No quiero pedir perdón CAPÍTULO 29 #2
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CAPÍTULO 29 #2

El lugar está repleto, y nosotras nos dirigimos a un área cerca de la pasarela del escenario.

Estamos muy cerca de uno de los costados, al final de la pasarela.

Podemos ver el escenario principal y las pantallas.

Es una ubicación perfecta. Seguro Claire estaría saltando de la emoción por estar en tan buen lugar.

Sé que debo hablar con ella sobre lo que está pasando.

Cuando inicia el concierto, hago lo que me dijo Hyun Jin: disfrutar de la música.

No me sé las canciones como ella, pero eso no me impide disfrutarlas.

Es casi a la mitad del concierto cuando Ji Soo nos ve.

Parado al borde del escenario, está saludando a las fans mientras canta, y al vernos, no puede ocultar su sorpresa.

Se agacha y nos señala, y hace un gesto con su mano con el pulgar hacia arriba.

En las casi tres horas que dura el concierto, nunca bajan el nivel de energía.

El concierto es muy dinámico, y no puedo quitarle los ojos de encima a Ji Soo.

Por eso noto que, mientras están dando las palabras finales, él se pasa las manos varias veces por la rodilla.

Anuncian la última canción, y mientras todos sus compañeros van de un lado al otro en el escenario, incluso corren, él se queda parado en el mismo sitio.

No es hasta que uno de los chicos se acerca, lo carga sobre su espalda y lo lleva hasta el final de la pasarela.

—Algo pasa con Ji Soo. —Me acerco y le digo a Hyun Jin—. Creo que será mejor que vayamos al hotel cuando termine el concierto.

El concierto termina, y uno de los guardaespaldas de la empresa nos busca para llevarnos hasta un auto.

—Cuando lleguemos, debemos ser cuidadosas. Hay que esperar a que ellos lleguen, y luego hablaré con los mánagers.

Asiento. Estoy preocupada por él. A pesar de que terminó el concierto con una sonrisa en el rostro, algo no estaba bien.

Al llegar, Hyun Jin se encuentra con algunos de los miembros del equipo de guardaespaldas.

Me pide que espere por ella, por lo que me ubico en unos sillones desde donde puedo ver la entrada.

No puedo despegar mis ojos de las puertas, y no sé cuánto tiempo pasa hasta que comienzan a llegar los autos.

Unos se estacionan en la entrada y veo lo que parece gente del equipo, pero no los veo a ellos.

Me levanto y doy unos pasos hacia la entrada, pero me toman de la mano.

—Ellos van a entrar por el área de servicio. —Me volteo hacia la voz de Hyun Jin—. Ji Soo se lastimó la rodilla, y aunque no hay periodistas ni fanáticas en la puerta, quieren evitar cualquier rumor. Deben moverlo en una silla de ruedas.

Me cubro la boca con la mano que tengo libre para no dejar salir la expresión de asombro que estoy a punto de mostrar.

—Él, ¿estará bien? ¿Cierto?

—Sí, va a estar bien.

Hyun Jin me abraza.

—Debemos esperar un rato más.

El tiempo que esperamos se me hace eterno hasta que vienen por nosotras.

Nos escoltan hasta el elevador y luego hasta la planta donde están las habitaciones.

Nos detenemos frente a una de las puertas, al medio del pasillo, y Hyun Jin da unos golpecitos.

Casi de inmediato Se Rim abre; lo reconozco porque Hyun Jin me lo señaló varias veces durante el concierto.

Su sonrisa es amable, pero también luce preocupado.

—Pasen. —Se mueve a un lado para dejarnos entrar. Cierra la puerta tras nosotras—. Tú debes ser Sarang. Ji Soo me ha hablado mucho de ti.

—Hola. —Es lo único que puedo decir.

Entramos a la habitación y veo a Ji Soo en la cama, con la rodilla derecha levantada sobre varias almohadas y con unas bolsas de hielo sobre ella.

—Hola, Sarang.

Me quedo paralizada cuando escucho su voz. Miro su pierna, que luce hinchada, pero a pesar de eso me recibe con una sonrisa. Extiende una mano hacia mí, y es cuando me atrevo a acercarme. Tomo su mano y me siento con cuidado en la cama.

