No quiero pedir perdón CAPÍTULO 1 #2
3%

CAPÍTULO 1 #2

Me encuentro a mamá en la cocina preparando la cena.

—Creo que en una semana más podremos regresar a Sídney.

—Si necesitas más tiempo, tu padre y yo no tenemos ningún apuro.

—No saben lo agradecida que estoy con ustedes por hacer esto por mí.

—Cariño, sabes que haríamos cualquier cosa para que seas feliz. Estamos muy orgullosos de todo lo que has logrado.

—¿En el fondo no deseaban que fuera médico o abogado?

Ella sonríe ante mi comentario.

—No creo que fuera tan divertido como tener una escritora en la familia. Sabes que siempre te apoyamos en todo lo que quieras hacer.

—Pero en este momento no está siendo divertido tener a una escritora en casa.

—Vamos a quitar la parte negativa de todo el asunto. Gracias a que eres escritora hemos podido venir unos días hasta aquí y disfrutar de la ciudad. Tu padre ha tenido que trabajar, pero te aseguro que lo está disfrutando también.

Mi padre es paisajista y tiene su propia empresa. Tiene un estudio donde trabaja un grupo de personas, pero casi todo su trabajo lo hace remoto, por lo que moverse y seguir trabajando no es un problema para él.

—Tengo una idea que, desde que comencé a escribir esta novela, está rondando mi cabeza.

—Te escucho.

—Me gustaría poder visitar la ciudad en la que estoy ambientando mi historia.

—¡Wow! Eso es muy grande.

—Quiero entender todo mejor —digo.

Ella se queda pensativa. Sé que está analizando los posibles escenarios.

—Es solo una idea, pero me gustaría. Podemos hacerlo antes de que entre en mi periodo de revisión, para hacer los cambios a tiempo.

—¡Eso puede ser dentro de un mes, Leilani!

—Lo sé, mamá.

—Para nosotros movernos dentro del país no es problema, pero ahora mismo no creo que salir sea posible.

—Puedo hablar con Emily o con Claire para que me acompañen.

—Vamos a ver cómo va todo en las próximas semanas. Quiero que estés a salvo, y mientras sigan llegando esos regalos no voy a estar tranquila.

—Te entiendo, mamá. Yo también quiero que esto se termine. Voy a subir para seguir trabajando.

—Te avisaré cuando esté lista la cena.

Mientras subo las escaleras, llamo a Claire.

Ella es mi mejor amiga y la que me impulsó a escribir.

Ambas hemos hablado sobre la posibilidad de hacer este viaje juntas.

Ahora que he pasado unos días lejos de casa, he recuperado muchos momentos que pensé que no podría volver a tener.

Ese espacio personal que tanto me hace falta.

Tal vez ese viaje me sirva no solo para documentarme para mi novela, sino también para sanar mi alma y volver a ser yo.

Como le comenté a mamá, ha pasado una semana y he adelantado mucho en este tiempo. Aunque esta novela debe publicarse a inicios del próximo año y llevo varios meses escribiendo, en definitiva, lo que ha pasado en mi vida en los últimos seis meses no ha hecho fácil que termine el proceso.

Llevo varias horas encerrada en la oficina cuando mamá me interrumpe.

—Hija, tu padre y yo iremos a hacer unas compras. No tardaremos.

—Tómense el tiempo que necesiten. Voy a seguir escribiendo.

Ha pasado un rato desde que salieron cuando bajo a la cocina por un vaso de agua. Al regresar al estudio, mi teléfono celular está sonando. No reconozco el número, pero puede ser de la agencia. Emily quedó en enviarme una información que le pedí.

—Hola.

—Señorita Smith, tengo un paquete para entregarle.

—¡Oh, claro! ¿Tiene la dirección?

—Sí, pero estoy un poco perdido.

Le explico cómo llegar, y cuando cierro la llamada voy a mi habitación para cambiarme de ropa. Llevo puesta una camiseta enorme y pantalones de deporte.

Cuando tocan el timbre, me apresuro a abrir y, al hacerlo, me detengo en seco.

El mensajero es un chico alto y atractivo.

Me da la impresión de que lo he visto antes, pero no recuerdo dónde.

Tal vez, si lo hubiera hecho, todo sería distinto, pues lleva en las manos una caja con rosas rojas como las que me envía el acosador.

—Hola, Leilani.

Intento cerrar la puerta en cuanto lo escucho mencionar mi nombre, pero es más fuerte que yo y logra empujarme.

—He esperado mucho por este momento. Te traje flores.

Intento alejarme de él, pero las piernas no me responden. El miedo recorre todo mi cuerpo. Estoy sola en casa y no sé de qué es capaz. Respiro con dificultad y en mis ojos comienzan a acumularse las lágrimas.

—Por favor no me hagas daño.

—No quiero hacerte daño. Solo quiero estar contigo.

Me hace un gesto para que me siente y obedezco. Estoy aterrada, pero en este momento creo que seguirle la corriente es lo mejor. Mi teléfono está arriba en la oficina. Mi única esperanza es que mis padres regresen rápido.

—¿Por qué haces esto? —Intento que mi voz no se quiebre.

—Porque me gustas y por eso nunca te haría daño. Me gustas desde el primer día que te vi en la universidad.

Las lágrimas comienzan a caer. ¿La universidad? ¿Nos vimos en el campus?

—No llores.

Se acerca a mí con rapidez y mi cuerpo se estremece completamente.

—No llores. —Pasa su pulgar por mis mejillas. —Solo quería que me miraras un momento. Siempre te atendía cuando llegabas a tus reuniones, pero nunca hubo para mí ninguna palabra más allá de darme las gracias por acompañarte. Y en un momento me conformaba con eso, pero luego no fue suficiente.

Cierro mis puños y no puedo hacer que mis lágrimas se detengan. En un momento mi mente se queda totalmente en blanco.

—¿Por qué tirabas mis flores a la basura?

—No lo hago. —Mi voz suena amortiguada por las lágrimas.

—Sí, lo haces. He escuchado cuando Lily les ha contado a algunas personas en la oficina.

Todos piensan que soy un acosador, pero en realidad soy un hombre enamorado.

Así como los que escribes en tus novelas.

Todo esto lo hago por ti. Conseguí esa pasantía en la editorial solo para estar cerca de ti.

No me gusta el trabajo, pero lo hice todo por ti.

—Ellos nunca le harían daño a la mujer que aman.

—Yo tampoco quiero hacerte daño. Solo quiero que nos podamos conocer más. Sé que cuando lo hagas borrarás de tu cabeza esa idea de que soy un acosador.

Se aleja un poco de mi lado y es cuando aprovecho para correr escaleras arriba en busca de mi teléfono. Si logro llegar al estudio podré encerrarme allí.