CAPÍTULO 21
Distancia
R.E.D.
Hoy es el primer concierto en Seúl en el Gocheok Sky Dome. Mi primer concierto luego de mi servicio militar. También vendrá mi familia, incluyendo a mis abuelos. Y también, en medio de aquel mar de gente, estará ella, la chica que vi en la cafetería.
Hace dos días, cuando recibí la llamada de Hyun Jin, primero me extrañó que me estuviera llamando.
Sabía que tenía boletos para el concierto porque su hermano me lo dijo.
Pero lo que menos me esperé fue que ella y aquella chica fueran amigas.
Me acababa de levantar cuando le devolví la llamada, por lo que me costó unos segundos entender.
Di un brinco de la cama y quedé de pie al comprender.
—Oh, hola. —Como un tonto hice una reverencia, aunque ella no pudiera verme.
Nos quedamos en silencio un largo rato hasta que volví a escuchar la voz de Hyun Jin.
—Qué tontos que son ambos.
La escuché reír.
—Esperé su llamada, pero nunca pensé que sería de esta forma.
—Lo intenté un par de veces, pero no recibí respuesta.
—Mis disculpas. Soy un tonto, no contesto llamadas de teléfonos desconocidos. Recibo cientos de llamadas a diario de números que no conozco. No lo pensé.
Me di un golpe en la frente.
—No hay por qué preocuparse.
—Oppa, voy a llevarla conmigo al concierto y, si no te molesta, también a tu festejo de cumpleaños.
La voz de Hyun Jin volvió a inundar la línea. Y así, en unos pocos segundos, se resolvió todo y volvería a verla. No fue hasta que cerré la llamada que me percaté de que estuvimos todo el tiempo hablando en coreano.
Será difícil ubicarla en el concierto, pero estaremos en el mismo espacio para celebrar mi cumpleaños.
Tenemos dos fechas de concierto, y al día siguiente de la segunda es mi cumpleaños número treinta.
Podré descansar ese día y compartir con mi familia durante la jornada.
En la noche nos vamos a reunir todos los miembros y amigos en un lugar en Gangnam.
Vamos a hacer la prueba de sonido para luego comenzar a prepararnos para el concierto.
—Tu familia viene hoy, ¿cierto? —pregunta Se Rim, quien está en la silla de al lado mientras nos maquillan.
—Sí, mis padres, mis abuelos, mis hermanos, mi cuñada y mi sobrina. Les conseguí un palco para la comodidad de mis abuelos y de Su Min. Mañana vendrá mi hermana nuevamente.
—¿Estás listo para festejar?
—Espero con ansias ese día.
No le he contado a nadie sobre aquella chica. Es que soy un completo tonto. El día que hablamos no le pregunté ni su nombre ni su número de teléfono. Habría sido fácil preguntarle a Hyun Jin, pero puedo esperar hasta verla. Antes de comenzar, mi familia pasa por el camerino para saludarnos.
A las ocho en punto inicia el concierto. La energía que hay en el lugar es increíble. Ambos días fueron sold out en cuestión de segundos, y sé que para nosotros eso significa que hemos alcanzado un punto al cual no pensamos que llegaríamos.
Cuando ha transcurrido la mitad del concierto, estamos cambiando de vestuario por algo más relajado; nos secan el cabello y retocan nuestro maquillaje.
Mientras tanto, afuera, las cámaras se pasean por todo el lugar mostrando los carteles que han traído los fans.
Estamos mirando los monitores. Hay desde propuestas de matrimonio hasta mensajes de ánimo. Disfrutamos mucho viendo los mensajes.
Al regresar al escenario, vamos de un lado al otro de la pasarela.
Y en un punto, para estar más cerca de las fans que están en las sillas más arriba, nos subimos a una especie de buses que recorren el estadio de un lado a otro.
En la parte de arriba hay una plataforma que nos permite bailar y movernos. Estamos divididos en dos grupos.
Saludamos a todos y nos sentimos más cerca de aquellas personas que vinieron a apoyarnos. Sabemos que lo más seguro es que mañana muchos de ellos vuelvan a venir. Así funciona esto.
Ha llegado el momento de que cada uno dé sus palabras de despedida antes de que cantemos las últimas tres canciones.
Han pasado casi tres horas. Cuando llega mi turno, los gritos son ensordecedores.
Me quito el monitor del oído para poder escucharlos.
Hago un gesto poniendo mi dedo sobre los labios, pidiendo que hagan silencio, y el ruido poco a poco va disminuyendo.
—Voice, ¿se han divertido esta noche?
—¡Sí! —responden todos al unísono.
—Yo también me he divertido mucho. Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que estuvimos juntos. Gracias por no olvidarme y por haber apoyado tanto a los miembros.
El lugar vuelve a rugir con los gritos.
—Hoy es una noche muy especial. No solo por estar con todos ustedes, también porque mi familia está aquí.
Hago una profunda reverencia hacia donde sé que están, y, sin pedírselo, los chicos se unen a mí.
—También, en algún lugar del estadio, hay algunos de mis amigos.
Gracias por venir y acompañarnos en esta noche tan especial.
