CAPÍTULO 29
El mundo de R.E.D
Sarang
—Nos besamos.
—¡¿Qué?! ¿Cómo que se besaron? Espera, ¿cuándo pasó todo esto?
Necesitaba contárselo a alguien, y aunque me gustaría poder hablar con Claire sobre ello, no sé si pueda hacerlo en este momento.
No solo porque no me puedo imaginar su reacción, también porque no sé si estoy violando la privacidad de Ji Soo como artista.
Por eso Hyun Jin es la persona adecuada.
Ella conoce a Ji Soo como persona y como artista.
—Fue hace una semana. Anoche me envió la cena a modo de disculpas, ya que nos veríamos antes de su viaje, pero ya no nos alcanzó el tiempo. Apenas pudimos hablar por teléfono, y hoy se fue a Japón.
—Creo que me he perdido de mucho.
Invité a Hyun Jin para que viniera a comer a mi casa. Desde que regresamos de Busan casi no nos hemos visto. Sentí que debía darle espacio para que volviera a ser ella.
—Ha sido una montaña rusa para mí. —Me siento un poco ansiosa—. Esa noche me invitó a su casa. Estuvimos hablando hasta las dos de la mañana, y cuando me trajo a casa me besó, mejor dicho, nos besamos.
Me cubro el rostro con las manos mientras siento cómo mis mejillas se ponen calientes, y Hyun Jin ríe.
—Conozco a Ji Soo desde que era adolescente y te puedo asegurar que es un buen hombre. Y me alegro de que se estén dando una oportunidad.
—No sé cómo va a funcionar.
—Lo harán funcionar. No lo dudo. Estoy tan emocionada de que tengas novio.
—¿Novio? —Sus palabras me sorprenden.
—Sí, novio.
Intento digerir sus palabras, pero en realidad no puedo.
—Deja de darle tantas vueltas. —Me toma las manos—. Disfruta de los momentos que compartan. Es solo Ji Soo.
—Para ti es fácil decirlo. Lo conoces hace mucho.
—Estoy segura de que tú también llegarás a conocerlo bien. Estoy feliz por ustedes. —Da unas palmaditas sobre mis manos y luego la veo sacar su teléfono—. Estarán de gira un mes. ¿Qué tal si vamos a Japón para su última fecha?
—¿De qué estás hablando?
—Te estoy diciendo que vayamos a Japón. —Se queda callada unos segundos—. Mmm, la última fecha es en Fukuoka.
Estoy a punto de decirle que no, pero ella no me deja hablar.
—Deja todo en mis manos. Te aviso cuando lo tenga todo listo.
No vale la pena intentar persuadirla; de cualquier forma, lo hará.
—No puedes decirle nada a Ji Soo, iremos de sorpresa.
—¿Cómo vas a convencer a Tae Yang para que no le cuente?
—Mi hermano no viajó con ellos. Hay un cliente que pidió expresamente que él se encargara de organizar su seguridad. Aunque creo que lo que realmente quiere es casarlo con su hija.
—¿Por qué dices eso?
—Mi hermano forma parte del listado de solteros más codiciados de la ciudad. No sabes cuántas propuestas le han hecho, y en ocasiones también se han acercado a mi padre para que interceda.
—Los matrimonios por conveniencia.
—Lo que no se esperan es que mi padre no está de acuerdo en mezclar los negocios con la vida personal de sus hijos. Siempre ha sido muy claro en eso.
—Tu padre me parece un hombre muy tradicional. No creo que nadie se esperara esa reacción.
—Es una promesa que le hizo en su momento a mi madre.
A pesar de que mi hermano y yo nacimos y crecimos con todas las comodidades, todo se lo debemos a nuestros padres, que se esforzaron para crear el negocio y salir adelante.
Iniciaron desde cero hasta llegar al punto en el que estamos.
Y por eso, a pesar de que mis padres nos criaron como a todos, siempre nos dieron la libertad de seguir nuestro propio camino.
Y papá siempre nos dice que ellos hablaban de que se casaron por amor y quieren que nosotros también lo hagamos.
—Tus padres son muy sabios.
—Sí, ambos lo son. Mamá lo era. Era una mujer muy inteligente y también amorosa.
Sus ojos se ponen vidriosos, por lo que cambio de tema.
—Si estás segura de que Tae Yang no va a decirle nada, creo que puedo guardar el secreto.
—No te preocupes por mi hermano. —De nuevo centra su atención en su teléfono—.
Tienen diez fechas en Japón: Nagoya, Osaka, Tokio y Fukuoka.
Pero entre Tokio y Fukuoka tienen una semana intermedia.
Lo más seguro es que regresen a casa y vuelvan a salir.
Voy a revisar cuándo viajarán y, en base a eso, planear.
—Me mira entonces con una gran sonrisa—. Tenemos un plan.
Como dijo Hyun Jin, Ji Soo regresó dos semanas después para tener unos días de descanso antes de los últimos dos conciertos.
Estuvimos hablando por teléfono las pasadas dos semanas mientras él estaba en Japón, y como le prometí a Hyun Jin, no mencioné nada de nuestro viaje.
Hoy vamos a cenar juntos. Al principio hablamos de ir a un restaurante, pero al final decidimos comer en mi casa.
