CAPÍTULO 19
La chica de la cafetería
Pasan por mí para llevarme al lugar donde vamos a ensayar hoy.
Durante toda la semana hemos estado practicando en unas salas más pequeñas en la agencia, pero hoy debemos hacer un ensayo con todos los bailarines, y para ello necesitamos un espacio tan grande como el de la sala que generalmente utilizamos.
Cuando llego, unos minutos después comienzan a llegar los otros miembros.
Pasa más o menos media hora cuando comenzamos a ensayar.
Mientras bailamos, el equipo graba el ensayo, tanto para que lo veamos después como para tener material para nuestro canal de YouTube.
Antes de terminar, vamos a grabar parte del ensayo para futuros proyectos que tiene la agencia.
El último acorde de la canción suena y nos avisan que hemos finalizado.
Prácticamente todos caemos al piso. Mi cuerpo está adolorido.
Han sido tres horas de ensayo y ha sido agotador.
Me siento y respiro con calma hasta que, poco a poco, se va regulando el ritmo.
Una botella de agua aparece frente a mí y le doy las gracias a la persona del staff que está repartiéndolas.
Poco a poco el grupo de bailarines comienza a despedirse del personal y de nosotros.
Hay una parte de ellos que ha estado con nosotros desde el inicio, y los veo conversando en un área cerca de la puerta.
Son más o menos diez. Me acerco para despedirme mientras le escribo a mis padres, ya que esta noche los llevaré a todos a cenar.
Los escucho hablar de que irán a un café cercano.
No sé si es una buena idea, pero se me antoja ir con ellos por una bebida.
—¿Puedo ir con ustedes?
—Claro que sí.
Mi mánager me mira con cara de desaprobación y me hace reír.
—Hyung, vamos por un café frío y nos vamos a casa.
—No es una buena idea.
—¡Hyung!
Me acerco, lo abrazo y lo sacudo un poco.
Me advierte otra vez que no es una buena idea.
Me dice que podemos ir en la camioneta y que él se puede bajar a comprármelo.
Pero le digo que caminaré un poco con el resto.
Solo tenemos que caminar hasta la calle que está en la parte del frente del estudio. Me pide que me cubra por lo menos.
—Voy a llamar más la atención si me cubro.
—Ahn Ji Soo.
—Ok, ok.
Intento no reírme cuando hago lo que me pide.
Salimos del edificio donde estábamos ensayando y caminamos junto al resto.
A pesar de que no le presto atención a la gente alrededor, mi mánager camina a mi lado, pero en cierta forma me protege de que nadie se me acerque.
No es hasta que llegamos al café que me doy cuenta de que, como le dije a él, no he pasado muy desapercibido.
Antes de entrar, un grupo de chicas se nos adelanta.
Ubicamos una mesa vacía y me recuerda que solo iremos a pedir café.
Le digo que, por favor, pague la orden de todos y le doy mi tarjeta.
Es cuando se atraviesa una chica en mi camino.
Por un momento pienso que es una fan, pero la observo rápidamente y, aparte, al cruzarse conmigo no ha hecho un gesto más allá de una inclinación para disculparse. ¿O tal vez es que no me ha reconocido?
Tomo asiento en el lugar que han dejado libre.
Fuera del local también se ha comenzado a reunir gente.
Para los que están sentados a mi alrededor es algo normal, pero seguro estoy incomodando a los clientes regulares del lugar, por lo que espero que mi mánager no se demore.
Lo veo hacer la orden mientras está en el teléfono.
Seguro está coordinando para que nos vengan a buscar.
La chica con la que tropecé al llegar pasa y se ubica en una mesa que está al lado de la ventana.
Hay una computadora, libretas, bolígrafos y unos audífonos.
Observa a la gente que está fuera del local.
Y yo la veo a ella con detenimiento. Definitivamente es extranjera, y por lo que tiene sobre su mesa puede que sea alguna estudiante de intercambio.
Luce joven, pero no como una estudiante de primer año.
Tal vez de maestría. Tiene el cabello corto y lleva puesto un vestido, y debo decir que es hermosa.
Su piel tiene un tono dorado tan sutil que es como si brillara.
De repente mira en mi dirección y trato de mirar a otro lado de forma sutil.
Ella se coloca los audífonos y se desconecta de lo que está pasando alrededor.
Intento prestar un poco de atención a la conversación, pero no puedo evitar que mi mirada regrese a ella.
Me llama la atención que, a pesar de todo el alboroto que hay alrededor, ella no le preste atención ni a lo que está pasando ni a mí.
Pasan unos minutos antes de que llegue todo lo que pedimos.
Mi mánager me dice que tenemos que esperar unos minutos más para que pasen por nosotros.
Me bajo la mascarilla para tomar el café, y se escuchan una serie de murmullos, y cuando comienzan a levantar la voz, les hago una señal para que recuerden que hay clientes en el local.
Veo pasar una camioneta y sé que ha llegado el momento de irnos.
Me hubiera gustado poder acercarme a la chica junto a la ventana.
