CAPÍTULO 16
Música
Estamos todos reunidos en el estudio para escuchar la versión final de nuestro nuevo disco, el cual marcará nuestro regreso como un grupo completo de nueve integrantes.
El lugar está repleto de gente. Los miembros, mánagers, productores, ejecutivos de la empresa, todos vamos a escucharla juntos.
Lo hemos hecho así desde que debutamos. Al inicio solo éramos los nueve y los productores, pero luego, poco a poco, se ha ido sumando gente, y lo consideramos como un amuleto de buena suerte.
La primera vez que la sala estuvo tan llena, nuestra canción llegó a los primeros lugares de los charts en Corea.
Además, por primera vez entramos a una de las listas de Billboard.
Ver nuestro nombre y una de nuestras canciones en ella fue un momento surreal.
Mi teléfono comenzó a sonar y me desperté muy desorientado.
Terminé con mi agenda bastante tarde y, una vez que me acosté, no demoré en dormirme.
La pantalla del aparato estaba iluminada y veía cómo seguían llegando mensajes.
Lo tomé y me di la vuelta en la cama para no incomodar a mis compañeros, que seguían dormidos.
—¿Qué? —grité mientras me sentaba en la cama.
Han Bin se movió en su cama mientras la voz rasposa de Se Rim se colaba en medio de la oscuridad, solo rota por la luz de la pantalla de mi teléfono.
—Ji Soo, ¿qué haces despierto?
—Hyung, levántate.
De forma apresurada me levanté y encendí las luces de la habitación. Ambos, casi al mismo tiempo, se cubrieron la cabeza.
—Hyung, entramos en Billboard.
Ambos se destaparon y se levantaron para mirar mi teléfono. Tenían la costumbre de poner su teléfono en silencio o en modo avión cuando iban a dormir. Tomaron entonces sus teléfonos y, al igual que el mío, comenzaron a recibir las notificaciones.
Las luces del apartamento comenzaron a encenderse y tratamos de hacer el menor ruido posible, pero se nos hacía difícil poder contener nuestra alegría.
Cuatro años trabajando sin descanso y por fin estábamos logrando lo que tanto anhelábamos.
Agradecidos siempre con todos los logros que conseguimos hasta ese momento, soñar con llegar a una lista tan importante no es lo mismo que ver el nombre del grupo en ella.
Nos piden hacer silencio y la pista comienza a sonar.
No puedo evitar mover mi cabeza al ritmo de la canción.
Esta canción tiene nuestro sello y estamos listos para que nos lleve aún más lejos de lo que ya hemos llegado.
Somos conscientes de que eso también significa más trabajo, pero a lo largo de estos ocho años hemos crecido tanto como artistas y como personas que siento que estamos preparados.
De igual manera, hay algo que marca la diferencia, y es que la agencia se ha dado cuenta de que ya no somos unos niños y de que, para que podamos trabajar en armonía, también tienen que escucharnos.
Somos los hijos rebeldes de una empresa pequeña que ahora se ha hecho grande.
Miro a mi alrededor. Hemos trabajado muy duro para llegar a donde nos encontramos en este momento. No solo como grupo, sino también como individuos. Creando música, haciendo lo que nos gusta, pero también ayudando a los demás a que se sientan seguros de que lo están haciendo bien.
Cada uno de nosotros libra sus propias batallas.
Y el tiempo nos ha enseñado, a veces a los golpes, que la mejor manera de librarlas no es solo.
Es en compañía de tus seres queridos y tus amigos.
No es poner la carga sobre los hombros de alguien, es poder equilibrarla y tener un espacio seguro en el cual sabemos que podemos contar con los demás.
Así es como, a través del tiempo, hemos aprendido a ayudar a los que están a nuestro lado siendo una fuente de apoyo.
Hemos pasado por momentos que nadie se imagina.
Desde descubrir que lo que más amas hacer también puede ser tu peor fuente de estrés.
Sumergirte en una profunda depresión. Por fuera todo parece estar bien, pero por dentro la tormenta no se detiene.
Emborracharte para dejar de sentir. O buscar desesperadamente un escape cuando pensamos que lo estamos haciendo todo mal.
Luego de escuchar el disco, el estudio se llena de aplausos y vítores.
La sala comienza a vaciarse y nosotros vamos a una reunión para discutir cambios en nuestra agenda.
Después de casi dos años inactivo, siento que me quiero comer el mundo.
Estoy listo para pararme de nuevo en un escenario. Volver a hacer lo que me gusta.
Vamos a comer juntos. En el estacionamiento nos dividimos en varios autos y salimos en dirección a Gangnam. Comparto con Han Bin y Young Jae, y en el camino escuchamos las canciones de los grupos que han hecho comeback recientemente.
—¿Ese es un grupo nuevo?
Han Bin ha puesto una canción en la cual las voces y los sonidos no me parece que los haya escuchado antes.
—Sí, es un grupo que se llama SunFlowers. Hay una de ellas que es preciosa.
