No puedo más, Goa: ¡Ya basta, por favor! (Me llamo Goa 11) ¡Qué palo de semana!
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¡Qué palo de semana!

A Nadia no le gustaba nada que hubiesen venido los ingleses y que sus amigos estuvieran de intercambio porque, con todas las actividades que hacían (algunas clases, visitas culturales, ocio…), volvían tan cansados a casa que por la tarde ya no querían quedar.

Además, Goa y Ana se habían saltado el último entreno y tampoco estaba segura de si irían el jueves.

Eran sus amigas y ahora notaba que tenían mil cosas en la cabeza ¡y ninguna era quedar con ella!

También sentía que le daban un poco de envidia.

A Nadia también le hubiera gustado ir a Inglaterra de viaje y tener a una compañera viviendo con ella en casa unos días, pero ella iba a otro instituto, en el que había sufrido problemas de acoso.

A raíz de eso, sus padres habían solicitado un cambio de centro y se lo habían concedido.

En septiembre, Nadia empezaría segundo en el instituto de sus amigos y, aunque eso la ponía muy contenta, se le estaba haciendo ETERNO .

Primero, porque en el centro al que iba no había terminado de hacer buenos amigos y segundo porque tenía que ver cada día a los tres chicos que durante semanas le habían dicho de todo y, aunque creía que lo tenía bastante superado, cuando le pasaban por al lado, aún se ponía muy tensa.

Sentada en el escritorio de su habitación, escribió a Bruno por el chat que tenían ellos dos en WhatsApp.

Nadia:

¡Hola! ¿Qué tal? ¿Cómo te va

con Jamie? ¿Os lleváis bien?

Bruno sintió cosquillas por dentro cuando vio el nombre de Nadia en la pantalla de su teléfono móvil. Se apresuró a responderle:

Bruno:

Súper. Ir a la playa ha estado

bien y él mola… Hemos hablado

todo el día de la diabetes, de

cuando le vino, de qué siente ahora…

Me ha ayudado mucho, la verdad.

Nadia:

Hala, ¡qué buen inglés que

tienes para hablar de todo

esto con él! No lo sabía…

Bruno:

¡Qué dices, si es gracias al

traductor! Tenemos una app

que nos va superbién y es fácil

y bastante fluido. Si no fuera por

eso, ¡no nos habríamos dicho ni mu!

Nadia:

Ya decía yo… :)

Bruno:

Oye, pero que sí que sé un poco, ¡eh!

Nadia no se daba cuenta, pero desde que se había puesto a chatear con su amigo, tenía una sonrisa dibujada en los labios y no se le borraba.

Nadia:

¿Cuándo nos veremos?

Bruno se puso nervioso. ¿Si le preguntaba eso, era porque lo echaba de menos o porque se aburría y ya está?

Bruno:

Ellos se van el sábado a primera

hora de la mañana… No sé… Si

alguna tarde no volvemos tarde de

las actividades, podríamos quedar.

Nadia hundió los hombros… Si quedaban por la tarde, estaría Jamie y no podría hablar «bien» con Bruno.

Pero aún faltaban muchos días para el sábado o el domingo.

¿Qué le ocurría? «Yo no soy así», pensaba…

Hasta ahora no hacía más que pensar en los estudios, pero, desde el inicio de la enfermedad de Bruno, tenía a su amigo en la cabeza muy a menudo.

Quizá era porque ahora que había terminado los exámenes se sentía muy liberada y feliz porque le habían ido muy bien y tenía mucho más tiempo libre.

O quizá era porque lo que sentía por él se estaba volviendo cada vez más fuerte…

Aunque le costara admitirlo…, sospechaba que se trataba más bien de la segunda opción.

Nadia:

Vale.

Bruno:

¿Y tú, qué tal?

Nadia:

Bien, con ganas de terminar el

insti y cambiarme al vuestro. No

me puedo creer que a partir de

septiembre nos vayamos a ver

todos los días todos. Te lo juro,

¡ME MUERO de ganas!

Bruno:

Bua, yo también, bro.

Qué fuerte… Todos juntos

otra vez. Además de Leo,

Laura… Que, por cierto,

no sé si lo sabes, pero

Leo y Goa desde ese

beso están que no están.

Nadia:

¿Qué quieres decir?

Bruno:

Leo ya no viene tanto

con nosotros. Conmigo

habla normal, eh, ningún

problema, pero se nota

que esquiva a Goa y que

no quiere hablar con ella.

Nadia:

Pero ¿por qué?

Bruno:

Se ve que hablaron del vídeo en

el que Goa dijo que le gustaban

dos. Leo le preguntó qué sentía

por él y se ve que ella le contó

que le gustaba pero que aún no

se sacaba a Klaus de la cabeza.

Nadia:

Ay, pobre Leo… Pero también es

guay que ella haya sido sincera

y no le dé falsas esperanzas, ¿no?

Bruno:

Sí. Pero supongo que no es

agradable que no te correspondan

como tú querrías. Bueno, a mí creo

que no me gustaría.

Nadia:

Ni a mí.

Los dos, por dentro, pensaron: «Por favor, que esto no nos pase a nosotros» .

Bruno:

Bueno, te dejo, que tengo a Jamie

aquí y me sabe mal no hacerle caso.

Nadia:

Vale. Hasta pronto.

Bruno:

Sí, nos vemos pronto.

Bruno dejó el móvil feliz. Nadia, también. Esas conversaciones les mejoraban el día.