coloca al lado de la cama para sentarse.
—¿Cómo te sientes, Ahn Ji Soo?
—Estoy bien. Quisiera irme a casa pronto.
—Sabes que puedes ser honesto conmigo. Estás demasiado tranquilo.
—¿Qué quieres que te diga?
—Quiero que me digas la verdad.
Esa noche, al terminar el concierto, pensaba que no era algo tan grave, que hielo y descanso me ayudarían. Pero al llegar al hotel, y cuando el doctor pudo revisarme, todo cambió en cuestión de segundos.
—Voy a ponerte una inyección para aliviar el dolor.
Por lo que puedo ver, no parece una fractura.
—Tocaba con cuidado mi rodilla y me preguntaba dónde sentía más dolor—.
Pero mañana necesito que vayas directo al hospital para que te hagan radiografías y los exámenes necesarios.
No quiero dar un diagnóstico sin ver los estudios, pero por lo que me cuentas, puede ser un desgarro.
Debes mantener la rodilla en alto esta noche y te conseguiré unas bolsas de hielo.
—Doctor, si es un desgarro, ¿cuál es el peor escenario?
—Que necesites cirugía.
—Eso significa que no podré continuar con la gira.
—Ji Soo, no saquemos conclusiones antes de tiempo —interviene uno de los mánagers.
Varias personas del equipo estaban en la habitación, y también Se Rim.
—Hyung, acabo de regresar del servicio militar. He estado inactivo durante tanto tiempo, y ahora esto. —Alcé la voz.
—Ji Soo, cálmate.
—No, Se Rim. ¿Cómo me pides que me calme?
—Hay que esperar a que mañana te examinen, y luego podemos ver todos los escenarios.
—Todo esto es culpa mía. La rodilla me venía molestando, pero pensé que solo era algo pasajero, por estar tanto tiempo inactivo.
—No digas eso. Nadie quiere lesionarse. Pudo pasarle a cualquiera de nosotros.
Después de un rato, todos salieron, y el único que se quedó conmigo fue Se Rim.
—Sarang está abajo en el lobby.
Por un momento pensé en pedirle a alguien del equipo que bajara a decirle que no podría verla, porque no quería que me encontrara así. Pero al mismo tiempo tenía muchas ganas de abrazarla. No sabía que viajaría hasta Japón para verme. Fue realmente una sorpresa.
—Necesito que me ayudes a darme un baño rápido. No puedo recibirla así, todo sudado.
Al final, Se Rim y Hyun Jae me ayudaron.
—Estoy enojado. Estuve casi dos años inactivo, ahora regreso y pasa esto. Estaré varios meses fuera.
—Cada vez que estás en el escenario, das todo de ti, y estoy seguro de que la rodilla te dolía, pero decidiste seguir hasta el final.
No cualquiera lo haría. Sí, esta lesión te sacará del escenario, y tienes derecho a estar enojado, pero no te mantengas así mucho tiempo.
Trabaja en recuperarte. Usa este tiempo para hacer música o pasar el día jugando videojuegos.
—Estás muy filosófico hoy.
—No te voy a durar toda la vida.
—No puedo lidiar contigo ahora.
—No me importa.
Tae Yang ha estado en los momentos buenos y en los malos. Confía más en mí que yo mismo.
Estoy de regreso en casa y me toca enfrentar algunos cambios.
La agencia consiguió un enfermero para que me ayude cuando debo moverme, para bañarme y para los cuidados iniciales en casa.
Generalmente yo me encargo de la limpieza y mis comidas.
Solo cuando estoy fuera por mucho tiempo, mi hermano contrata a una persona para ayudar con la limpieza.
Es alguien de confianza, por lo que ahora estará en casa a diario hasta que pueda moverme solo nuevamente.
Esto también ayuda a que mi familia se sienta más tranquila.
Tuve que convencer a mis padres de que estaba bien, y así evitar que dejaran todo y volaran a Corea.
Mis abuelos también estuvieron a punto de mudarse conmigo, pero les pedí que se quedaran tranquilos, y que cuando pasen unos días con gusto aceptaré sus cuidados.
Y, por último, mis hermanos. Ji Woo ha estado pendiente de mí y me llama a diario varias veces al día. Ji Hoon lo ha tomado con más calma.
Los miembros fueron a verme al hospital y me animaron mucho. Por otro lado, le pedí a Sarang esperar hasta que estuviera en casa. A pesar de todas las medidas que adopta la agencia en los hospitales, no quise tomar el riesgo. He visto que le genera ansiedad que nos puedan ver en público.
He tratado de distraer mi mente, por eso me he desconectado de las redes sociales. Hay demasiadas noticias sobre mi estado, y también están los mensajes de las fans. Todavía no logro quitarme la sensación de que todo es consecuencia de mis actos.
Acabo de despertarme de una siesta. Los medicamentos que estoy tomando me hacen dormir mucho.
—Imo, ¿me trae un poco de agua, por favor?
No esperaba que el agua la trajera mi hermano.