Cuando suena el timbre, me apresuro a abrir la puerta. No nos hemos visto desde la noche en que nos besamos, justo aquí, en la puerta de mi casa. Por lo que, al verlo parado en el mismo lugar, siento que los colores tiñen mis mejillas.
—Hola, Sarang.
—Hola, Ji Soo.
Sin esperarlo, se acerca y me da un beso rápido en los labios. Como si fuera algo habitual entre nosotros, y por un segundo me quedo en blanco.
—Déjame poner esta comida en la cocina, necesito darte un abrazo.
Su comentario hace que salga de mi pequeño letargo. Lo sigo a la cocina. Deja todo sobre la mesa y luego se acerca y me envuelve en sus brazos. Se siente cálido y me encanta su perfume. Prácticamente hundo mi nariz en su pecho para aspirar su aroma.
—Te extrañé.
—Pero si hablamos a diario.
—Voy a decirlo de otra manera. Extrañé estar así contigo. Necesitamos abrazarnos más.
Su comentario me hace sonreír. Me separo un poco de él para poder mirarlo.
—¿Qué trajiste?
—No sabía si hay algo en especial que quisieras comer, por lo que traje un poco de todo. Debí llamarte para preguntar, ¿cierto?
—Tengo mucha hambre, estoy segura de que todo estará delicioso.
Me da un beso en la frente antes de soltarme. Entre los dos abrimos los envases y llevamos todo a la sala. Acomodo algunos almohadones contra el sillón para apoyar la espalda y sentarnos en el suelo.
Lo veo moverse con tranquilidad en este espacio que es tan mío que tengo una sensación extraña.
Ha pasado mucho tiempo desde la última relación que tuve.
Los últimos años me he enfocado en mi carrera y también en mi salud mental.
En crear un espacio seguro para mí. Y ahora estoy dejándolo entrar.
En algún momento tendré que contarle por lo que he pasado si quiero que esto avance.
—Prueba esto.
Pone en mi plato carne, y dejo de pensar en momentos tristes para enfocarme en el aquí y ahora. Toda la comida está deliciosa, y casi no hablamos mientras estamos comiendo. Al terminar, siento que voy a reventar de lo llena que estoy.
—Gracias por la comida tan deliciosa.
—Me alegro de que te haya gustado.
No me permite recoger nada, ni limpiar. Cuando regresa, se sienta a mi lado y me toma de la mano.
—Cuando terminemos con las fechas en Japón, regresaremos y estaremos más tiempo en casa. Podríamos ir a Jeju.
—Me encantaría.
Me gustaría decirle que iré a verlo a Japón, pero también estoy segura de que voy a disfrutar dándole la sorpresa.
—Tal vez sea un poco loco, pero debo decirte que me gusta estar así contigo.
Me siento en paz y en calma. Allá afuera mi mundo es un torbellino y debo guardar una imagen.
Comportarme de cierta manera, pero aquí, contigo, puedo ser yo.
Esto solo lo había experimentado con mi familia y con los miembros.
—Sé que evitas hablar conmigo de tu trabajo, pero si quieres hacerlo, no te detengas.
—Prometo hacerlo, pero no ahora. En este momento solo quiero abrazarte.
Y así lo hace. Nos quedamos en silencio por un largo rato. Estoy tan a gusto que me quedo dormida.
Lo siguiente de lo que me doy cuenta es que me ponen sobre la cama y me cubren. Abro los ojos y lo veo sentado a mi lado, en el borde de la cama.
—Es hora de irme. Descansa.
—Lo siento, me quedé dormida.
—Es tarde y estás cansada. Nos vemos en unos días.
Me da un beso rápido en los labios y se levanta. A pesar de que estoy medio dormida, lo veo detenerse en la puerta de mi habitación y tocarse la rodilla.
Hyun Jin preparó todo para el viaje a Japón, desde los boletos aéreos hasta el hospedaje, y claro, la entrada al concierto.
Aunque se negaba a que le pagara, al final accedió, y quedamos en compartir los gastos.
Solo iremos por dos noches, por lo que me explicó, el grupo regresará al día siguiente del último concierto.
Después de un vuelo de menos de dos horas, llegamos a Fukuoka. Dejamos las maletas en el hotel y salimos a explorar un poco los alrededores, y también para buscar un lugar para comer.
—Esta noche uno de los chicos del equipo nos dejará los pases en el hotel.
—Será divertido ver su reacción.
—Se va a sorprender mucho.
El Paypay Dome en Fukuoka, por lo que leí, tiene una capacidad de casi treinta y nueve mil personas, y según dijo Hyun Jin, las dos fechas se vendieron por completo. Los pases con los que vamos a entrar son del equipo, por lo que estaremos en una zona especial.
Al llegar, Hyun Jin me entrega una bolsa en la que hay una camiseta oficial del concierto que tiene el nombre de R.E.D.
en la espalda, y me dice que me la ponga.
Ella se pondrá una parecida, pero con el nombre de Se Rim.
También hay un lightstick. Claire tiene varios, y cuando fui con Hyun Jin al concierto en Seúl también me prestó uno.
—Disfrutemos del concierto, pero recuerda que si nos ve, no podrá hacer ningún gesto que pueda llamar la atención, además de una interacción normal con una fan. Cuando termine el concierto, podremos ir a backstage.