¿Cuándo lo celebramos?
A menos de una hora de Sitges, Klaus estaba a punto de quedarse dormido en la clase de inglés.
Como ya habían hecho el examen final, ese día les habían puesto la primera película de Harry Potter en inglés esperando que los adolescentes estuvieran contentos y les interesase.
Pero lo que en realidad estaba ocurriendo era que, como todos ya la habían visto, o se quedaban dormidos directamente encima de la mesa aprovechando la oscuridad o terminaban charlando con el compañero de al lado de otras cosas para evitar el sopor. Klaus era de estos últimos.
—Qué palo. La he visto dos veces, ya no me interesa. —Klaus ya se había pasado la pantalla de Harry Potter hacía tiempo.
—Nos podrían poner otra que sea más actual, ¿no? Me aburro —protestó Víctor.
—O aún mejor: que nos dejen irnos a casa. Si, total, ya es última hora… Tener que ver una peli que ya he visto y encima en inglés, con el hambre que tengo, es un palo que no veas . —A Klaus le sonaban las tripas. Ya había pasado mucho rato desde que habían almorzado en el recreo.
—¿Sabes algo de Goa? —Víctor quería salseo. Era lo que más le gustaba del mundo. Eso y hablar de ropa y outfits .
—No, solo que han llegado los ingleses de intercambio y está ocupada. Casi no hemos chateado estos días.
—¿Ya se le ha pasado el mal rollo por el vídeo que colgó en Insta? —Víctor estaba puesto en todo.
—Eso parece… o no, no lo sé… Ya te lo he dicho: no hemos hablado. —Klaus la echaba de menos, pero no lo quería reconocer para que su amigo no lo llamara pesado.
—¿Y tú cómo estás? —Víctor intuía los sentimientos de Klaus, aunque no los expresara. Tenía esta capacidad empática.
—No lo sé… Un poco rayado. Porque creo que, si no me dice nada, es porque debe de estar superbién con Leo, que se ven cada día, y que estará pasando de mí.
Y sé que tendría que pensar en otras cosas, pero me cuesta, sobre todo desde que mi madre me ha dicho que en julio nos iremos unos días juntos de vacaciones, como el año pasado.
—¿A Mallorca? ¡Bro, yo también quiero ir! —A Víctor le daba envidia que su amigo siempre estuviera viajando a Berlín o a otros sitios de vacaciones; él no tenía esa suerte.
—Creo que no, que haremos algo más barato. Pero paso de estar días con ella si está saliendo con Leo… Me voy a rayar un montón.
En ese momento, sonó el timbre del instituto y la profesora, que había decidido ignorar a los que no miraban la película (al fin y al cabo, ya había puesto las notas finales y estaba cansada de llamarles la atención todo el santo día) les dijo:
—El próximo día la terminaremos. Espero que hayáis entendido lo que dicen… Mirad películas o series en inglés en casa, que os irá bien para ir integrando el idioma. Os lo digo de verdad, hacedme caso.
La profesora tenía la sensación de predicar en el desierto, porque mientras hablaba todos hacían ruido con las sillas, las mesas y las mochilas al recoger sus cosas para irse a casa.
Justo en ese momento, Susana, compañera de clase, se les acercó para decirle a Klaus:
—Tenemos que celebrar que has aprobado castellano. ¿Cuándo quedamos? ¿Qué podemos hacer?
¿CÓÓÓMO?
¿En serio Susana quería quedar con él después de cómo habían estado los últimos días, que casi no habían ni hablado? Víctor se quedó en silencio, esperando la respuesta de su amigo, que tardaba en llegar. Por dentro, Klaus pensaba: «¡No tengo ganas de celebrar nada contigo!» .
—Gracias por ayudarme a estudiar, pero no hace falta celebrarlo.
—Pero lo dijimos… Fue un pacto. Yo te ayudaba y, si aprobabas, lo celebrábamos.
—Susana, ¿por qué insistes tanto?
¡¡¡BUUUUUUM!!!
Klaus por fin había expresado que estaba cansado de que le fuera detrás, y más después de las groserías que le había soltado ella a raíz del vídeo que Goa había colgado en Instagram.
Susana se había molestado porque había confesado que aún le gustaba Klaus.
Bueno, en el vídeo no lo decía así tal cual, pero ella lo había entendido todo.