Estamos muy felices de poder estar todos juntos, y les prometemos que vamos a seguir trabajando para traerles buena música y para estar más unidos de lo que estamos en este momento. Voice, los amo.
Damos lo que nos queda de energía en esas últimas tres canciones, y para cerrar, el cielo de Seúl se pinta de colores con los fuegos artificiales. Esa es nuestra señal para salir del lugar.
Mientras voy en la camioneta de regreso a casa, le escribo a mi hermano para saber si ya salieron. Y dice que sí. Le pedí a Tae Yang que se asegurara de que pudieran llegar y salir sin problemas.
La segunda noche de concierto la completamos sin ningún problema.
Anoche, cuando terminamos, nos retiramos de inmediato.
Hoy nos vamos a quedar unos minutos mientras hacemos un livestream para darles las gracias a las fans por acompañarnos.
Mientras estamos en vivo, aprovechamos para comer.
Hablamos de lo mucho que disfrutamos los dos días de concierto, y también les pedimos a los fans cuidarse en el camino de regreso a casa.
Luego de unos treinta minutos, terminamos y nos preparamos para ir a casa. Es casi medianoche, y sin esperarlo, se apagan las luces del camerino, y Han Bin aparece con un dulce en las manos, mientras los miembros y el equipo me cantan feliz cumpleaños.
Al llegar a casa, reviso mi teléfono y me encuentro con varios mensajes, incluyendo de mis hermanos, algunos amigos en Estados Unidos y amigos que hice durante mi tiempo en el ejército.
Tae Yang me felicitó antes de salir del recinto del concierto.
Me lavo el rostro y luego me doy una ducha.
Pongo la alarma para levantarme e ir a comer con mi familia.
Creo que son las cuatro de la mañana cuando logro conciliar el sueño.
A mediodía suena la alarma y me levanto para prepararme para ver a mi familia. Hay muchos mensajes en mi teléfono y también en las diferentes plataformas de las redes sociales. Escribo un mensaje en una de las que más usamos para comunicarnos con los fans.
Me encuentro con mi familia en un restaurante de comida tradicional coreana.
A pesar de que les dije que no tenían que comprarme nada, papá me regala un reloj y mamá un abrigo a juego con un bolso y una bufanda.
Para mí, más que lo material, poder pasar tiempo con ellos es mi mejor regalo. Vivimos muy lejos.
—¿Estás seguro de que no habrá problema si vamos esta noche?
No puedo creer que Ji Hoon me lo esté preguntando de nuevo.
Desde que los miembros me avisaron de lo que planeaban, le dije a mi hermano que aprovechara que papá y mamá se pueden quedar con Su Min para que él y Da Li salgan a divertirse un poco.
Ji Woo también va a ir. Ella, al contrario que él, no está preocupada; creo que está más entusiasmada que yo.
—Vamos a divertirnos un rato. Es mi cumpleaños. Si lo que te preocupa es el lugar, es un espacio seguro. Muchas celebridades van allí, y te aseguro que Tae Yang se va a asegurar personalmente de que no pase nada.
—Está bien.
Cuando regreso a casa, lo que hago es ir directo a la cama. Dormiré unas horas antes de volver a salir. Primero debo pasar por la agencia para hacer un live para celebrar mi cumpleaños con las fans. Ocultar mi cabello rojo no será fácil, por lo que no lo intento.
Esta noche vamos a un local en Gangnam que es una especie de bar, pero con ambiente de discoteca.
Es un lugar exclusivo donde va mucha gente de la farándula, y por lo mismo el dueño lo ha convertido en un espacio seguro donde no cualquiera puede entrar, y más cuando hay reservas especiales como la nuestra.
Aun así, procuramos cuidarnos porque no se sabe cuándo alguien puede tomar una foto.
Tae Yang pasa por mí.
—¿Cómo está el cumpleañero?
—¿Intentas ser gracioso?
—Solo quiero ser amable contigo en tu cumpleaños.
—Eres un imbécil.
—Feliz cumpleaños —dice mientras me señala la guantera de su auto.
La abro y me encuentro una caja con el logo de Omega. Es un reloj que me deja alucinado. Le muestro la muñeca.
—TAG Heuer, me lo regaló mi padre. Tengo una pequeña colección que ambos se han dedicado a hacer más grande.
—Tu padre tiene buen gusto.
—Gracias, hermano.
Guardo la caja en el bolsillo interno de mi abrigo. No tardamos en llegar. Entramos al lugar y nos muestran el área que nos tienen reservada. La zona está delimitada y hay un par de chicos de seguridad para asegurarse de que nadie extraño trate de colarse.
Ya hay algunos de los miembros, incluyendo a Se Rim, y también veo a su novia.
No están sentados cerca; ella está a un lado con un grupo de chicas donde también están mi hermana y mi cuñada.
Saludo a todos y, casi de inmediato, aparece un trago frente a mí.
Me quito el abrigo y lo dejo a un lado. Me hago un espacio en la mesa donde están los miembros.
Tae Yang se une a la conversación que está teniendo mi hermano con uno de ellos.