No quiero pedir perdón CAPÍTULO 3
6%

CAPÍTULO 3

Soul-Alma

Hoy tuve mi primera sesión con la psicóloga y salí completamente drenada. Con ganas de llegar a casa y acostarme a dormir. Será un proceso largo, pero no puedo dejar que esta situación acabe conmigo.

Le pedí a Emily que pasara por casa para hablar con ella. Ahora más que nunca estoy decidida a salir de aquí. Necesito un lugar diferente donde no tenga estos malos recuerdos.

Estoy intentando escribir, pero no logro poner más de dos palabras juntas, mi mente se queda en blanco y esto también me frustra. Tengo muchas notas, una línea que seguir. Lo he estructurado todo, y ni eso me ayuda.

—Hija. Emily está aquí.

Me reúno con ella y mis padres en la sala.

—¿Cómo estás, Leilani?

—Estoy bien o... quiero pensar que estoy bien.

—Todo va a estar bien. Ya lo verás.

—Por esa misma razón, porque quiero estar bien necesito salir de aquí.

Mis padres me miran, alarmados.

—Sé que todos han sufrido junto a mí durante estos meses y quiero disculparme con ustedes. Sé que ha sido difícil.

—No tienes que disculparte, hija. —Papá me responde—. Y sé que hablo por tu madre y por Emily también.

—Así es, Leilani. Es más, yo soy quien debe pedirte disculpas porque una persona que trabajaba dentro de la editorial es quien te estuvo molestando. Te aseguro que esto no volverá a suceder.

—Yo quiero seguir adelante con mi vida y mis proyectos. Por eso he decidido que iré a Seúl para terminar de escribir mi novela.

Los rostros de sorpresa no se hacen esperar.

—Me comentaste sobre ello cuando estuvimos en Melbourne. Pero me dijiste que solo era una idea. Pensé en un plan a futuro.

—El futuro es ahora, mamá. He pasado los últimos seis meses sin que pueda hacer muchas cosas por el simple temor de salir a la calle. Estoy cansada de ello. Quiero darle al botón de reiniciar mi vida.

—Acabas de iniciar tu tratamiento psicológico. ¿No crees que debes esperar un tiempo?

—Le pregunté a la psicóloga si podíamos llevar las sesiones virtuales y me dijo que sí. No es que me vaya a ir mañana, pero voy a esperar mucho tiempo, papá.

—Esto es un poco apresurado, ¿no crees?

—No, Emily. De verdad que no lo es. Quiero que me entiendan y que apoyen mi decisión.

—Tu padre y yo no podemos viajar fuera de Australia en este momento.

—Claire irá conmigo.

Papá suelta un bufido. Sé que la idea no le termina de entusiasmar y más cuando Claire es el punto desordenado en mi vida.

—Te ayudaré a organizar tu viaje. —Emily da un paso adelante.

—Pero tengo algunas condiciones y sé que tus padres estarán de acuerdo.

Primero, me dejarás organizar tu estancia de modo que estés segura en Seúl.

Y no solo estoy hablando del lugar donde se vayan a quedar, me refiero también a tu seguridad personal.

No sabes cuanto me arrepiento de no haber contratado un servicio de seguridad para ti.

—No tenemos que llegar a esos extremos, Emily. Ese hombre está en la cárcel. —Al decir estas últimas palabras, mis padres y Emily se miran—. Parece que hay algo que no me han contado.

—No queríamos que te preocuparas. Ese hombre pagó la fianza y salió hace unos días. Tiene una orden de alejamiento —dice mamá.

—Tienen que dejarme salir de aquí. Hagan lo que quieran. Compraré mi boleto y el de Claire y les haré saber cuándo vamos a viajar.

Con eso doy por terminada la conversación. Estoy tan molesta de que no me contaran que ese tipo está en la calle como si nada hubiera pasado, cuando me golpeó y quién sabe qué me hubiera hecho si mis padres no llegan a tiempo.

Dejo que pasen unos días antes de buscar los boletos aéreos.

También tengo que tomar en cuenta a Claire, no puede ser una decisión del todo impulsiva.

Busco opciones de fechas y precios. Guardo toda la información.

También busco hospedaje. Para un viaje que nos tomará diez horas de vuelo espero que podamos quedarnos por lo menos diez días.

Busco los lugares que me gustaría visitar y sé que la lista será más amplia con Claire.

Debo pasarle toda esta información a Emily para que pueda revisarla y me tocará dejar en sus manos la elección del hospedaje y el tema de la seguridad.

Seúl ha estado en la lista de lugares que me gustaría visitar hace mucho tiempo.

Fue precisamente Claire la que me introdujo a su cultura y, aunque hay algunas que no comparto, como que a ella le gusta el pop coreano, kpop, como es conocido, y a mí no me llama la atención.

Me voy más por el lado de la historia y la cultura.

Por eso cuando estaba comenzando a estructurar mi próxima novela decidí que quería ambientarla allí.

Eso me ha llevado a volcarme a aprender sobre su cultura y tradiciones.

Estoy escribiendo una novela donde una mujer cae en un estado de inconsciencia y regresa en el tiempo a la época Joseon y allí conoce a una familia de poderosos hechiceros que son protectores del rey.