—Hyung, ¿cuándo llegaste?
—Hace poco. Me quedaré para comer contigo. Da Li y Su Min te mandan saludos.
Me entrega un vaso de agua y coloca una jarra llena al lado de mi cama, a mi alcance. Luego se sienta en un sillón que tengo a un lado.
—¿Cómo te sientes?
—Adolorido, y también cansado de pasar tanto tiempo en cama. Los medicamentos son tan fuertes que pasan diez minutos después de que los tomo y pierdo la conciencia.
—¿Cuándo debes ver al médico?
—Dentro de dos días.
—No seas tan duro contigo mismo, Ji Soo.
Lo miro fijamente.
—¿Estuviste hablando con Tae Yang?
—No necesito hacerlo, eres mi hermano y sé que te exiges demasiado.
—Mi mente aún no logra asimilar que estaré inactivo nuevamente. Sabes lo mucho que me costó cuando entré al servicio militar.
—No será tanto tiempo. Estoy seguro de que saldrás de esto pronto, pero tampoco vayas a ser imprudente. Tienes que seguir las instrucciones del médico.
Ji Hoon está sacando su carta de hermano mayor.
Sé que está preocupado por mí. Para quitarle tensión al momento, me muestra unos vídeos de Su Min en la guardería.
Me acomodo en la cama cuando veo entrar a la señora con la bandeja de la comida.
Mi hermano sale un momento para ir por la suya.
Mientras comemos, seguimos hablando de Su Min, y al cabo de un rato escucho el timbre.
Seguro es alguno de los miembros. La señora entra para avisar que una amiga ha venido de visita.
—Imo, no dejaste entrar a nadie, ¿cierto? —Ji Hoon suena preocupado.
—No, le dije que tenía que esperar afuera.
Mi hermano sale de la habitación para ver quién está en la puerta. No estoy esperando a nadie, y ojalá que no sea una sasaeng que ha logrado llegar hasta mi puerta otra vez.
Casi enseguida, Ji Hoon regresa con una gran sonrisa en sus labios. Recoge su comida.
—Tienes visita, hermanito. Me voy a casa.
Sale de la habitación y lo escucho en el pasillo.
—Pasa, fue un gusto conocerte.
Sarang aparece en el umbral de la puerta de mi habitación.
—Hola, Ji Soo.
—Hola, Sarang. Imo, ¿te puedes llevar esto, por favor?
Cuando nos quedamos solos, ella mira hacia la puerta.
—La puedes cerrar si quieres.
Ella lo hace, y luego le extiendo los brazos para que se acerque. Deseo poder levantarme para abrazarla, pero no puedo. Con cuidado se sienta a mi lado.
—¿Por qué no me avisaste que vendrías?
—Iba a hacerlo, pero todo fue tan de repente, y tenía muchas ganas de verte.
—Me gusta escuchar eso. Yo también te extrañé.
Con suavidad la tomo de la mano y la jalo para que se acerque a mí, hasta que mis labios rozan los suyos.
Ha pasado una semana desde la última vez que nos vimos.
Al regresar de Japón pasé mis días en el hospital, y a pesar de hablar por teléfono, no es lo mismo.
Me hacía falta esta cercanía que estamos comenzando a tener.
Sé que debo ir despacio y darle tiempo a que se sienta cómoda con toda la situación.
Apoyo una de mis manos en el centro de su espalda y la otra va directo a su nuca.
Masajeo con suavidad la base de su cabello con mis dedos.
Ella rodea mi cuello y el beso se intensifica, y sé que si no me detengo en este momento no podré hacerlo, y no me importará mi rodilla.
Trato de acomodarme y no ser brusco con ella, pero el movimiento lanza una ráfaga de dolor a mi rodilla que me hace separarme de ella de golpe y maldecir.
Ambos respiramos entrecortadamente, y ella intenta alejarse, pero tomo su rostro entre mis manos y pego mi frente a la suya.
—No es nada. El dolor es parte del proceso.
—Le hablo casi en susurros—. Yo solo deseo pasar todo el tiempo que pueda contigo.
Quiero conocer a la verdadera Leilani, sus sueños, sus miedos, sus metas.
Lo que la hace feliz, pero también lo que la hace sentir triste.
Y quiero que conozcas a Ji Soo. Todo lo que soy y todo lo que tengo para brindarte.
Pero también que puedas ver desde mis partes más vulnerables hasta el hombre que está en el escenario.
También tengo miedo, pero podemos hacerlo juntos. ¿Quieres?
Ella asiente.
—Te pido que, si te sientes triste, me lo digas. Si estás feliz, también lo hagas. Si algo te incomoda, me lo hagas saber, y yo haré todo lo posible para que no te sientas así.
—Esto es una locura.
—Sí, lo es, pero estaremos juntos en esto. Solo seremos Leilani y Ji Soo.
Estoy en la consulta con el médico. Ji Hoon me está acompañando, igual que una persona de la agencia. Luego de examinarme, estamos en su oficina.