No quiero pedir perdón CAPÍTULO 25
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CAPÍTULO 25

La gira

R.E.D.

Lo primero que hago al sentarme en mi lugar en el avión es sacar unas toallitas para limpiarme el poco maquillaje que llevo puesto. Luego saco mi teléfono y envío un mensaje.

Ji Soo:

Ya estoy en el avión.

Me gustó mucho estar contigo ayer. Nos vemos cuando regrese.

Apago el teléfono antes de despegar. Me quito los zapatos y me preparo para dormir todo lo que pueda durante el vuelo. A mi lado, Young Jae hace lo mismo.

Luego de abordar el avión, todos nos ubicamos en nuestros asientos.

Hace unos años que, para evitar que algún fan se siente cerca de nosotros, todos vamos en primera clase.

Los miembros nos sentamos juntos, y a nuestro alrededor, los representantes y la seguridad.

Viajamos en vuelos comerciales para los trayectos largos, y los internos los hacemos en un avión privado.

Tratamos de evitar tener algún tipo de reacción cuando vemos a varias chicas que usan sus teléfonos para filmar cuando pasan a nuestro lado. Es molesto.

No sé cuántas horas han pasado cuando despierto.

Algunos de los miembros siguen durmiendo mientras otros, ya sea, ven una película o escuchan música mientras comen.

Me acomodo en mi puesto y pido asistencia para solicitar algo de comer.

Mientras me traen la comida, aprovecho para ir al baño.

Al pasar junto al asiento donde va Tae Yang, veo que está trabajando.

Coloco mi mano sobre su hombro.

—¿Una cerveza en cada ciudad?

—Tengo que trabajar.

—¿Por lo menos irás a casa con nosotros?

—Lo intentaré.

—Amigo, trabajas demasiado.

Unas horas después arribamos al aeropuerto internacional O’Hare. Chicago es la primera parada de la gira. Después de trece horas de vuelo y de un brusco cambio de horario, estoy listo para un baño y una buena cama.

Nos entregan las habitaciones apenas llegamos al hotel. Estamos todos en el mismo piso, pero cada uno tiene su habitación. He esperado hasta llegar a la mía para poder revisar mis mensajes.

Leilani:

Que tengas un buen viaje.

También la pasé muy bien.

Ji Soo:

Ya estoy en el hotel.

Dormí casi todo el vuelo. Voy a comer y a dormir, otra vez.

Leilani:

Me alegro de que hayan llegado bien. Descansa.

Es un poco loco que unas simples palabras me hagan sentir tan bien.

Pido comida en la habitación y, mientras espero que llegue, me doy un baño. Al salir, me seco el cabello y recibo un mensaje de mi hermana preguntando si ya llegamos. Decido llamarla en vez de escribirle.

—¿Por qué no me avisaste que ya habían llegado?

—Hola, Esther, yo también te extrañé.

—Hola, Eric.

—Llegamos hace poco al hotel. Necesitaba darme un baño después de tantas horas de vuelo.

—Solo quería saber que habías llegado bien.

—Llegamos bien, cansados por el viaje.

—Estoy ansiosa de verlos en Nueva York. Después vendrán a casa, ¿cierto?

—Sí, vamos a pasar el día.

Hablamos durante un rato y, cuando llega mi comida, nos despedimos.

Aunque el cambio de horario es bastante complicado, porque son demasiadas horas de diferencia, debemos tratar de que nuestro cuerpo lo asimile.

Por eso llegamos días antes de la fecha del primer concierto.

Después de cenar, mi cuerpo se siente somnoliento, y mi mente se debate entre que aquí es de noche y en casa es de día.

Cierro todas las cortinas y apago las luces.

Respiro hondo varias veces y me acuesto en el centro de la cama.

Aunque sea por un par de horas, debo dormir.

Unos golpes en la puerta me despiertan. Miro el reloj en mi teléfono.

Son casi las nueve de la mañana. No dormí de corrido.

Me desperté a las dos de la mañana, estuve revisando mi teléfono y me volví a dormir.

A las cinco repetí lo que había hecho. Y ahora el ruido es lo que me hace salir de la cama.

En la puerta, uno de los mánagers me avisa que dentro de una hora debo estar listo para desayunar todos juntos, y luego vamos a repasar nuestra agenda.

Doy vueltas en la cama durante unos minutos y me acomodo nuevamente. Lo siguiente de lo que me doy cuenta es que alguien está moviendo mi cuerpo con fuerza. Me cubro la cabeza con la sábana, y de inmediato comienzan a jalar hasta que me descubren.

—Hyung, vamos a desayunar.

La voz de Sung Hoon llena el espacio. Me siento en la cama y me paso las manos con fuerza sobre la cara. Me toma un par de minutos salir de la cama. Me lavo la cara y me cepillo los dientes antes de salir a desayunar.

Nos indican el camino hasta una suite donde los demás miembros están sirviéndose la comida; otros, ya sentados a la mesa, y otros, tomando fotos desde la ventana.

Mientras desayunamos, hablamos de lo que podemos hacer luego de que terminen nuestros compromisos. Solo tendremos esta noche libre, ya que mañana vamos al lugar donde será el concierto para ensayar. No sabemos a qué hora vamos a terminar.

—Debemos ir a comer una pizza al estilo Chicago. —Soon Young nos muestra una foto.

