No quiero pedir perdón CAPÍTULO 26 #2
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CAPÍTULO 26 #2

Escucharlo llamarme así se siente diferente. Para mis amigos es un simple apodo, pero en sus labios tiene una connotación diferente. Tengo claro que esto no es una simple amistad.

Durante el fin de semana hemos estado hablando.

Mientras está trabajando, a través de mensajes, y una vez regresa al hotel, por videollamadas.

Él ha procurado contarme un poco de su vida privada, y aunque le he dicho que si quiere hablarme sobre los conciertos lo puede hacer, ha tratado de que sea lo mínimo.

Acabo de llegar a casa del supermercado cuando mi teléfono comienza a sonar.

Ji Soo y yo hablamos antes de que saliera de casa, así que no es él.

Al sacar mi teléfono del bolso, me sorprende ver el nombre de Morgan en la pantalla.

No he hablado con ella desde que regresó a Estados Unidos, por lo que su llamada me preocupa.

—¿Morgan?

—Hola, Sarang, ¿cómo estás?

—Bien, pero debo decirte que esta llamada me sorprende mucho. No creo que hayas llamado para saludar. ¿Pasó algo?

—Sarang, escúchame con atención. Mañana por la tarde Hyun Jin tomará el vuelo de regreso a Seúl y necesito que te quedes con ella.

—¿Qué le pasó a Hyun Jin? ¿Está bien?

Mi corazón se acelera, lleno de miedo por lo que pueda decirme Morgan.

—Ella te lo contará. Solo puedo decirte que el encuentro con mi primo no salió bien.

—Oh, no. Ella estaba muy ilusionada de verlo.

—Te enviaré un mensaje con la información de su vuelo. Tae Yang va a coordinar que uno de los choferes de la agencia pase por ti y te lleve al aeropuerto. Y Sarang, por favor, no la dejes sola.

Sus últimas palabras se cuelan y me dan escalofríos. Suena preocupada. Debe haber sido algo realmente grave lo que pasó, para que Morgan me esté pidiendo esto.

—Cuenta con ello.

Como lo dijo Morgan, uno de los choferes de la agencia pasa por mí para llevarme al aeropuerto. Preparé un bolso de viaje pequeño para poder quedarme en su casa. Espero que al presidente Park no le moleste.

Mientras espero a que salga del área de migración, le envío un mensaje a Morgan para avisarle que estoy esperando a Hyun Jin.

Ha pasado, creo, media hora cuando por fin la veo salir.

Viene toda vestida de negro y trae puestos unos lentes de sol que le cubren los ojos por completo.

Se ve pálida y sus labios están casi transparentes.

El chofer se acerca para tomar su equipaje, y al verme se apresura y me da un abrazo, y siento cómo su cuerpo tiembla.

Cuando logro que se tranquilice un poco, vamos al auto. Ella no suelta mi mano mientras salimos del estacionamiento.

—Vamos a Gimpo, por favor —le dice al chofer.

La miro extrañada.

—¿A Gimpo? ¿No vas a ir a tu casa?

—No quiero ver a mi padre. —Se gira para mirarme a través de los lentes de sol—. Vamos a Busan unos días.

—Debes avisarle a tu padre. —Hace una mueca—. Habla con Tae Yang, entonces.

El trayecto de treinta minutos desde Incheon hasta Gimpo es justo el tiempo que Hyun Jin invierte hablando con su hermano, argumentando por qué, en vez de ir directo a su casa, ha decidido ir a Busan por unos días.

Al estacionarnos en el aeropuerto, Hyun Jin me pasa el teléfono.

—Tae Yang quiere hablar contigo.

Conociéndolo, no creo que esté muy contento con toda esta situación.

—Hola, Tae Yang.

—Sarang, disculpa por ponerte en esta situación.

—Está bien. Igual planeaba quedarme con ella unos días. Solo será un cambio de lugar.

—Te lo agradezco. Hablaré con mi padre. Si necesitas algo, por favor avísame. Déjame saber en qué vuelo van a salir para poder organizar que vayan por ustedes al aeropuerto.

Para mi sorpresa, Hyun Jin compró los boletos apenas aterrizó en Incheon. Me alegro de haber hecho mi maleta y también de traer mi laptop conmigo. Así podré trabajar mientras estamos en Busan.

Nuestra llegada a Busan ha sido bastante tranquila.

En el aeropuerto un auto nos esperaba. En la casa, nuestras habitaciones estaban preparadas para ser ocupadas y la comida estaba lista.

Durante el vuelo recibí un mensaje de Ji Soo; están viajando a Los Ángeles, que es la última parada de la gira, por lo que nuestra llamada tendrá que esperar hasta que lleguen.

Me instalo en una de las habitaciones para invitados y, después de una ducha, me pongo ropa cómoda y me dispongo a ir a comer algo.

No he comido nada en todo el día y estoy hambrienta.

Las vistas desde la casa siempre me han maravillado.

Poder ver el mar desde cualquier ángulo es algo que nunca me va a cansar.

Tanto que podría plantearme la idea de mudarme por un tiempo aquí, o tal vez a Jeju. Jeju sería una buena opción también.

En el comedor no hay nadie. Una de las señoras del servicio sale de la cocina y le pregunto por Hyun Jin.

—La señorita Park no ha salido de su habitación.

No dijo una sola palabra en el avión y tampoco cuando llegamos a la casa.

Camino por el largo pasillo de las habitaciones y me detengo frente a su puerta.

Toco con suavidad, pero no recibo ninguna respuesta.

Lo vuelvo a hacer con un poco más de fuerza y todo sigue igual.

Espero durante unos segundos antes de abrir.

La habitación está iluminada y el sonido del mar se escucha a través de los grandes ventanales abiertos.

Ella está sentada en la orilla de la cama, mirando hacia el mar.

—Hyun Jin, ¿estás bien?

Me acerco con cuidado hasta quedar frente a ella. Ya no lleva puestos los lentes, y puedo ver lo hinchados que están sus ojos de tanto llorar. Nunca la había visto así. Su mirada está en un punto fijo en la ventana y es como si no se percatara de mi presencia.

Lleva el cabello mojado de la ducha, por lo que voy a buscar una toalla y el secador. En silencio, le paso la toalla por el cabello y luego conecto el secador y dedico los siguientes minutos a secarle el cabello.

Al terminar, pongo todo en su lugar. La toalla mojada, en el cesto de la ropa sucia, y el secador, en el baño.

Salgo de la habitación y voy directo a la cocina.

Aunque una de las señoras del servicio se ofrece para ayudar, le doy las gracias y solo le pido que me ayude con una avena mientras yo hago té.

Regreso a la habitación con el té. Hyun Jin sigue en la misma posición.

—Te traje una taza de té.

Ella está desconectada. Dejo las tazas sobre una de las mesas.

—Hyun Jin. —No recibo respuesta—. ¡Hyun Jin! —grito.