No puedo más, Goa: ¡Ya basta, por favor! (Me llamo Goa 11) ¿Un hijo se puede divorciar de sus padres?
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¿Un hijo se puede divorciar de sus padres?

Hecha un manojo de rabia, Goa agarró la tableta y escribió a sus amigos por Instagram, aprovechando que aún no le habían quitado la aplicación:

Goa:

Odio a mis padres. ¿Sabéis

qué me acaban de decir?

Que me dejan sin Insta. ¿Os

lo podéis creer? Con lo que

pasó con el vídeo, el meme,

el acoso a Nadia… Creen

que no debo tenerlo hasta

los 16. Que no sé qué de

mi cerebro. O sea que bye bye

a la única red social que tengo.

Bruno, Ana y Laura habían ido juntos a dar una vuelta por el centro y le respondieron enseguida:

Bruno:

¿Y cómo vamos a poder hablar contigo?

Ana:

¿En serio? Qué horror. Y ahora ¿qué?

Goa:

Me dejan tener WhatsApp en el móvil,

pero nada más. Solo hablar y llamadas.

Nada de redes con fotos, vídeos…

Ana:

Ah, uf… Por suerte, podremos

seguir chateando. Te podremos

meter en el grupo que tenemos

con Nadia, Laura y Leo.

Goa:

Estoy taaaaaan enfadada…

Y ahora me tengo que ir con mi

padre y no quiero ni mirarlo a la cara.

Bruno:

Respira, Goa…

Leo leyó todos los mensajes. No sabía si entrar en la conversación o no. Respiró y escribió:

Leo:

Qué mal me sabe… Por lo menos

podremos hablar por Whats.

¿Estaba volviendo la normalidad entre ellos dos? Ahora Goa no podía pensar en eso, estaba demasiado indignada.

Salió del chat y encendió la cámara:

Mis padres me van a quitar Instagram. Dicen que soy demasiado pequeña para tener esta red social, que me quieren y me intentan proteger, o qué sé yo.

¿Una hija se puede separar o divorciar de sus padres?

Quiero decir…, ¡ya no los quiero más! Estaría bien que se pudiera, ¿no?

Si los padres se pueden divorciar entre ellos, nosotros también deberíamos poder hacerlo.

Por lo menos unos días, que vean que vas en serio, que estás MUY enfadada…

No sé… ¡Algo! Porque yo, hoy, estoy MUY enfadada…

Creo que nunca me había enfadado tanto con ellos.

Sabía que lo del vídeo tendría consecuencias, pero, como no decían nada, creía que ya se les había olvidado…

y no. Seguro que ha sido cosa de mi padre, que últimamente solo le importa este tema.

Estoy indignada. Me siento rabiosa, impotente, incomprendida…

Odio que me hagan esto y ¡¿dicen que esto es querer?

! ¡¡¡Si un día tengo hijos, jamás les voy a hacer algo parecido!

!! ¡¡¡Cómo se pasan!!! ¡¡¡Es que no me lo puedo creer!

!! Se lo tengo que decir a Klaus. Enseguida.

Goa:

Klaus, me chapan Insta.

Ahora mis padres se han

cagado por lo del vídeo y

me quitan las redes hasta

los 16 años. ¿Te lo puedes

creer? Estoy indignada, bro.

Nadie respondió.

—Vamos, Goa, coge la bolsa que nos vamos —le dijo Alberto al otro lado de la puerta.

—¡No tengo ganas de irme a ningún sitio con vosotros!

—Venga, Goa, no te comportes como una niña pequeña. Es hora de irse, que Carla y Martín nos esperan para ir a comer.

Ella agarró la bolsa, que ya había dejado lista esa mañana, y salió de golpe pasando por delante de su padre sin mirarlo a los ojos.

Ya en el piso inferior, Julia le dijo: «Adiós, hasta mañana» y Goa no le respondió.

Eso sí, le dejó bien claro con su cara de morros que estaba MUY enfadada con ella .

Cuando estaba a punto de salir de casa, le entró un no sé qué por dentro: nunca le gustaba irse enfadada de casa y no darle un beso a su madre o a su padre porque entonces tenía miedo de que ocurriera alguna desgracia y que esa fuera su última despedida.

La culpa hizo acto de presencia y cuando casi había cruzado el umbral de la calle, dijo flojito: «Adiós» .

Cuando aún no se había alejado lo suficiente de casa como para perder la señal de wifi, recibió la respuesta de Klaus: