No puedo más, Goa: ¡Ya basta, por favor! (Me llamo Goa 11) Chatear en horizontal El paraíso
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Chatear en horizontal El paraíso

Al llegar a casa, Goa dejó que Lindsey se duchara primero.

Esta le decía que no, que pasara ella antes, pero Goa quería ser hospitalaria y hacer las mismas cosas que ella había hecho cuando había estado en su casa.

Y Lindsey siempre había dejado que se duchara la primera.

Además, tenía ganas de tumbarse un rato sola en la cama y chatear.

Cuando oyó el ruido del agua y estuvo segura de que no la oiría nadie, Goa se puso a grabar en su videodiario:

Hoy hemos ido a la playa de Sitges, que me encanta porque es un pueblo precioso y tengo muy buen recuerdo de cuando iba con mis padres…

Pero he visto más claro que nunca que Leo me ignora, que no quiere saber nada de mí.

He intentado hablar con él, pero no quiere.

Y no sé si es porque está enfadado o si le he hecho algo o si es que tras nuestra conversación quiere distancia para no sufrir o…

No sé. ¡Preferiría que me lo contara y saber qué le pasa!

Lo echo de menos. Me gustaba mucho la relación que teníamos…

, pero ya veo que la cosa ha cambiado. Un rollo.

Ah, y me ha venido la regla… Y hace mucho calor y falta nada para que se acabe el curso y está Lindsey en casa…

Es tan maja… Nos lo pasamos muy bien juntas, es guay.

Tener una hermana debe de ser como esto que siento estos días, ¿no?

Porque tengo a Martín, pero es un bebé ¡y no es lo mismo!

Y sobre Klaus… No he sabido nada de él, tal vez debería escribirle.

Es que no sé qué decirle. Parece que vamos a pasar juntos unos días durante las vacaciones y estoy CA-GA-DA por lo que pueda pasar.

Si tiene que ser como en el camping, ¡qué palazo!

Pero si tiene que ser como en Mallorca el año pasado…

Ay, no sé… ¡¡¡Solo de pensarlo me pongo nerviosa! !!

Paró de grabarse y decidió que tenía ganas de hablar con alguien. Desde que Leo estaba distante, el chat de grupo que tenían en Insta estaba superparado. Optó por intentar activarlo:

Goa:

Hola, ¿cómo andáis? Aquí

Lindsey se está duchando

y estamos supercansadas

de todo el día. Por cierto: se

ha quemado toda la espalda.

Mira que le he puesto crema,

pero es taaaaaan blanca, bro,

que no ha tenido suficiente.

Parece una gambita.

Ana:

Aquí estamos solas y Charlotte y

yo estamos comiendo palomitas

tumbadas en el sofá. Cuando llegue

mi padre y vea que no hemos ni

puesto la mesa para cenar… Pero

es que ¡tremendo palo, bro!

Bruno:

Jamie y yo no paramos de

usar el traductor. Me ha contado

todo su proceso con la diabetes

y ya no me siento tan raro…

Él hace mil años que lo vive

y lo veo feliz… Supongo que

también me voy a acostumbrar.

Goa:

¡Claro que sí! ¡Ya lo verás!

Bruno:

Es lo que me acaba de decir Nadia.

Ana:

¿Habéis quedado?

Bruno:

No, estábamos charlando

por videollamada.

Ana:

¿Y eso? Os estáis volviendo

muy amiguitos, ¿no? ¿Te gusta?

¿Tenéis algo? ¡¡¡Cuéntanoslo todo!!!

Bruno:

Pero qué loca, ¿¡qué dices!?

Él se hizo el escandalizado, pero por dentro sentía cosas por Nadia que le hacían pensar que su amiga no estaba tan equivocada. Pero no quería hablar del tema y, aún menos, por chat.

Goa:

¡¿En serio?! Hala, nunca os he

visto así, pero ahora que lo

pienso… Haríais muy buena

pareja y sería MUY guay.

Bruno:

No os flipéis y cambiemos de tema.

¡Cotillas, que sois unas cotillas!

Ana:

Ja, ja, ja, ja, ja… Un poco sí. Hablando

de cotilleos… ¿Os habéis fijado hoy en

Nacho y Judit? Qué monos, allí, en la

playa. ¿No os ha parecido que los profes

ingleses estaban ahí de aguantavelas?

Goa:

Ana, te montas unas pelis en

la cabeza que alucinas, ¿no?

Bruno:

Ana, a ti lo que te encanta es el salseo

y, si no hay, te lo inventas, ¿verdad?

Ana:

Tiempo al tiempo. Ya veréis que

no estoy chiflada y que lo que han

visto mis ojos era REAL.

Goa se estaba riendo sola cuando entró Lindsey en su habitación envuelta con la toalla y le dijo:

—It’s your turn!