Nos levantamos y veo a dos guardaespaldas acercarse a la puerta para ayudarme a salir.
Le doy las gracias a las chicas que están en el mostrador.
Al salir, intento verla a través de la ventana mientras saludo a la gente de afuera y camino a la camioneta.
Al entrar, y cuando la puerta se cierra, me quito la gorra y la mascarilla, y los vidrios tintados me dan la libertad de mirar hacia la ventana donde ella está sentada y completamente concentrada en lo que hace.
Tengo un par de horas antes de salir nuevamente para encontrarme con mi familia, por lo que, una vez en casa, me doy una larga ducha con agua caliente.
Y mientras me despojo un poco del cansancio que tengo, mi mente regresa a aquella pequeña cafetería y a aquella chica.
Y es en ese momento cuando un sinnúmero de preguntas se cruza por mi mente.
¿Podría verla nuevamente? ¿Será cliente de la cafetería?
Se veía muy cómoda en el lugar. ¿Será que vive cerca?
Porque no recuerdo que haya ninguna universidad cerca de esa zona.
Al salir de la ducha, me seco y me pongo unos bóxers. Coloco la alarma para poder dormir una hora antes de salir de casa.
El restaurante donde he citado a mi familia es un lugar donde he ido con Tae Yang porque a su padre le gusta mucho. Es un restaurante de comida coreana. Está ubicado en una antigua casa tradicional. Estoy seguro de que a los abuelos les va a gustar.
Cuando llego al lugar, veo el auto de mi hermano y a mis padres estacionándose a su lado, por lo que trato de buscar un espacio cerca de ellos.
Me acerco a la camioneta que están usando mis padres para ayudar a mis abuelos.
Tomo de la mano a mi abuela y la ayudo a descender del auto mientras Ji Woo se encarga del abuelo.
Veo a mi sobrina, que lleva puesto un vestido que parece de una pequeña princesa, y mi padre la toma en brazos.
Al entrar, doy el nombre de la reserva y nos acompañan a un salón privado.
Nos acomodamos y de inmediato comienza el servicio.
Ji Woo, Ji Hoon y yo nos sentamos juntos, y al lado de él están su esposa y Su Min.
Mis abuelos están a la cabeza de la mesa y mis padres al otro lado.
Pedimos la comida y lo que vamos a tomar.
La conversación va de un tema a otro. Hablamos de familia; la abuela nos cuenta sobre su jardín y el abuelo, sobre los rompecabezas que está armando.
A él le encantan, y eso me recuerda que debo comprarle unos para que se los lleve cuando regresen a su casa.
Mis padres han decidido ir a Jeju antes de regresar a Estados Unidos y aprovecharán para acompañarlos en el viaje de regreso.
—Hoy hiciste mucho revuelo en las redes sociales.
Ji Woo me golpea el costado y yo trato de hacerle cosquillas.
—Ji Soo, deja a tu hermana —nos llama la atención mamá, pero lo hace con una sonrisa en el rostro.
—¿Qué pasó? —pregunta Ji Hoon, mientras tiene a Su Min sentada en su regazo y ella está usando unos pequeños chopsticks para niños. Es adorable.
—Fue a una cafetería en medio de la ciudad y armó un alboroto.
—No armé un alboroto. Fuimos a un lugar a ensayar y luego algunos de los bailarines iban por café, y fui con ellos.
—Vi un montón de fotos tuyas.
—Mi mánager no estaba contento, eso te lo puedo asegurar.
Y volver a ese momento me hace recordar a la chica sentada junto a la ventana. Y con ese pensamiento volteo hacia mi hermano.
—Hyung, necesito que me hagas un favor.
Se me acaba de ocurrir una idea y él es el único que me puede ayudar, o tal vez se lo podría pedir a Tae Yang.
—Dime, ¿qué necesitas?
—Te cuento después.
Él me mira un poco extrañado, pero no quiero hablar sobre esto frente al resto de la familia.
Cuando la cena termina, nos retiramos de la misma manera en que llegamos.
Al volver a mi apartamento, mientras me preparo para dormir, reviso mi agenda para el día siguiente, la cual, para suerte mía, no inicia tan temprano, pero eso no significa que vayamos a terminar temprano.
Por la noche tenemos por lo menos unas tres horas de ensayo.
Han pasado un par de días desde el incidente en la cafetería, y como tengo una agenda realmente ocupada, busco un espacio que me he tenido que inventar para poder encontrarme con mi hermano.
Él está saliendo temprano del trabajo y me he comprometido con él a buscar a mi sobrina en la guardería para que luego me acompañe a un lugar. No confío en pedírselo a nadie más.
Anoche dejaron en mi casa la silla para el auto de Su Min y tuve que levantarme mucho más temprano para dejarla instalada en mi auto antes de salir a cumplir con mi agenda.
Tengo solo un par de horas para moverme de un lado a otro.
Buscar a Su Min, recoger a mi hermano cerca de una estación del metro.
Ir al lugar donde debemos ir, y luego él me dejará en un punto donde un auto me va a recoger para llevarme a las oficinas para una reunión y luego tenemos ensayo.
