CAPÍTULO 25 #3
Ya vestido, miro mi cama. Estoy cansado, pero también hambriento.
Al abrirse las puertas del elevador, miro rápidamente a través del lobby.
Todo luce normal. Veo a mi hermana sentada en un sillón frente a la recepción, distraída con su teléfono.
Me paro a cierta distancia y hago un suave silbido.
Ella, de inmediato, levanta la mirada al escucharlo.
Papá nos silbaba así cuando éramos pequeños, a Ji Hoon y a mí.
Cuando Ji Woo comenzó a crecer, lo hacíamos entre nosotros.
Ella se acerca con paso ligero hasta que llega a mí y me abraza.
—Disculpa por demorarme.
—No esperé tanto. Hace un rato pasó Tae Yang. Se ofreció a llevarme a cenar si no aparecías.
—No aceptes invitaciones de hombres mayores.
—Los dos tienen la misma edad.
—Sí, pero yo soy tu hermano favorito.
—Puedes repetirlo para poder grabarlo y enviárselo a Alex —dice mientras pone su teléfono frente a mí.
—Vamos a comer.
Nos dirigimos al restaurante del hotel. Generalmente, en los hoteles comemos en nuestras habitaciones o en algún salón que la agencia haya dispuesto para nosotros.
Pero con ella prefiero ir al restaurante.
Todos los miembros estamos en el mismo piso, pero en diferentes habitaciones.
Prefiero evitar que vea a alguno de los miembros a medio vestir, o que a alguno se le ocurra hacer alguna broma pesada mientras ella está.
No creo encontrarme con ninguna fanática o periodista.
Ellos también pueden llegar a ser un poco molestos cuando sacan artículos sin contexto.
Te siguen o toman fotos para las revistas amarillistas.
—Tengo mucha hambre. —Ojeo el menú.
Cuando vienen a atendernos, pedimos varios platos que vamos a compartir.
—¿Tus amigas disfrutaron el concierto?
—Sí, mucho. Es gracioso que, aunque somos amigas desde que comenzamos la universidad, ellas aún vean como algo fuera de este mundo que seas mi hermano. A veces es raro.
—¿Por qué?
—Porque, a pesar de que te vean en el escenario cantando y bailando, para mí eres simplemente mi hermano. Solo Ji Soo.
—Ellas no lo ven igual porque no me conocen.
Recibe un mensaje y lo toma de inmediato.
—Oh, Han Bin está haciendo un live.
—Seguro perdió jugando a piedra, papel o tijera.
—Hay muchos fans conectándose. Los mensajes en la pantalla se mueven a gran velocidad. Es casi imposible leer alguno de esa manera.
—Vamos, cierra la pantalla.
Nos traen las bebidas y el primer plato que pedimos como entrada.
Nueva York, Día 2
Mis padres llegaron esta mañana en un vuelo desde Boston. Los veré antes del concierto. Pasarán a los camerinos antes de que inicie.
Estamos por salir hacia el lugar del concierto cuando recibo un mensaje del edificio donde vivo.
Llevan varios días recibiendo paquetes a mi nombre.
A pesar de que estoy fuera del país, siguen enviando regalos a mi casa.
Pido disculpas en un mensaje y les digo que alguien de mi agencia irá a hacerse cargo.
Me acerco a uno de los mánagers para comentarle. Poco después, lo veo al teléfono.
Sung Hoon, Se Rim y yo vamos juntos esta vez.
—¿Algo te preocupa?
Se Rim me está observando y no sé cuánto tiempo lleva haciéndolo. Sung Hoon levanta la mirada de su teléfono.
—Recibí un mensaje del edificio donde vivo. Han estado dejando paquetes a mi nombre.
—No se cansan. —Sung Hoon suena enojado.
—¿Le avisaste a alguien del equipo?
—Sí, antes de salir del hotel.
Luego de la prueba de sonido, regresamos a los camerinos para cambiarnos y prepararnos para la segunda noche de concierto. Ya estamos casi listos cuando tocan la puerta, y alguien del equipo abre y allí están mis padres y mi hermana.
24 horas en casa
Después de una hora de vuelo y cuarenta y cinco minutos desde el aeropuerto a mi casa por fin hemos llegado.
Mi familia ha preparado prácticamente una fiesta para recibirnos.
Y es que realmente somos muchos. No solo los miembros, también vinieron algunas personas del equipo y la seguridad.
Incluyendo a Tae Yang. Mis padres lo hicieron prometer que también iría.
La casa donde ahora viven mis padres fue un regalo que les hice hace unos años. Ellos querían seguir viviendo en la misma donde mis hermanos y yo pasamos mayor parte de nuestra niñez, pero era el momento de hacer un cambio, de ir a un lugar mejor.
Es una casa mucho más grande. Con cinco habitaciones. El patio trasero es enorme. Tiene una zona cerrada que es bastante amplia y es la que usamos en invierno.
Para los miembros no es un lugar desconocido. Tae Yang también ha venido en un par de ocasiones a visitar a mis padres cuando ha viajado para visitar a su tía que también vive en la ciudad.
La casa se llena de conversaciones. Vamos al patio y papá les ofrece a todos algo de comer y de beber. Mientras mamá dentro de la casa también les pregunta si quieren algo en especial.
Al inicio cuando le planteé a la agencia el que dentro de la nuestra agenda pudiéramos tomar un día para que fuéramos a casa la negociación estuvo un poco difícil.
Debía encajar este tiempo personal en medio de nuestros días de trabajo.
En un par de ocasiones pensé en desistir.
Tal vez al finalizar la gira podría tomar parte de mis días de descanso para visitar a mis padres.
Pero al final fue una tarea en conjunto porque todos los miembros también querían venir.
Cuando terminemos la gira algunos nos quedaremos en los Estados Unidos, mientras que otros regresaran a Corea.
Hyun Jae y yo hemos estado trabajando en una canción y rentamos un estudio en Los Ángeles, que es donde terminará la gira.
Vamos a trabajar un poco sin la presión del tiempo. A nuestro ritmo.
La mano de papá sobre mi hombro hace que mis pensamientos se disipen.
—¿Todo está bien, hijo?
—Sí, papá.
—Trata de descansar un poco. Diviértanse.
Ambos miramos a nuestro alrededor. Es como una gran reunión familiar. Entre conversaciones y risas. Incluso Tae Yang se ve tranquilo y relajado.
Cuando estamos de gira nos gusta salir a probar la comida local, pero llega un momento en que extrañamos la comida de casa.
Por eso el que mis padres hayan preparado comida casera para nosotros nos hace sentir en Corea.
Y es en estos momentos en los cuales me siento dividido entre Corea y Estados Unidos porque a su manera cada uno es sinónimo de hogar para mí.
Las exclamaciones de gusto con la comida no se hacen esperar. Es una aclamación en masa.
Para la hora del almuerzo mi hermana le está dando una paliza a Hyun Sik y Young Jae en un vídeo juego. Ellos no pueden creerlo y ella se ríe.
—Creció con dos hermanos varones.
Es lo único que puedo argumentar. Aunque debo decir que inclusive a nosotros también nos ha dejado mal parados cuando jugamos en línea.
De repente me escapo y subo a recostarme en mi habitación. No es la misma habitación que dejé cuando me mudé de vuelta a Corea, pero es mi espacio en casa.
Saco mi teléfono antes de acomodarme en la cama. Reviso los últimos mensajes que tengo. Le escribí a algunos de mis amigos para preguntarles si querían pasar por la casa un rato. Algunos de ellos fueron a los conciertos, pero no pudimos vernos.
Leyendo los mensajes es cuando me percato que no se nada de Leilani desde que terminamos la segunda fecha en Chicago. Y de eso han pasado ya varios días.
Me toma unos minutos el decidirme a escribirle. Tal vez sea mejor dejar las cosas tranquilas. Para mí es complicado y estoy seguro que para ella tampoco sería fácil.
Ji Soo:
Hola, solo quería saber si estás bien.
En el vuelo de regreso a Nueva York Tae Yang se sienta a mi lado.
—Creo que tendremos que cargarlos a todos cuando lleguemos al aeropuerto.
Casi todos están dormidos.
—Demasiada comida y bebida.
—Tus padres son buenos anfitriones.
Nos quedamos unos minutos en silencio.
—Hyun Jin nos va a alcanzar en Dallas.
—No suenas muy contento por eso.
—No lo estoy. —Suena enojado. —Convenció a nuestro padre para que la dejara venir.
—No es la primera vez que trabaja en una gira.
—Pero esta vez no viene solo por el trabajo. Conoció a alguien la última vez que vino y quiero volver a verlo.
—Hyun Jin es una mujer adulta.
—Es mi hermana.