CAPÍTULO 20
No sé quién eres
Sarang
La nota está escrita en inglés. Con una caligrafía elegante con trazos bien definidos y con un tono muy formal.
Hola:
Quiero disculparme con usted por el incidente de hace unos días, cuando, al entrar al café, interrumpimos su trabajo. Había mucha gente a nuestro alrededor y tal vez eso la hizo sentir incómoda. Le pido disculpas nuevamente y me gustaría invitarla a una comida para disculparme en persona.
Saludos,
Ahn Ji Soo.
Debajo de su nombre hay un número de teléfono. No entiendo nada. ¿Disculparse por qué? Trato de recordar lo último que ha pasado en estos días y si en algún momento alguien interrumpió mi rutina, pero no recuerdo nada. Me levanto de mi silla y voy hacia la barista que me entregó la nota.
—Disculpa, ¿la persona que dejó la nota dijo algo más? Es que no entiendo.
—Estaba preguntando por el día que vino aquel grupo de bailarines y el idol. Me dijo que uno de los bailarines es su hermano y quería disculparse por la molestia de ese día. A nosotras nos pidió nuestros datos, y en la tarde nos llegaron unas tarjetas de regalo.
Al escuchar aquello, mi mente regresa a aquel día.
Recuerdo que había muchas chicas dentro y fuera del local, y que en definitiva tenía que ser alguien famoso.
Para mí hubiera estado bien una tarjeta de regalo o un café gratis.
¿Por qué una invitación a comer? Además, estaba tan inmersa en lo que hacía que en realidad no interrumpieron mi trabajo. No sé quiénes eran.
Regreso a mi mesa y guardo la nota en mi bolso. Ya me he distraído mucho y debo ponerme a trabajar. Luego pensaré qué hacer con esa invitación. Seguramente la voy a rechazar.
Tres horas después estoy de regreso en casa.
En la habitación que tengo como oficina, saco mi laptop y mis audífonos, y me encuentro con la nota; la dejo sobre mi escritorio.
Toda la gente que conozco en este país ha sido gracias a Hyun Jin.
En la universidad he conocido a algunas personas, pero son, más que nada, compañeros de trabajo.
Gente con vidas ajetreadas y familia. En estos cinco años mi círculo de amistades no ha crecido mucho, pero tampoco creo que un completo extraño sea la persona adecuada.
Y más aún teniendo una historia de acoso.
Recordar todo lo que he pasado gracias a un loco que no entiende que no me interesa para nada hace que se me erice la piel.
Preparo algo ligero para comer y, mientras ceno, me distraigo un rato con las redes sociales y también conversando con Claire.
En las próximas semanas voy a viajar a casa para pasar las fiestas de fin de año con mis padres.
Todavía falta un poco más de un mes para las fiestas, pero hay un sinnúmero de lugares a los cuales quiero ir, además de ver a mi amiga.
Seúl es una ciudad llena de actividades, y por eso cada semana me gusta ver la cartelera de eventos.
Ya sea una exhibición de arte, una presentación de algún libro, un concierto, una obra de teatro.
Antes de que Hyun Jin viajara con su padre a Estados Unidos, fuimos a ver una presentación de bailes tradicionales coreanos, y fue una experiencia maravillosa.
Me hizo recordar la novela que escribí, ambientada justamente aquí, la cual me trajo a este país y me hizo enamorarme más de él. Tanto que decidí quedarme.
Mientras reviso los eventos que habrá los próximos días para saber si puedo ir a alguno antes de viajar a casa, voy marcando los que me interesan, y mientras deslizo la pantalla de mi iPad, presiono por error sobre un vídeo que promociona un concierto de un grupo de kpop.
Generalmente me salto estos vídeos porque no soy fan, como lo son Claire y Hyun Jin.
Ocasionalmente escucho alguna canción, pero si me preguntan quién la canta no puedo responder porque no tengo ni la más mínima idea.
Pero me llama la atención el vídeo. Son muchos integrantes, y dice que es el inicio de su gira mundial con dos conciertos en Seúl.
El nombre del grupo me parece conocido: BEATS.
Claro, es el grupo favorito de Claire. Y entonces veo a un chico de cabello teñido de rojo; creo que lo he visto antes.
Busco mi computadora y en el buscador pongo el nombre del grupo. De inmediato aparecen fotos e información. El artículo más reciente habla precisamente de los conciertos en Seúl y de su gira por Estados Unidos.
Hay una cantidad de fotos que es intimidante.
A primera vista no logro encontrar al chico porque hay muchísimas fotos y tienen diferentes colores de cabello.
Repaso los nombres de los integrantes solo por mera curiosidad.
Y es cuando llego a un nombre que me hace detenerme: Ahn Ji Soo, y su nombre artístico es R.E.D.
Busco las fotos y entonces recuerdo el comentario que me hizo la barista de la cafetería aquella tarde de tanto alboroto: “Las chicas estaban aquí por el que estaba con ellos. Es miembro de un grupo muy popular y hace pocos meses terminó su servicio militar”.
Hago clic sobre la foto y aparece una biografía completa y más fotos de él. Y allí está el chico del cabello rojo. Me levanto y voy a mi oficina a buscar la nota. Al regresar, veo nuevamente el nombre de la persona que la firma: Ahn Ji Soo.