Marco el número de mi hermano.
—Ya estoy llegando a la salida.
Su Min se emociona al oír la voz de su padre y comienza a llamarlo.
—Estoy subiendo las escaleras. Hola, hija.
Llego y me estaciono en la orilla, enciendo las intermitentes, y unos minutos después lo veo aparecer. Al abrir la puerta, Su Min saluda a su padre mientras se lleva un trozo de fruta a la boca. Su madre dejó instrucciones específicas.
—Listo, ya estamos. ¿Adónde vamos?
Le muestro mi teléfono, donde tengo el mapa y el tiempo de llegada.
—¿Por qué tenemos que ir hasta allá? Ahn Ji Soo, ¿esto tiene algo que ver con lo que me dijiste el día de la cena?
—Ese día en la cafetería vi a una chica...
—¡Wow! Toda esta misión es por una chica. No me esperaba esto.
—Hyung, escúchame. Había tanto revuelo alrededor con las fans y ella ni siquiera estaba interesada. Estoy casi seguro de que no sabía quiénes éramos.
—¿Eso fue lo que te llamó la atención?
—Era bonita también.
Mi hermano se ríe a carcajadas.
—Sabes muy bien que en el medio en el que me muevo es difícil conocer gente, y más aún que no tenga intereses ocultos.
—¿Y qué te hace pensar que esta chica no se comportó así de forma deliberada?
—Voy a darle, o más bien voy a ofrecerle, el beneficio de la duda.
—Ahora bien, la viste el día que estuviste allí, pero ¿qué te hace pensar que la encontrarás en el mismo lugar hoy?
—Creo que es una cliente habitual, la vi tratar con familiaridad a las chicas del mostrador.
—¡Yah, Ahn Ji Soo! No me lo puedo creer. Me estás hablando en serio.
—Allí es donde me vas a ayudar. —Del bolsillo de mi chaqueta saco un sobre y se lo entrego—. Cuando lleguemos, necesito que te bajes y preguntes por ella. Y que le dejes ese sobre.
—¿Y por quién pregunto?
—Te la voy a describir.
Mi hermano vuelve a reír mucho más fuerte, y en el asiento de atrás Su Min lo imita.
—Tu tío está loco.
Mira hacia atrás y le hace una mueca a su hija, quien vuelve a reír a carcajadas.
El camino hasta la cafetería se me hace eterno, y más aún porque Ji Hoon se dedica a darme una serie de consejos y regaños, a la vez que me recuerda que es una tontería lo que estoy haciendo y que me puedo meter en muchos problemas.
No hago que se baje a medio camino, primero por Su Min y luego porque no puedo pedirle esto a otra persona.
No puedo pedírselo a uno de los miembros por obvias razones.
A nadie de la agencia, ni siquiera a mi mánager, porque esto traería consecuencias, a pesar de que ya no está vigente la cláusula de no relaciones.
Pensé decírselo a Tae Yang, pero seguro se comportaría peor de lo que mi hermano lo está haciendo.
Encendería todas las alertas y no podría separar su trabajo de un simple favor a su mejor amigo.
Por fin hemos llegado. Le muestro a Ji Hoon el lugar y le explico dónde la vi sentada en esa ocasión.
Espero que pueda describirla de la mejor forma y que la barista pueda recordarla.
Desde el auto observo cada uno de sus movimientos, y el tiempo otra vez se me hace eterno.
Puede haber demorado un par de minutos, pero para mí han sido horas. ¿Por qué se está tardando tanto?
Al verlo salir lo entiendo: trae dos vasos de café con él. Es un imbécil. Se puso a comprar café. Cuando abre la puerta del auto, no puedo evitar reclamarle.
—¡Yah, Ahn Ji Hoon! ¿Fuiste a comprar café?
Me pasa uno.
—Es lo mínimo que podía hacer. Me vería como un acosador si llego a un lugar así a preguntar por alguien a quien no conozco.
Debo aceptar que tiene toda la razón.
—¿Y bien?
—Unas chicas muy amables.
—Estoy perdiendo la paciencia.
—Ok, ok. Debo decirte que te has salvado por muy poco.
La chica que está en el mostrador es nueva y, cuando le pregunté, no sabía de qué le estaba hablando.
Por suerte, la otra estaba ahí el día que viniste.
Me tuve que inventar una historia y me comentó que tu chica de la ventana es cliente habitual.
Al parecer viene varias veces a la semana para trabajar y siempre se sienta en la misma mesa.
Mis encantos sirvieron para conseguir la información.
—¡Lo sabía!
—¿Que soy un hombre guapo? Claro, nací primero que tú.
—¡Aigoo! Detente ahí.
—A la abuela no le gustaría escucharte hablarme así.
Cuando se comporta de esa manera, olvido tratarlo con el respeto de un hermano mayor. Miro mi reloj, debo apresurarme para llegar a mi siguiente compromiso. Ahora me toca esperar hasta que ella se ponga en contacto. Espero que lo haga.