Young Jae y yo nos acercamos para ver la imagen en su teléfono.
—Espero que coincidamos con ellas en algún momento.
El comentario lo hace en voz baja, solo para nosotros, porque, a pesar de que ya no lo tenemos prohibido, sabemos todo lo que conlleva tener una relación en nuestro medio.
Cuando llegamos al restaurante, entramos por la puerta principal y nos dirigimos a uno de los salones privados, guiados por el equipo de la empresa.
A pesar de que el lugar está bastante concurrido, sabemos que no habrá revuelo.
Es un lugar frecuentado, en su mayoría, por gente del medio, y el dueño es conocido también.
Por norma, cuando nos reunimos a comer, dejamos los teléfonos en un extremo donde no nos veamos tentados. Solo si nos tomamos alguna foto todos juntos, uno de nosotros lo hace y luego la comparte en el chat del grupo.
La mesa se comienza a llenar de comida y también de botellas de cerveza, soju, refrescos.
—Chicos, hagan silencio, por favor.
Se Rim se levanta en medio de las conversaciones.
—Pronto saldrá nuestro próximo disco y quiero decirles a todos que han hecho un gran trabajo.
Ha pasado un tiempo desde el último material que hicimos, y también quiero agradecerles por seguir durante este tiempo.
Sabemos lo que va a pasar luego de la gira, pero no pensemos en eso.
Vamos a disfrutar cada parada y a dar lo mejor de nosotros en cada concierto.
Todos alzamos nuestras bebidas. Se Rim no lo quiere mencionar, pero luego de la gira se irá el siguiente de nosotros a cumplir con su servicio militar. El ciclo va a volver a iniciar.
Las risas no se hacen esperar mientras hablamos de diferentes temas.
Como no hay nadie del staff con nosotros, nadie se corta a la hora de mencionar temas de toda clase.
Creo que la opinión pública no está preparada para escuchar todo lo que hablamos.
En especial sobre las chicas. En este momento solo Se Rim está en una relación, pero eso no quiere decir que algunos de nosotros no hayamos pasado por allí.
No somos irrespetuosos, pero tenemos ojos, y en ocasiones nos vemos rodeados de mujeres realmente hermosas.
Ya sea alguien del equipo, una estilista, una bailarina, o cuando vamos a las presentaciones de miembros de los grupos femeninos.
Han Bin vuelve a traer el tema sobre la chica que le llama la atención. Y eso nos recuerda que uno de nosotros tiene, a los ojos de las fans, un romance de años con una de las chicas que forma parte de uno de los grupos femeninos de nuestra agencia.
Lee Hyun Sik y Park Se Eun se conocen desde que éramos trainees. Pero, al contrario de lo que la gente especula, nunca han tenido una relación de forma romántica. Son muy buenos amigos y, aunque lo han dejado claro públicamente, la gente insiste en imaginarlos como algo más que eso.
—Lee Hyun Sik tiene un romance de años.
Hyun Sik sabe que, cuando Soon Young se dirige a él con tanta formalidad, es porque se va a tomar unos minutos para burlarse de su situación.
Algo que hemos aprendido del tiempo que hemos pasado juntos es que ya no nos hablamos de manera formal. Aunque Han Bin, en ocasiones, lo hace; por lo general no sucede. Somos familia.
—¡Yah, Seok Soon Young, no vayas por ese camino! —le advierte, y todos reímos.
—Park Se Eun es una mujer hermosa.
—Lo sé, tengo ojos. Pero siempre la he visto como una hermana pequeña.
—Las fans tienen esperanzas.
—Qué bueno por ellas, pero nunca va a suceder.
—Hyung, no sabes la vuelta que da la vida. Así como las historias que escriben las fans, pueden pasar de amigos a novios.
Hyun Sik le tira una servilleta que ha arrugado, mientras Soon Young se ríe a carcajadas.
Hyun Jae se levanta para buscar su teléfono y todos los demás comienzan a armar un escándalo.
—Hay un grupo nuevo donde la mayoría son raperas. Les voy a poner una canción, nada más.
Todos me miran con cara de “no es hora de ponerse a hablar de música”, pero es algo que no podemos evitar.
Se sienta junto a mí nuevamente y le paso el brazo sobre el hombro mientras veo la pantalla de su teléfono.
Busca el nuevo vídeo de un grupo de chicas de Filipinas que cantan en inglés.
Se llaman WX y, aunque tienen varias vocalistas, la mayoría rapea.
Vemos varios vídeos y, de verdad, lo hacen muy bien.
—¿Te imaginas hacer una colaboración con ellas?
—Podemos hacer una competencia a ver quién es más veloz.
Su mirada se ilumina, y aunque sabemos que es algo casi imposible, siempre se vale soñar un poco. Realmente son muy buenas.
El teléfono regresa junto a los demás. La conversación entre nosotros siempre está llena de risas y bromas. No hay diferencia entre los mayores y los menores del grupo. Incluso Se Rim deja a un lado su papel de líder y se divierte igual que todos.
