No quiero pedir perdón CAPÍTULO 20 #2
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CAPÍTULO 20 #2

Busco unas copas y ella se encarga de destapar la botella. Llega la comida y nos acomodamos en la sala. Algo que he aprendido en este tiempo que llevo viviendo en Corea es que los sillones solo sirven de respaldo para sentarse en el suelo.

Destapamos la comida y nos servimos vino.

—¿Esto tiene algo que ver con el chico que conociste? —Mientras lo digo, hago un círculo con mi mano alrededor de su rostro.

—Tiene que ver todo con él.

Nunca la había visto así. Esto es más que un simple encuentro. Luce... enamorada, y me parece una locura. No solo porque se conocieron ayer, también por la distancia.

—Se llama Ryland y es hermoso, tanto por dentro como por fuera.

Mientras lo dice, se cubre el rostro con las manos.

—¿No crees que esto es un poco apresurado?

Tomo un sorbo de mi copa y como un poco mientras sigo observando sus gestos. Escribir novelas te hace más observadora de lo normal, y en mi caso, que escribo novelas románticas, notar este tipo de reacciones me emociona de cierta forma.

—Es una locura, ¿cierto? Ryland es primo de Morgan, y aunque solo pudimos pasar unos días juntos, fue maravilloso. Es un chico amable, cariñoso, gracioso. Ama a su familia y es tan hermoso. Tiene unos ojos azules que te cautivan.

—¡Wow, Park Hyun Jin! Creo que nunca te había escuchado tan entusiasmada con un chico.

Se ríe de forma nerviosa y le da un largo trago a su copa de vino.

—Sé que tenemos muchos puntos en contra. Principalmente la distancia, pero todo tiene solución.

—¿Serías capaz de dejarlo todo por irte al otro lado del mundo?

—Es una decisión que no se puede tomar a la ligera.

—Recuerda también que una relación es de dos personas.

—Lo sé.

En ese momento su teléfono suena con lo que parece un mensaje. Lo revisa y de inmediato comienza a reírse mientras se cubre el rostro. Me enseña la pantalla del aparato. Hay una foto de un chico y un niño. Él es realmente guapo, y ambos tienen unos ojos azules que parece que no fueran reales.

—¿Es él? —Tomo el teléfono de sus manos y le hago zoom a la foto—. Sí, es él. No me digas que no es hermoso.

—Sí, se ve muy bien. ¿Quién es el niño? —La miro alarmada—. No me digas que tiene un hijo.

—No, no. Es su sobrino, se llama Atlas. Es hijo de su hermana.

—Los genes de esa familia son impresionantes. Se parecen mucho.

Ella toma de vuelta el teléfono para contestar su mensaje.

—Ven, vamos a tomarnos una foto para enviársela.

Le doy espacio para que pueda enviarle el mensaje. Al terminar de escribir, da un largo suspiro.

—Nos hemos estado enviando mensajes desde que regresé a Corea.

Pasamos la siguiente hora hablando de todo lo que vivió en esos días, en los que su visita a Morgan terminó con ella suspirando por un chico que vive a kilómetros de distancia.

La botella de vino casi se ha terminado. Nos hemos comido todo lo que pedí. Hyun Jin se levanta y del refrigerador saca el helado. Sirve para ambas y regresa a la sala.

—Ahora, cuéntame, ¿cómo estás tú?

—Bien. Ya comencé a empacar y solo me falta comprar un par de regalos más. Estoy tomando un descanso del trabajo también. Quiero concentrarme en mi viaje y en disfrutar los días con mi familia.

—Me alegro mucho de que vayas a pasar Navidad con tu familia, pero también me entristece. Te vamos a extrañar aquí.

—No me hagas sentir mal.

—No, no es mi intención. —Se acerca y me da un abrazo.

Nos quedamos un rato en silencio mientras comemos helado. Su teléfono vuelve a sonar con un mensaje y ella lo toma rápidamente.

—Sarang, no me has contado cómo te fue con la llamada que tenías que hacer —dice mientras vuelve a poner su teléfono a un lado.

No sé de qué me está hablando.

—¿Qué llamada?

—La llamada con Ji Soo.

—¿Ji Soo? ¿Qué Ji Soo?

—¡Yah, Sarang! ¿No lo llamaste?

Tardo un poco en entender de qué me está hablando. De verdad lo había olvidado. Aquella tarde intenté dos veces y luego me olvidé de ello. Pude haber enviado un mensaje, pero se me olvidó por completo.

—No lo puedo creer. En serio, ¿no lo llamaste?

—Lo hice. Intenté dos veces, pero no contestó, y luego lo olvidé. He estado ocupada con lo del viaje.

—No me lo puedo creer. Vamos a llamarlo en este momento.

—No, Hyun Jin.

—Cómo que no. Te irás pronto a casa, y cuando regreses él estará por irse de gira.

Trato de quitarle el teléfono de las manos, pero ella logra marcar y poner la llamada en altavoz. Timbra varias veces y no responde. Por un momento respiro con tranquilidad de que no haya contestado la llamada.

—Debe estar ocupado o tal vez dormido.

Nos levantamos y comenzamos a recoger y a limpiar todo.

—No viniste conduciendo, ¿cierto?

—No, me trajo el chofer de papá. Él vendrá por mí más tarde.

Luego de que terminamos de limpiar, me acompaña a la habitación donde le muestro los regalos que he comprado para mis padres, para Claire y para su familia. Casi no llevo ropa, ya que tengo mucha en casa de mis padres. Además, en Australia es verano y en Corea es invierno. De nada me serviría.

Le estoy mostrando fotos de la casa en la playa que alquilamos para pasar el nuevo año, y su teléfono comienza a sonar. Lo saca del bolsillo trasero de su pantalón y, al ver la pantalla, solo sonríe.

—Oppa.

Debe ser su hermano, por lo que me pongo a acomodar los regalos nuevamente en la maleta.

—¿Estabas dormido? —pregunta, y luego pone el teléfono en altavoz cerca de mí.

—Sí, anoche estuvimos ensayando y tuve mi agenda llena.

No, ese no es su hermano. La miro y ella sonríe de forma malvada. Intento alejarme, pero ella me toma del brazo.

—Oppa, estoy aquí con alguien que quiere hablarte.

Le hago señas para decirle que no, pero ella hace caso omiso y coloca el teléfono frente a mí.

—Yeoboseyo.

Es lo único que alcanzo a decir. Y del otro lado solo hay silencio.

—Sarang —dice Hyun Jin en tono serio.

—Soy la chica de la cafetería.

Es lo único que se me ocurre decir.