Cuando estaba documentándome sobre el país antes de tener una idea clara sobre la historia, encontré una serie de escritos de un historiador que hablaba sobre los chamanes en la época de Joseon.

Inclusive en la actualidad, muchas personas en el país creen en los llamados adivinos.

Y eso justo hizo click en mí para comenzar mi historia.

Hice contacto con algunas personas en Seúl que me han estado ayudando.

Debía mezclar la historia con la fantasía.

Y por eso quiero ir y recorrer yo misma los lugares que describo, conocer a esas personas.

Ir a las bibliotecas, tomar más notas. Caminar por donde lo están haciendo mis personajes.

Le envío primero a Claire toda la información que he recopilado para el viaje y luego de unos días ya tenemos una fecha.

Compro los boletos y le hago llegar la información a Emily.

Días después recibo una llamada de ella para darme la hora y el lugar para reunirnos. Claire debe ir conmigo porque tendremos una llamada por zoom con la persona que se va a encargar de mi seguridad en Seúl. Mamá también irá. Está en modo madre protectora ahora más que nunca.

Nos reunimos en un restaurante donde tienen unos pequeños salones privados.

Antes de la llamada, Emily nos muestra diferentes opciones de hospedajes, pero no son hoteles precisamente.

Son apartamentos de AirBnB ubicados en los sitios que yo le había señalado como las mejores zonas para hospedarse.

Ella, en lugar de revisar los hoteles, fue a buscar otras opciones.

—Todo el mundo tiene acceso a los hoteles por lo que hemos buscado apartamentos que tengan una entrada controlada. La agencia de seguridad nos ayudó a revisar los lugares y estas son las mejores opciones.

—¿Podemos revisarlas antes de tomar una decisión?

—Claro, Leilani. Tómate el tiempo que necesites. Queremos que estés en un lugar céntrico para que puedas visitar los lugares que deseas, pero también en un ambiente seguro.

—¿Cómo se llama la agencia de seguridad?

—Park Security. Sé que Claire habla coreano, pero de igual manera no habrá inconvenientes porque ellos hablan inglés. Hoy nos vamos a reunir con Tae Yang Park. Es el director de la agencia.

—¿Has trabajado con ellos antes?

—Yo no, pero una de mis colegas sí. Son una de las agencias de seguridad más reconocidas e importantes en Corea del Sur. Dan seguridad a todo tipo de personalidades. Incluyendo personas del gobierno y también del entretenimiento.

Unos minutos después estamos listas para hacer la llamada.

Cuando la pantalla se abre nos encontramos a un hombre joven vestido de saco y corbata negra. Claire lanza una expresión de asombro y no es para menos, es un hombre realmente atractivo.

—Buenas tardes, director Park. Muchas gracias por atender nuestra solicitud para esta reunión.

—Buenas tardes. —Hace una leve inclinación hacia la pantalla—. No hace falta agradecer. Estamos aquí para aclarar cualquier duda que tengan.

Su inglés es perfecto, aunque en el fondo se note su marcado acento.

—Ellas son mis clientes: Leilani Smith y Claire Johnson.

—Mucho gusto, soy Tae Yang Park director de Park Security.

Ambas solo somo capaces de decir hola.

Mientras Emily confirma con él algunos detalles, yo lo observo. Es realmente atractivo. Su rostro es delgado y su nariz perfilada. Además de una mandíbula marcada. Su cabello negro peinado hacia atrás. Nada está fuera de lugar. La camisa blanca con la corbata y el saco negro.

—Leilani, es tu momento de preguntar lo que desees.

El comentario de Emily hace que despegue mis ojos de él.

—¿Cómo?

—Que puedes hacer las preguntas que quieras.

Miro a Claire, pero creo que no será capaz de formular ninguna pregunta coherente.

—Lo único que quisiera es no sentirme vigilada todo el tiempo.

—Eso va a ser un poco complicado, pero haremos lo posible para que no se sienta incómoda. Asignaré una persona de mi equipo para su protección y se mantendrá con ustedes durante su estadía. Así podrá saber quién la está cuidando.

—Ustedes conocen mi situación y la razón por la que mi agente está decidida a no dejarme ir sin tener seguridad, lo entiendo, pero he pasado los últimos meses viviendo una pesadilla y quiero salir a la calle y no sentirme así.

—Haremos todo lo posible para que pueda disfrutar de esa libertad en nuestra ciudad.

Antes de cerrar la llamada, le hago unas preguntas más sobre la seguridad del lugar donde nos vamos a quedar y sobre los sitios que queremos visitar.

—¡¡¡Oh, por Dios!!! Ese hombre parece sacado de una novela. Es más, podría ser uno de los personajes de la que estás escribiendo. Algo así como un demonio sexy.

—¿Por qué no dijiste nada en la reunión?

—Amiga ese hombre me tenía hipnotizada.

Todas nos reímos de las ocurrencias de Claire.

—Me quedo mucho más tranquila después de escucharlo. Se nota que sabe lo que hacen —menciona mamá, luce aliviada.

—Solo necesito que revisen los lugares que les mostré y decidan dónde se quieren quedar. Una vez tenga esa información podré reservarlo y la agencia de seguridad irá nuevamente para revisar el lugar.

Así comienza la cuenta regresiva para nuestro viaje.