¡No puede ser!
Leo con detalle su biografía.
Instagram: @redzone
Edad: 29 años. 30 de noviembre de 1994
Padres: Ahn Dong Min, Lee Ji Ae
Hermanos: Ahn Ji Hoon, Ahn Ji Woo
No me percato de todo el tiempo que pasa, porque salto de un artículo a otro, que hablan tanto del grupo como de él de forma individual. Son pasadas la una de la madrugada cuando puedo despegar mis ojos de la pantalla.
Necesito hablar con alguien, pero no creo que llamar a Claire sea lo adecuado.
Primero, porque es de madrugada en casa, y además, ¿cómo puedo contarle que recibí una nota de una persona desconocida y que, tras eso, resulta ser parte de uno de sus grupos favoritos?
Es mejor que llame a Hyun Jin. Creo que ella lo podrá sobrellevar de mejor manera.
Busco mi teléfono y le marco. Timbra un par de veces antes de que me conteste.
El hecho de que lo haga en coreano me llama la atención, porque cuando estamos las dos solas siempre hablamos en inglés.
—Sarang, ¿pasó algo? Es tarde.
—¿Estás ocupada?
—Estoy dando una vuelta con el primo de Morgan. Me está llevando alrededor del pueblo.
—¿El chico del que me hablaste?
—Sí, ese mismo.
—Por eso estamos hablando en coreano.
—Sí, pero no nos desviemos. Cuando regrese a casa te lo contaré todo. ¿Pasó algo? —Suena preocupada.
—No es nada, pero tengo que contarte algo que sucedió hoy. Fui al café donde siempre voy a trabajar y recibí una nota de un extraño.
—Eso no es bueno. ¿Llamaste a Tae Yang?
—No, no es algo para alarmarse, creo. La abrí y venía firmada por un chico que se llama Ahn Ji Soo. Era una nota de disculpas. Hace unos días estaba allí y un grupo de bailarines llegó y se formó un alboroto.
—Espera, ¿bailarines?
—Sí, luego de que se fueron, le pregunté a una de las chicas de la cafetería y me dijo que eran bailarines, y que uno de ellos, que estaba cubierto, era miembro de un grupo que hace poco salió del servicio militar.
—Espera, espera, dijiste Ahn Ji Soo. ¿Ji Soo de BEATS?
—Creo que sí.
La escucho reír.
—No lo puedo creer. ¿Necesitas su teléfono?
—No, lo dejó en el mensaje.
—Envíame un mensaje con el número y te diré si en verdad es él.
—¿Lo conoces?
—Ahn Ji Soo es el mejor amigo de mi hermano. Además, es parte de la razón por la que estamos en Estados Unidos. El grupo comienza su gira a inicios del próximo año, y nuestra empresa es quien les brinda la seguridad.
Al cerrar la llamada, le envío una foto de la nota que recibí, y al poco tiempo me confirma que sí es él. Además, me dice que lo llame y que debo contarle todo lo que pasa. “Será muy divertido ver esta faceta de Ji Soo”, dice su mensaje.
Han pasado un par de días desde mi conversación con Hyun Jin cuando me decido a marcar el número de la nota.
Espero al final del día y me siento en uno de los sofás que he puesto con vista a la ciudad, y mientras veo el sol caer, le doy al botón de llamar.
Timbra varias veces, pero nadie contesta. No pasa nada. Intentaré más tarde.
Cuando vuelvo a intentar, sucede lo mismo. Nadie responde al teléfono. Y hasta aquí llega la aventura con la nota del chico desconocido.
Una semana después
A inicios de diciembre volveré a casa para pasar las fiestas de fin de año con mis padres.
Desde que me mudé a Seúl, cada año trato de pasar el año nuevo con ellos, y también aprovecho para poder disfrutar de las playas mientras aquí la nieve no cesa de caer.
Este año será un poco diferente, porque decidí irme antes y llegar de sorpresa para pasar Navidad con ellos.
Estoy en casa esperando a Hyun Jin. Ya regresó de su viaje, pero no hemos tenido tiempo de vernos.
Ambas tenemos mucho de qué hablar. Mientras espero que llegue, pido comida a domicilio y también aprovecho para comprar algunos faltantes en casa.
Saco ropa de la lavadora y me tomo unos minutos para doblarla.
El timbre de casa suena y me acerco a la puerta. Reviso la cámara de la entrada y allí está ella. Abro la puerta y nos damos un abrazo. En la entrada se quita los zapatos y el abrigo. Se pone unas pantuflas y coloca el abrigo en el armario.
—Oh, Park Hyun Jin, te ves resplandeciente.
La miro con detenimiento porque tiene un brillo diferente. Nunca la había visto así. Ella coloca sus delgadas manos sobre las mejillas, sonríe y se muerde el labio inferior.
—Tengo mucho que contarte.
Noto su sonrisa pícara y un leve sonrojo en sus mejillas.
—Pedí algo de comida. No debe tardar en llegar.
De su bolso saca una botella de vino y ambas reímos.
—Es temprano para el vino, pero creo que esta será una charla interesante.