CAPÍTULO 10 #2
—Mi madre murió cuando yo tenía diez años. Fue mi padre quien me envió a estudiar.
—Lo siento, no lo sabía. Discúlpame.
—No te preocupes.
Después de ese momento incómodo, hablamos de mi casa en Australia y le cuento sobre Claire. También le comento sobre mis clases de coreano, y ella se ofrece a ayudarme a practicar.
—La mejor manera de aprender es hablándolo.
El tiempo se nos pasa sin darnos cuenta, y cuando queremos ver ya es hora de cenar. Salimos del café y caminamos unas cuadras hasta un restaurante.
Después de cenar, a pesar de mi negativa, se ofrece a llevarme al apartamento. Un auto nos recoge, y en el camino intercambiamos números de teléfono y quedamos en volver a vernos pronto.
Marzo
Ha llegado la primavera a Seúl, y estoy emocionada por ver los cerezos florecer.
Además, mi libro ya se publicó, y no puedo explicar los nervios de esperar los primeros comentarios de los lectores.
Ha sido maravilloso leer las reseñas, los mensajes, todo lo que aparece sobre mi novela.
Estos días he tenido que ajustar un poco mi rutina para cumplir con algunas entrevistas, o más bien correos electrónicos, ya que mantengo mi decisión de no revelar mi identidad.
Han pasado casi tres meses desde que me mudé, y no puedo decir que haya sido fácil.
Hay días en los que me pregunto si en realidad tomé la decisión correcta.
Extraño a mis padres y a Claire, y aunque hablo con ellos casi a diario, no es lo mismo.
Mi línea directa con casa son ellos y mi psicóloga, que me ayuda a mantener la mente en buen estado para sobrellevar este cambio.
Todavía me estoy acostumbrando a cosas como reciclar, quitarme los zapatos al entrar a casa, lo picante de la comida cuando salgo a comer, y el idioma.
Pero también hay momentos buenos, como salir sin la preocupación de que alguien me vigile. Y, además, un año se pasa volando.
Mientras preparo el desayuno, recibo un mensaje de Hyun Jin proponiendo que nos veamos a la hora de la cena. Aunque nuestro primer encuentro empezó un poco incómodo, hemos seguido en contacto. Creo que puedo decir que es mi primera amiga en este país.
Suena el teléfono, es Claire con una vídeollamada.
—¿No deberías estar trabajando?
—Tomé el día libre. ¿Qué estás haciendo?
—Apenas voy a desayunar.
—Es tarde.
—Anoche estuve escribiendo casi hasta la madrugada.
—Me alegra que estés trabajando tanto. No hace falta que te lo diga, pero igual lo hago, aquí tu libro se está vendiendo como pan caliente.
El comentario me pone feliz y nerviosa a partes iguales.
—Hace poco fui a una librería y tenían una torre de tus libros; vi a varias chicas llevarse ejemplares. Estoy muy orgullosa de ti, lo estás haciendo bien.
—Gracias.
—¿Y qué harás hoy?
—Voy a descansar, y en la noche ceno con Hyun Jin.
Noto cómo el rostro de Claire cambia al oír el nombre de mi nueva amiga.
—Esa amiga tuya sacada de un k-drama.
Su tono, cargado de celos, me hace sonreír.
—Claire, ya hablamos de esto. No tienes por qué sentir celos. Nadie te va a reemplazar. Eres mi mejor amiga y lo serás siempre.
—Sí, pero ahora que estás lejos vas a conocer gente nueva y después ni me vas a hablar.
—No seas tonta. Eso no va a pasar.
Su enojo dura poco, y hablamos un buen rato sobre su trabajo, sobre mis días en esta nueva ciudad, sobre lo tranquila que me siento y, a la vez, lo mucho que extraño mi casa.
La conversación se extiende mientras desayuno.
Cuando cuelgo, ha pasado poco más de una hora.
Sé que si me pongo a escribir ahora tal vez no pueda parar a tiempo para salir; pierdo la noción del tiempo cuando trabajo. Hoy escribiré cuando vuelva de la cena.
Aprovecho para lavar ropa y limpiar un poco. Ordeno el escritorio y, aunque el teclado me tienta, decido no sentarme.
La tarde se me va entre labores de la casa. Al terminar, me ducho y empiezo a arreglarme con tiempo de sobra; no conozco bien la zona a la que vamos, así que debo salir con más antelación de la habitual. Debería tardar veinticinco minutos en llegar, pero mejor salgo antes para poder ubicarme.
Le pregunté a Hyun Jin si debía vestirme para algo formal, y me dijo que no, será informal, y ha invitado a unos amigos para que los conozca. No quiero preocuparme por si podremos comunicarnos bien; tengo que dejar de hacerlo.
Antes de salir reviso la línea del metro hacia Banpo-dong. Cada vez que tengo que moverme sola me pongo un poco nerviosa de perderme, pero luego pienso que siempre hay forma de volver al plan original, o de tomar un taxi.
Le escribo a Hyun Jin para disculparme por llegar unos minutos tarde, me tomó más tiempo del previsto, me bajé en la estación equivocada y tuve que detenerme a revisar de nuevo la línea correcta.
Llego prácticamente corriendo al restaurante, y me sorprende encontrar, al acercarme a la mesa, a unas diez personas, de las cuales solo reconozco a su hermano.
Siempre me he considerado una mezcla de introvertida y extrovertida, me cuesta encontrar tema de conversación rodeada de desconocidos, pero en cuanto tomo confianza, todo fluye mejor. En este caso, además, está la barrera del idioma.
—Leilani, llegaste.
Hyun Jin se acerca y me abraza. Debo recordar que vivió mucho tiempo fuera de Corea, así que este tipo de contacto, sin ser su costumbre diaria, tampoco le resulta extraño.
—Disculpa la tardanza.
—No te preocupes. Déjame presentarte.
—No sabía que vendría tanta gente.
—Mejor así, vas a conocer nuevos amigos.
—Pero sabes que mi coreano no es bueno. Todavía no puedo sostener una conversación.
—No pasa nada, todos hablan inglés.
Me presenta a cada uno; todos son muy amables.
—A mi hermano ya lo conoces.
—Director Park —hago una leve inclinación, como con todos.
—Señorita Smith.
—Dejemos las formalidades, por favor. Leilani, olvídate de que es el director de la empresa. Hoy es Park Tae Yang. Ven, siéntate a mi lado.
Por un momento siento que las personas cerca de nosotros se fijan demasiado en mí, y me incomodo un poco, pero dura solo un instante. Luego todos vuelven a su conversación, y la ansiedad que empezaba a asomarse se disuelve.
A mi lado se sienta una chica tan bonita como Hyun Jin. No recuerdo su nombre y me da vergüenza preguntar, pero por suerte uno de los chicos la llama. Da Mi.
Me ofrecen algo de licor, pero prefiero bebidas sin alcohol; debo volver a casa sin perderme, ya sea en metro o en taxi. Hyun Jin me explica lo que están comiendo y de inmediato ponen un plato frente a mí para que pruebe.