—Creo que los dejaremos solos. —Hyun Jin se acerca y me da un apretón en el hombro—. Ahn Ji Soo, me alegro de verte.

—Park Hyun Jin, gracias por traerla.

Ella y Se Rim salen de la habitación. Mi visión se nubla por un momento.

—¿Por qué lloras?

Pasa su pulgar por mi mejilla, y es cuando me percato de las lágrimas.

—Estoy bien. El doctor me revisó y me puso una inyección para el dolor. Mañana regresamos a casa y debo ir directo al hospital para que me hagan exámenes, pero todo va a estar bien.

—Sabía que algo estaba mal cuando te vi tocándote la rodilla. —Recuerdo entonces que lo vi hacerlo también esa noche en mi casa—. No debiste cargarme esa noche en mi apartamento cuando me quedé dormida.

—Tranquila. Ven, déjame abrazarte.

—No quiero lastimarte.

—No lo vas a hacer.

Con cuidado me recuesto a su lado, y él pasa su brazo por debajo de mi cabeza para que pueda apoyarme en él mientras descanso sobre su pecho.

Nuestro vuelo de regreso a Seúl sale antes que el vuelo del equipo y el grupo, pero de igual manera ellos llegan temprano al aeropuerto, por lo que puedo ver a Ji Soo desde lejos.

Está en una silla de ruedas y luce relajado mientras bromea con sus compañeros.

Hay fotógrafos y también fanáticas, por lo que Hyun Jin y yo hacemos nuestro camino como cualquier otro viajero.

Al llegar al aeropuerto de Incheon, nos encontramos con una marea de periodistas y fanáticos mucho más grande que la que había en el aeropuerto de Fukuoka. Eso me hace preocuparme por él.

—No lo van a someter a todo este circo, ¿cierto?

—No, no te preocupes. Todos los chicos saldrán por aquí, a excepción de Ji Soo. Él irá por una salida especial y en un carro diferente, directo al hospital.

Eso me hace sentir solo un poco más tranquila. No lo lograré hasta que sepa que todo está bien.

—Vamos, te llevaremos a casa, seguro estás cansada.

Anoche perdí la noción del tiempo, y cuando me di cuenta de la hora que era, fue que recordé que Hyun Jin había ido conmigo.

Y me sentí muy mal por ello. No me percaté de que me envió un mensaje diciendo que regresaría al hotel y dándome las instrucciones para poder regresar.

Uno de los guardaespaldas me llevaría de regreso.

Al llegar a mi casa, me doy un baño con agua caliente, y a pesar de que es temprano, me pongo un pijama y me acuesto en mi cama. Dejo el teléfono a mi lado.

Ji Soo:

Ya estoy en el hospital para los exámenes.

Espero que estés descansando, ¿ya comiste?

Ji Soo:

Me han hecho todos los análisis, estoy esperando al doctor.

Ji Soo:

Van a tener que operarme de la rodilla.

Estaré fuera de acción por un tiempo :\

Cuando leo el último mensaje, no logro dimensionar lo grave de su lesión. Cirugía. Trato de mantenerme calmada y lo llamo.

—Hola, Sarang.

—¿Cómo te sientes?

—Estoy bien, aunque la comida del hospital es horrible.

Me relajo un poco al escucharlo tan animado.

—¿Es tan grave que tienes que ir a cirugía?

—Tengo un desgarro del ligamento de la rodilla. Es una lesión muy común en deportistas y en bailarines. Tengo que parar todas mis actividades por un tiempo, pero el doctor dice que mi buena condición física me va a ayudar a recuperarme mucho más rápido.

—¿Cuándo te operan?

—Mañana.

—Yo... quisiera poder estar contigo. —La voz se me quiebra.

—Lo estás. Ahora mismo, en esta llamada, lo estás. Pasaré unos días en el hospital después de la cirugía y luego iré a casa. Podremos pasar tiempo juntos, aunque no podré llevarte a ningún lugar.

—Eso no importa.

Hablamos durante un largo rato, pero muy alejados del tema de la cirugía.

—Mañana le pediré a mi hermano que te escriba cuando termine la operación. Ahora come algo rico y descansa.

Así nos despedimos.