CAPÍTULO 17 #2
Al reunirnos, nos explican todo. Dentro de nuestro canal hay una sección llamada BEATS TV, la cual es como un programa de variedades propio.
Hacemos retos y competencias entre nosotros.
Y hoy es día de retos. Aunque hay una estructura, no nos dicen de qué tratará, para que nuestras reacciones sean lo más espontáneas posibles.
Hoy vamos a competir para ganar el derecho de ir a casa temprano.
Nos van a poner un brazalete que mide la frecuencia cardíaca, y los que no logren controlarla mientras alguno de los miembros hace algo para hacerla latir más rápido se irán quedando para la siguiente ronda.
Nunca tengo suerte en lograrlo; siempre quedo entre los últimos.
Son casi las cinco de la tarde cuando llego a casa.
Estoy cansado, pero también tengo mucha hambre, por lo que pido algo de comer.
Mientras espero que llegue la comida, me doy una ducha y me cambio de ropa.
Voy a jugar un rato. No estoy tan metido como otros de los chicos, que pueden pasar horas pegados a la consola, pero de vez en cuando me gusta hacerlo un rato.
A pesar de estar cansado, mientras como, me distraigo tanto con el juego que, sin darme cuenta, es casi medianoche.
Me estiro y me levanto para ir a la cama.
Tomo mi teléfono y me encuentro con unos mensajes de mi hermana.
Esther:
Oppa, sé que no te gusta que haga esto, pero es que me molesta que haya gente que no respete tu espacio personal.
Junto al mensaje hay dos fotografías. La primera es de las chicas que me encontré en el mercado, pero, en su defensa, debo decir que la foto la están publicando varias semanas después. La segunda es una de ayer, donde estoy con mi hermano. La tomaron cuando salimos del restaurante.
Ji Soo:
No pierdas tu tiempo con esto. Además, yo permití la primera foto y la tomaron hace varias semanas. Solo que tendré que cambiar de mercado. La otra es de ayer, y allí sí están invadiendo mi espacio, y más al publicar una foto en mi tiempo personal, y más donde aparece Ji Hoon.
Esther:
En las redes sociales las fans están debatiendo sobre esto.
Ji Soo:
No te involucres. ¿Cómo van los preparativos para el viaje?
Pregunto para que cambie el tema de la conversación.
Hace mucho tiempo aprendí a no estar revisando las redes sociales ni los canales de noticias sobre la farándula.
Es demasiada información la que sale a diario, y si a eso se le agregan fotos como estas, tomadas en momentos que forman parte de nuestra vida privada, no hace más que crear ansiedad o deseos de insultar a todos los que se sienten con derecho a invadir nuestra privacidad.
Me molesta que lo hagan conmigo, y más aún cuando involucran a personas cercanas, como mi familia o mis amigos.
En especial, he tratado de mantener a mi hermano lo más protegido posible, porque no quiero que mi sobrina o su esposa se vean expuestas.
Los escándalos son otra cosa. Todos los días salen fotos, conversaciones, comentarios donde involucran a gente del medio.
Prefiero no enterarme de lo que está pasando.
Y no es que ninguno de nosotros no haya sido objeto de ellos.
Antes de ingresar al servicio militar, me vi envuelto en un escándalo gracias a que me unían sentimentalmente a una de las integrantes de un grupo femenino.
Me enteré gracias a mi agencia, ya que fue tan sonado que tuvieron que sacar un comunicado aclarando que eran falsos los comentarios que se hacían.
Todo se debió a que coincidimos por pura casualidad en un restaurante y nos tomaron fotos en un momento en que nos saludamos, y el ángulo daba la impresión de que estábamos muy cerca.
Las fotos recorrieron las redes en cuestión de minutos y por todos lados se hablaba de ello.
Unos días después estaba sentado en la oficina de uno de los directores.
—Están circulando unas fotos tuyas.
En ese momento vi las fotografías por primera vez.
—Sí, soy yo.
—Sabemos que es tu espacio personal, pero las fotos están por todos lados y te involucran con una de las chicas de este grupo.
—Solo coincidimos en el mismo restaurante. Ella se acercó a saludar.
Estuve largo rato mientras me recordaban que debía tener cuidado con esas interacciones que se pudieran prestar para malentendidos.
Aunque había suficiente gente a nuestro alrededor, unos comentarios decían que nos habíamos encontrado para una cita romántica, y otros, que estábamos celebrando junto a nuestros amigos.
Lo siguiente que supe es que la agencia emitió un comunicado al respecto.
Es difícil para todos, y en especial es algo que no comprendo: cómo hay personas que dicen admirarte y se sienten con el derecho de invadir tu privacidad.
Es cierto que nos debemos a nuestros fans, pero eso no es sinónimo de que tengan derecho a meterse en nuestras vidas.
Como llamarnos solo para verificar que en realidad es nuestro número, o presentarse en lugares donde estamos fuera de nuestra agenda de trabajo y tomarnos fotos sin nuestro permiso.
Así como la foto que me tomaron con mi hermano.
Pero también están aquellos que solo se dedican a publicar comentarios ofensivos, quienes están pendientes de si cometemos un error para burlarse o crear controversia sobre ello.
Es como aquellos comentarios que recibí cuando estaba en el colegio, cuando mis compañeros se enteraron de que era trainee.
Pensar en detalles como que alguno de nosotros tiene pareja —en este caso, Se Rim, que tiene una relación desde hace unos años, o también la oportunidad en que yo tuve pareja— es algo inconcebible para muchos.
O el hecho de que se enteraran de momentos tan personales que hemos vivido y que en realidad nos han marcado como personas.
Todos ven el lado bueno, ven al artista.
Lo que hacemos sobre el escenario o lo que compartimos durante una entrevista, pero no siempre las cosas son color de rosa.
Cuando comenzamos a salir de gira, cada vez se hacían más largas y extensas.
No éramos conscientes de lo lejos que se había llegado hasta que no nos encontramos con llenos completos en nuestros conciertos.
Pero mientras en el escenario se daba hasta la última gota de sudor para que todos los fans disfrutaran de un gran espectáculo, al terminar, la realidad era otra.
Al punto de encontrarnos con cuerpos desmayados del cansancio o intoxicados por el alcohol.
Pasar de un escenario frente a miles de personas a una habitación sola y vacía era un choque, en especial para los pequeños del grupo.
Pero también era una carga emocional de la cual Se Rim se sentía responsable, y que debió aprender a no llevar él solo por ser el líder del grupo.
Si las fans se enteraran de que en una ocasión encontramos a Han Bin tirado en el baño de su habitación, tan borracho y llorando porque se sentía deprimido...
Se sentía cansado y quería abandonarlo todo y regresar a su casa.
Yo lo viví y sabía cómo se sentía. Desde ese momento, a pesar de que en muchas ocasiones en los hoteles teníamos habitaciones individuales, pedimos que nos pusieran juntos, para que todos estuviéramos acompañados en momentos como ese.
Y no puedo negar que siempre existió el temor de que alguno tomara una mala decisión, la salida equivocada.
Todos hemos tenido malos momentos y aprendimos a hablar sobre lo que nos pasa o sentimos. Si no lo queremos hacer frente a todos, siempre hay alguien en quien confiamos más. Y si las cosas iban más allá, buscar ayuda profesional siempre era una opción.
Si algo de esto saliera a la luz, no sé si podríamos seguir adelante.