CAPÍTULO 27 #3
Es una habitación bastante grande que dividí en dos áreas.
Una la uso para hacer grabaciones en casa.
Tengo dos pantallas y una consola con su micrófono y audífonos.
Del otro lado tengo una pantalla de televisión, lo más grande que me permite la pared, y la consola de juegos.
Un sillón reclinable enfrente es mi lugar favorito para jugar.
—¿Esto es para grabar?
—Sí, solo cuando tengo alguna idea. Nosotros estamos involucrados en la producción de nuestros discos. Principalmente Park Hyun Jae. Él produce hace ya varios años. Inclusive ha trabajado con otros artistas.
Me paro en la puerta y me recuesto en el marco, con los brazos cruzados sobre el pecho, mientras la veo moverse en uno de los espacios más importantes para mí. De toda mi casa, mi estudio y mi habitación son mis lugares seguros.
—¿Escribes canciones? —Luce sorprendida, y eso me hace sonreír—. Tú escribes novelas y yo canciones. Ambos escribimos historias.
—Tal vez fue una pregunta tonta.
—No lo es. Tú misma me has contado que no sigues la música que hacemos.
—No es que no lo hagan bien, es solo que nunca me ha llamado la atención. También te he dicho que Claire, mi mejor amiga, es fan de ustedes.
—No tienes que disculparte. Al contrario, debo decirte que me gusta que no seas una fan del grupo. Es como si todo fuera nuevo para ti.
—Claire habla mucho de ustedes, y no es que no le preste atención, pero en ocasiones es demasiada información. Y, además, términos que no entiendo.
—Lo comprendo.
Extiendo la mano y ella se acerca para tomarla.
—Esta es mi habitación.
Abro la puerta del otro lado de mi estudio. Ella no se aleja de mí y ve la habitación desde la puerta. Regresamos entonces a la sala.
—Ponte cómoda.
Saco mi teléfono y busco algunas opciones para pedir comida. Le paso el teléfono para que ella elija. Mientras esperamos la comida, nos sentamos en el sofá, y la veo observar con atención la pared frente a nosotros, en la cual tengo fotos familiares.
—Mi hermana la hizo para mí. —La invito a acercarse—. Estos son mis padres, Ahn Dong Min y Lee Ji Ae. Mis hermanos, Ji Hoon y Ji Woo. Ella es Da Li, la esposa de mi hermano, y Su Min, mi sobrina.
—Oh, es hermosa tu sobrina. Yo no tengo hermanos, pero Claire es como si lo fuera. Somos muy cercanas. —Toma su teléfono y me muestra una foto de ambas.
—Tendré que conocerla.
—Se volverá loca. Tú eres su favorito en el grupo.
—Creo que tendremos un problema entonces.
Ambos sonreímos.
—¿Son tus abuelos? —Señala una de las fotos.
—Sí, estos son mis abuelos paternos. Ellos ya no están, y estos son mis abuelos maternos. Viven en Jeju.
—Un lugar muy tranquilo. A mí me encanta Jeju. Algún día escribiré una novela ambientada allí.
—La isla es maravillosa. No voy tanto como quisiera, pero cuando lo hago siento mucha paz.
El sonido del intercomunicador del edificio interrumpe nuestra conversación.
—Debe ser la comida.
Contesto, y luego espero unos minutos mientras suben lo que pedimos. Cuando tocan el timbre, abro para recibirlo. Nos sentamos en el suelo de la sala y acomodamos juntos la comida sobre la mesa del centro. Me levanto para traer unos vasos con agua y unos refrescos.
—Háblame sobre tu amiga Claire.
Mientras la escucho hablar sobre su amiga, entiendo por qué dice que es como su hermana.
Reímos juntos mientras me cuenta anécdotas de cuando estaban en la secundaria.
Me sorprende saber que surfea; jamás me lo hubiera imaginado.
Me gusta verla tan relajada y tranquila.
Entiendo entonces que, si quiero comenzar una relación con ella, debo darle tiempo para que también pueda sentirse cómoda estando en un lugar público.
Ella bosteza, y es cuando me percato de lo tarde que es. Hemos hablado durante horas y son casi las dos de la mañana.
—Vamos, te llevaré a tu casa.
Le ofrezco la mano y la ayudo a levantarse.
—Te ayudo a recoger todo esto antes.
—Lo haré cuando regrese.
—Deja que te ayude, así, cuando regreses, puedes ir a descansar. Si lo hacemos juntos, será más rápido.
Hago lo que me dice y limpiamos todo antes de salir. En el camino a su casa, se queda dormida, y yo procuro no hacer ruido.
Al llegar a su edificio, me estaciono en la acera, pero mi intención no es dejarla ahí. Con suavidad, la despierto para avisarle que ya llegamos, pero que anuncie su llegada para poder entrar al estacionamiento. Ella lo hace, y al estacionarme, a pesar de su negativa, la acompaño hasta su piso.
—Gracias por invitarme a tu casa.
—Me gustó mucho que fueras.
Ella abre la puerta y entra.
—Descansa, Ji Soo.
Antes de despedirme, no puedo dejarla así nada más. En un movimiento rápido, me cuelo en la entrada, justo frente a ella. Luce sorprendida, y por un momento me parece que está asustada.
—Sarang, tengo que hacer esto.
Me acerco con cuidado y coloco mis manos a cada lado de su rostro.
Miro sus labios y, con lentitud, me acerco hasta que mis labios rozan los suyos.
Escucho el clic de la puerta que se ha cerrado y siento cómo da un paso hacia mí.
Eso es lo único que necesito para profundizar el beso.
No quiero pensar en que, otra vez, me he dejado llevar por un impulso.
Porque cada roce de sus labios merece la pena.
Sus labios son suaves, y en el fondo me siento aliviado de que no me rechace.
Ella rodea mi cintura, y sé que me tiene atrapado.