CAPÍTULO 21 #2
Poco a poco el lugar se comienza a llenar y el ambiente se vuelve más de fiesta.
Todos los miembros terminan de llegar, y también me encuentro con dos chicos que fueron compañeros míos en el ejército.
Los invité a último momento y no pensé que podrían venir.
Pero la persona que quiero que llegue todavía no lo hace.
—¿Por qué miras tanto hacia la entrada?
Miro a Se Rim y durante unos segundos medito si decirle. Cuando vuelvo a mirar hacia la puerta, veo a Hyun Jin, y por un momento siento que la decepción pasa por mi rostro. Pero luego la veo. Justo unos pasos atrás.
Me levanto de mi puesto y me acerco a donde están los de seguridad. No noto que Tae Yang está a mi lado hasta que lo escucho hablar.
—¿Qué hace ella aquí?
Me volteo hacia él. Su mirada está fija en su hermana, creo.
—Sabías que Hyun Jin vendría.
—No hablo de ella, sino de Sarang... digo, Leilani.
Entonces me volteo para mirar a las dos mujeres. ¿Sarang? ¿Se llama Sarang?
—Ahn Ji Soo, ¡feliz cumpleaños!
Hyun Jin me da un abrazo y me entrega una pequeña bolsa de regalo. Su amiga luce un poco retraída.
—Feliz cumpleaños —dice al estar frente a mí.
Hyun Jin la toma del brazo.
—Ella es mi amiga Leilani. Él es Ahn Ji Soo, el mejor amigo de mi hermano.
—¿Qué hacen ustedes aquí?
El tono en el que le pregunta Tae Yang me hace dirigir la mirada hacia él.
—Yo las invité. ¿Tienes algún problema con eso?
—Leilani, ven un momento, por favor.
Le hace una seña con la cabeza y me parece estar escuchando a un novio celoso. Antes de que ella logre acercarse a él, me meto en su camino.
—Deja que te presente a los demás. A Tae Yang ya lo conoces.
Hago un gesto con mi mano para señalar hacia dónde dirigirse. Le presento a los miembros y también a mis hermanos. Hyun Jin hace su ronda de saludos y luego ambas se unen al reducido grupo de chicas que hay. Espero, en algún momento de la noche, tener la oportunidad de hablar con ella a solas.
Noto cómo, al cabo de un rato, Tae Yang se acerca a hablar con ella. Ella luce tranquila junto a él, y doy gracias a Hyun Jin, quien se mete en medio de la conversación.
—¿Quién es la chica? —me pregunta Se Rim mientras señala hacia donde ambas mujeres están conversando.
—La vi hace unas semanas en una cafetería, pero lo que nunca me imaginé es que sería amiga de Hyun Jin.
—Es bonita.
—Sí, lo es.
—Te vas a meter en problemas, Ji Soo. —Sonríe y me da unas palmaditas en la espalda.
—Mira quién habla.
—Precisamente por eso lo digo. Sabes lo difícil que es mantener una relación en el medio en el que nos movemos.
—No vayas tan rápido. Ni siquiera he tenido la oportunidad de hablar con ella a solas.
—¿Y qué esperas para hacerlo?
No he tenido una relación desde que terminé con Lee Hee Sun.
Y se puede decir que con ella no fue tan difícil, ya que trabajábamos en el mismo lugar, y eso nos permitía pasar mucho tiempo juntos; al estar con más gente, el hecho de que habláramos no era extraño para los demás.
Ella viajaba con nosotros, por lo que tener citas no era un problema.
Nos teníamos que cuidar, pero al ser miembro del equipo era mucho más fácil.
Salir con alguien que no está en el medio puede tener sus ventajas, pero también requiere ser el doble, o mejor dicho, el triple de cuidadoso.
Aprovecho un momento en el que Hyun Jin se aleja un poco de ella para acercarme. Me paro frente a ella para quedar de espaldas al resto de la gente.
—Hola.
Ella me mira y en sus labios se dibuja una sonrisa amable.
—Hola.
—¿Fuiste al concierto?
—Sí, y debo decir que me divertí mucho.
—Me alegro de que te haya gustado.
—Fue emocionante escuchar a todas esas personas cantando sus canciones.
—No te gusta ese tipo de música, ¿cierto?
—Lo escucho esporádicamente. No soy fanática como Hyun Jin.
Y justo hablando de ella, aparece para ofrecerle una copa de champán a su amiga. Me guiña un ojo y se mueve hacia donde está mi hermana.
—Debo decirte que me emocioné mucho al saber que tu familia estaba allí. Me alegro de que te apoyen en lo que haces.
—No fue una decisión fácil al inicio, pero sí, me han apoyado mucho.
Caemos en un espacio de silencio, y para romperlo, saco mi teléfono.
—¿Me puedes dar tu número?
—Sí, claro.
Ella toma el aparato de mis manos e ingresa su información. Cuando me lo regresa, veo su nombre: Leilani Smith. En el historial aparecen dos llamadas desde su número. Deben ser las llamadas que no contesté.
—Disculpa por no contestar las llamadas.
—No pasa nada.
—Acabo de percatarme de algo: por tu nombre deduzco que eres extranjera, pero tu coreano es muy fluido.
Ella sonríe. Una sonrisa que llega hasta sus ojos.
—No creo que solo por mi nombre. Mi apariencia te lo debe haber dicho desde el inicio. ¿Por eso escribiste en inglés la nota que me dejaste?
Ahora soy yo el que ríe.
—Me atrapaste.
—Hemos dejado las formalidades a un lado también.
—Lo siento.
—No hay problema.
Sin esperarlo, Sung Hoon se cuelga de mi cuello.
—Permiso, necesito llevármelo un momento.
Me hubiera gustado quedarme hablando con ella el resto de la noche, pero el dueño del local envió unas botellas de regalo a nuestra área y debo ir a darle las gracias.
Al regresar no logro encontrarla. ¿Se habrá ido ya? Me acerco a Hyun Jin.
—¿Tu amiga se ha ido?
—Está en el baño. Quita esa cara de susto. Oppa, ¿te gusta mi amiga?
La miro fijamente, pero no le respondo.
—Sí, te gusta. Solo te digo que, si la lastimas, no me va a importar que seas el mejor amigo de mi hermano. Ella ha pasado por mucho.
Esas últimas palabras flotan entre nosotros. ¿Qué quiere decir con eso?
Para mi mala suerte, en el resto de la noche no puedo volver a acercarme a ella.
Estoy un poco borracho cuando la veo despidiéndose de todos.
Cuando se acerca a mi mesa, por mucho que quisiera aproximarme a ella, no lo hago.
Solo le doy las gracias por venir. Ella, Hyun Jin y Tae Yang se van juntos.
No recuerdo cómo hago para llegar a casa, pero lo hago.
Y, a pesar de estar borracho, busco en mi teléfono su número.
Me siento en la cama. Esto es una mala idea.
No, no lo es. Solo un mensaje. Me parece que son las cinco de la mañana.
Escribo unas líneas diciendo que espero que haya llegado bien a casa.
Ruedo en mi cama hasta llegar a la mesita donde está el reloj: son las tres de la tarde.
Quiero dormir un rato más, pero al mismo tiempo tengo hambre, también tengo mucha sed y mi cabeza va a explotar del dolor.
Logro sentarme en la cama y me doy cuenta de que solo llevo puesta la ropa interior.
Anoche, ¿qué pasó anoche? Solo recuerdo hasta una parte de la fiesta y de verdad no sé cómo llegué a casa.
Con lentitud me levanto y me visto. Voy al baño y me lavo la cara y los dientes.
Cuando salgo, en la cocina me encuentro, en la puerta del refrigerador, una nota con la letra de mi madre: “He dejado sopa para la resaca en la estufa. Tómala toda”.
Abro para buscar una botella de agua. Sobre la mesa de la cocina hay medicina para la resaca también.
Bendita sea mi madre. Pongo a calentar la sopa mientras me tomo el remedio.
Busco mi teléfono antes de sentarme a comer.
Hay unos mensajes de mis hermanos y también de mi madre.
El último que reviso es el de Leilani. “Gracias, llegué bien a casa”.
Por favor, que no haya escrito alguna tontería.
Resoplo aliviado cuando veo que solo pregunté cómo había llegado.
Mi agenda está llena por las próximas semanas, pero tal vez pueda encontrar un espacio para invitarla a comer.
Ji Soo:
Hola. Me alegro de que hayas llegado bien.Te quería preguntar algo.
Pasan unos largos minutos antes de recibir una respuesta.
Leilani:
Hola. Espero que te hayas divertido.
Dime.
Ji Soo:
Mi agenda está bastante ocupada, pero podría hacer un espacio para invitarte a esa comida que te debo.
Leilani:
No me debes nada.
Mmmm, en unos días viajo a casa para pasar las fiestas con mi familia. Tal vez cuando regrese, después de año nuevo.
¿Después de año nuevo? Si ahora mi agenda está hasta el tope, después de año nuevo será peor porque vamos a salir de gira. Me paso las manos por el cabello.
Ji Soo:
Vamos a salir de gira después de año nuevo.