Al terminar, entre todos pagamos la cuenta. Algunos estamos bastante achispados por todo lo que bebimos. En la puerta del restaurante nos comenzamos a dividir en los autos. Yo podría caminar si no tuviera tanto alcohol en la sangre. Mi apartamento está a unas cuadras.
Antes de subirme al auto, alguien se cuelga de mi cuello.
—¿Me puedo quedar contigo hoy?
Las mejillas sonrojadas de Se Rim son lo primero que veo al voltear.
—¿Tienes medicina para la resaca en casa?
—Siempre podemos ordenar una buena sopa.
—¡Vámonos!
Al llegar a mi apartamento, lo primero que hago es servirme un enorme vaso de agua y luego voy a buscar algo de ropa para que Se Rim pueda meterse a la ducha y cambiarse. Y mientras está en el baño, dejo todo en la habitación.
—Hyung, te dejo la ropa en la cama.
—Gracias.
Voy entonces a mi habitación y, sobre la cama, dejo mi teléfono, el reloj y mi billetera.
Me quito la ropa y la tiro a un costado.
Cuando me levante me preocuparé de ella.
Voy directo a la ducha. Mientras el agua cae sobre mí, todo el cuerpo termina de relajarse.
Se siente tan bien. Es una ducha bastante larga.
Salgo secándome el cuerpo y tomo otra toalla para secarme el cabello. Busco ropa interior, un pantalón de pijama y una camiseta. Unos golpecitos en la puerta me hacen voltear mientras me paso la camiseta por la cabeza. La puerta se abre un poco y escucho la voz de Se Rim.
—¿Ramen?
Miro el reloj: son pasadas la una de la mañana. Lo sigo a la cocina y, mientras pongo la olla para el ramen, él busca en la alacena el más picante que tengo y saca también unas rebanadas de queso del refrigerador.
—Vamos a amanecer con la cara hinchada. —Me toco el rostro.
—Mañana solo tengo el ensayo.
—Yo también, pero quiero ir a entrenar antes. Recuerda que tenemos la prueba de vestuario.
—Para eso quieres ir a entrenar. Vas a matar a las estilistas.
—No es cierto. Ya están acostumbradas.
Mientras preparo el ramen, lo veo enviando mensajes en su teléfono.
—¿Todo está bien con Seo Si Hyeon?
—Sí, todo está bien entre nosotros. Solo que me gustaría poder pasar más tiempo con ella. Todas las noches le envío un mensaje antes de dormir, no importa la hora que sea.
—Hyung, eres todo un romántico.
—A veces pienso que ella debería estar con una persona mejor que yo.
Esto debe ser producto del alcohol. Kim Se Rim tiene una presencia realmente fuerte tanto dentro como fuera del escenario.
Es uno de los mejores bailarines que conozco y lo respeto por lo mucho que practica, aunque tiene un don natural.
Hemos pasado por mucho en todo el tiempo que llevamos juntos.
Es buen hijo y hermano. Y no dudo por un minuto que también es un buen novio para Si Hyeon.
—Detente ahí. Eres una excelente persona. Y sabes que lo digo con toda sinceridad. No porque seamos amigos o compañeros. Y estoy seguro de que ella estaría de acuerdo conmigo. Sé que tenemos que ser precavidos, pero no dejes que eso te haga dudar.
Le paso los cubiertos y coloco la olla con el ramen en el medio de la encimera. Comienza a poner el queso sobre los fideos y luego comenzamos a comer en silencio.
Se Rim y Si Hyeon, si no me equivoco, tienen tres años de estar juntos.
Se conocieron por un amigo en común, justo antes de que él iniciara su servicio militar.
Pero, al contrario de lo que muchos pensarían, ese tiempo que estuvieron separados los hizo unirse y conocerse mucho más.
Y el estar fuera del ojo público hizo que pudieran tener un poco de normalidad, si puedo llamarlo así.
—Es la primera vez que vamos a salir de gira desde que estamos juntos.
—¿Eso es lo que te preocupa?
—Es una gira larga.
—Van a estar bien. Cuando estemos de regreso, en los descansos pueden pasar tiempo juntos.
—Ojalá pudiera llevarla conmigo.
—Pondrías a toda la agencia de cabeza.
Ambos nos reímos. Terminamos de comer y limpiamos todo.
—Hora de dormir.
—Gracias por dejarme pasar la noche aquí.
—Sabes que puedes venir cuando quieras.
El vestuario, tanto para nuestras presentaciones en los días de promoción como lo que vamos a usar durante la gira, está casi listo.
—Sexy.
Haru se acerca a mí mientras la estilista está terminando de acomodar la camisa.
—Noona, ¿por qué mejor no lo dejas sin camisa? Así puede mostrar todo el ejercicio que hace.
Me da un golpecito en las abdominales. Y la estilista se ríe. Me pide que me mueva un poco para poder ajustar la camisa.
Cuando terminamos con la prueba, vamos directo a la sala de ensayo.