—Y después, a un buen club de jazz. —Sung Hoon suena emocionado.

Veo a Tae Yang, que está al otro lado de la sala. Sé que nuestros planes, en muchas ocasiones, no le gustan, pero los hacemos en nuestro tiempo libre. Para su alivio, algunos de los miembros dicen que prefieren quedarse en el hotel. Tendrá que preocuparse por menos gente.

Esta tarde vamos a hacer algunas entrevistas, y luego tendremos el resto de la tarde y la noche libre.

De vuelta en mi habitación, busco mi teléfono y le envío un mensaje a Leilani.

Ji Soo:

Estoy mirando mi cama con ganas de acostarme a dormir de nuevo.El jet lag me está matando.

Es pasada la medianoche en Seúl. Seguro verá mi mensaje cuando se levante mañana. Dejo el teléfono sobre la cama y voy directo a la ducha. Un poco de agua fría quizás me ayude a despertar.

Al salir del baño, me visto, tomo mi teléfono y la llave de la habitación.

Me dirijo nuevamente a la suite, que ahora se va a convertir en la sala de maquillaje y peinado.

Cuando llego, a Se Rim, Hyun Jae y Sung Hoon ya los están maquillando.

Me siento en uno de los sofás mientras espero mi turno.

Saco mi teléfono y es cuando me percato de que tengo un mensaje de Leilani.

Leilani:

13 horas es mucho tiempo.

Estás viviendo el pasado. Es un poco extraño, ¿no?

Ji Soo:

¿Qué haces despierta?

Espero por unos minutos hasta que veo que está escribiendo.

Leilani:

Terminando algunas cosas del trabajo, pero ya me voy a dormir.

Ji Soo:

Descansa. Buenas noches, Leilani.

Leilani:

Buenos días, Ji Soo.

No puedo evitar que el corazón se me caliente y una sonrisa se me escape. Soy un tonto integral. Cómo unas simples palabras pueden removerme tanto. Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que me sentí así.

La tarde de entrevistas se hizo más larga de lo que pensamos, por lo que acordamos salir del hotel a las ocho de la noche. Solo vamos a salir cinco de los miembros, junto a un par de los mánagers y también la seguridad.

Nos encontramos frente a los elevadores, y me sorprende un poco ver a Tae Yang entre el equipo de seguridad.

Bajamos hasta el piso de estacionamiento y nos dividimos en varios autos.

Hyun Jae y yo vamos juntos, y en el asiento del frente, uno de seguridad local, y Tae Yang a su lado, en el asiento del pasajero.

—Pensé que tenías mucho trabajo.

—Y lo tengo. Pero esto también es trabajo, y digamos que necesito tomar un respiro.

—Una ronda va por mi cuenta.

El breve intercambio entre nosotros termina de esa manera. Hemos sido amigos durante demasiados años, y trabajamos juntos desde hace tanto tiempo que ya conozco lo parco que puede llegar a ser en sus respuestas cuando está trabajando.

Ji Soo:

Ha sido un día largo, pero vamos a comer fuera del hotel hoy. Iremos a un club de jazz también. Es nuestra primera vez en Chicago.

Envío el mensaje antes de engancharme en una conversación con Hyun Jae. La pizzería la recomendó uno de los guardaespaldas locales. Conociendo a Tae Yang, y sabiendo que confía en las personas con las que trabaja, sabemos que no nos llevará a algún lugar donde no estemos seguros.

Cuando salimos del hotel, logramos ver y escuchar a los fans que se han instalado afuera. Nadie lo menciona, pero esperamos no encontrarnos con alguna sasaeng. Queremos disfrutar de nuestro tiempo y espacio personal.

El restaurante es pequeño y tiene ambiente familiar.

De hecho, hay un par de familias comiendo cuando llegamos.

No es extraño que nos observen durante unos minutos, pero luego nadie nos presta atención.

El chico que nos atiende es bastante amable con los miembros que tratan de hacer sus pedidos en inglés.

Mientras esperamos, hablamos de cualquier cosa, pero nada de trabajo.

Cuando las pizzas comienzan a llegar, primero tomamos fotos y luego comenzamos a comer.

Las risas no se hacen esperar, y los miembros y yo disfrutamos de sentirnos “normales”.

Sonrío al recordar cuando Leilani me dijo esa palabra.

Al terminar, salimos rumbo al club de jazz.

Chicago, Día 1

Primer concierto de la gira. Anoche estuvimos ensayando, y cuando regresamos al hotel, solo pude darme un baño e ir directo a la cama. Hoy nuestra agenda inicia en la tarde, así que podemos descansar, por lo que pido el desayuno en la habitación.

No me voy a mover de la cama hasta que sea necesario.

Saco mi teléfono, que dejé debajo de la almohada.

Desde que llegamos a Estados Unidos, Leilani y yo hemos estado escribiendo todos los días.

Sin horarios, sin esperar que conteste de inmediato.

Solo mensajes donde yo le cuento lo que he hecho durante el día y ella me comenta sobre lo que le comparto.

Me gustaría que fuera un poco más abierta conmigo, pero también entiendo que la confianza se construye con el tiempo.

Ji Soo:

Hoy es el primer concierto.

Estoy nervioso y emocionado al mismo tiempo.