No nacemos monstruos (288 Harmony Road 1) Capítulo 25 #3
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Capítulo 25 #3

—¡Porque llorará! ¡Porque tomará entre sus manos la bailarina como si fuese una desgracia y llorará y se lamentará porque una de las piezas que le dejó su abuelita ahora está destrozada!

¡Por eso! ¡Y yo no quiero que mi abuela llore, y yo no quiero que mi abuela sufra…

! ¡Y como ya han pasado tantos años, prefiero que las cosas sigan así antes de hacerle daño a una persona a la que amo!

Índigo Harper estaba patidifusa.

—¡Te apuesto lo que quieras a que tu padre pensó lo mismo con ustedes! Era más fácil esconder a ese Thomas que verte a ti llorar como lo hiciste esta tarde, o que ver a Emily y a tu mamá sufrir.

—Mamá no está sufriendo —aclaró con un gesto sombrío—. Mamá está… extraña…

—¡Bueno! ¡Prefirió mentir antes que ver a tu mamá extraña!

—Se dio una palmada sobre las rodillas con las manos, como si todo el conflicto de los Harper fuese lo más simple del mundo—.

¿Qué crees que pasará si la abuela descubre que escondí su bailarina por siete años o más?

—Se miraron—. Se decepcionará de mí, me dará un buen regaño y ya no confiará en mí de la misma manera…

¡Si fui capaz de destrozar su bailarina, no decir la verdad y además la escondí, mi abuela me creerá capaz de cualquier cosa!

—Rowie —había cambiado por completo su actitud— es solo una bailarina de porcelana…

—¡No, Indie! ¡Es una reliquia familiar! —La otra la miró fijamente—.

¡Es una bailarina de porcelana que vino a Estados Unidos desde Irlanda!

Viajó en una maleta, que de seguro su abuela cuidó muchísimo para que no se golpeara, atravesó la mitad del mundo y pasó de una generación a otra hasta que yo, jugando con una tela fingiendo que era mi capa de superhéroe… La tiré al suelo…

—No es tan grave como un hermano mayor.

—Para Moira Gallagher es tan grave como un hermano mayor, créeme. —Se miraron a los ojos—. Para ti es una tragedia no poder avanzar en una lección de piano, para mí es una tragedia no poder avanzar en una lección con el contrabajo… Son dos puntos de vista distintos, pero tragedias al fin.

Volvieron a enmudecer por minutos y minutos.

—Papá es un mentiroso —repitió Indie, esta vez con menos convicción, pero igual de dolida—, papá es un mentiroso y nunca más volveré a creer en él.

—Ahora más que nunca sé que hice bien al esconder esa bailarina —reflexionó para sí misma, en voz baja—. Creo que me sentiría morir si mi abuela no me perdonara por lo que hice o si decidiera no volver a confiar en mí, solo porque sentí miedo una vez y le mentí.

Indie volteó a verla enseguida, estaba ligeramente boquiabierta. Ahora Rowan parecía muy seria a su lado.

—¿Recuerdas la primera vez que vimos Nosferatu ?

—Claro. Teníamos nueve años.

—¿Recuerdas que Nosferatu solo estaba enamorado de esa mujer?

—¿La que tenía cara de tonta?

—Ella. Sí. ¿Recuerdas que Nosferatu vivía solo y triste en un castillo enorme?

—Sí… Pero era de esperarse, todos le tenían miedo. ¡Era un vampiro!

—Todos temen a los monstruos, pero nadie se pone en sus zapatos. Los monstruos son aterradores, mentirosos, ocultan un secreto…

—¡Pero si son unos asesinos!

—No todos… El monstruo de Frankenstein es solo un incomprendido que terminó actuando mal, porque todos le temían y lo juzgaban.

¡Él ni siquiera pidió vivir! Como tu hermano —esa fue como una bofetada para Indie—.

Tu hermano no pidió vivir. Ahora tiene que cargar con la vergüenza de que tu mamá, tú y Emily lo rechacen y lo vean como a un monstruo…

—Rowan reflexionó—. ¿Crees que tu papá es un monstruo, Indie?

Se miraron profundamente a los ojos.

—No… —Se sintió avergonzada de su comportamiento—. Papá no es un monstruo, solo… Solo nos mintió y… —Cosa rara en ella: se quedó sin palabras.

—Si en unos años tu papá vuelve a casarse y tiene hijos con otra mujer…

¿Te gustaría que tus hermanitos menores te odiaran solo por existir?

—Indie solo balbuceó. Rowan miró el paisaje muy seria, con expresión serena y reflexiva—.

Siempre que pienso en Nosferatu o en el monstruo que creó Frankenstein, llego a la misma conclusión: nadie se pone en el lugar de los monstruos y debe ser horrible que te odien, te rechacen o te teman, solo por existir. Solo porque no te quieren entender.

Esta vez no hubo nada más que decir. Índigo prestó atención a lo que sentía.

Sí, estaba enojada. Más que enojada, ahora parecía estar más triste que enojada, pero siendo muy honesta, sí que había dicho cosas horribles esa tarde y conforme Rowan hizo su reflexión, sintió que su furiosa rebeldía era domada con caricias hasta ser transformada en una bochornosa vergüenza.

Es cierto. Papá había actuado mal, pero ella no se había comportado precisamente mejor y eso la hizo sentir terrible.

Apoyó su cabeza sobre el hombro de su mejor amiga y se acurrucó contra ella.

—No sé qué sería de mí sin ti.

—Correrías por todo Willowbrook llorando y gritando, llevándote por delante todo a tu paso, sin saber qué hacer. —Se miraron y, aunque Indie estaba indignada, rio—. ¡Índigo Harper! —Se lo dijo muy seria—. ¡Te estás comportando como una adolescente!

Se echaron a reír y se abrazaron.

Desde allí, desde el tejado, escuchó la voz de Fiona llamarlas. Parecía hacerlo desde la buhardilla.

—¡Mierda! ¡Es mamá! —Rowan se puso de pie con cuidado y ayudó a Indie a incorporarse—. Bajemos sin hacer ruido.

Se deslizaron con cautela por las escaleras del tejado.

Rowan abrió la puerta apenas, solo para husmear por una rendija para ver si había alguien en el pasillo y al notar que todo estaba vacío, le hizo una seña a Indie y con un movimiento veloz, perfeccionado por todo el tiempo que tenían de haber reclamado para sí el tejado del teatro, aparecieron como lo haría el mismísimo Fantasma de la Ópera, en la puerta de la buhardilla.

Entraron a ella y allí encontraron a Fiona, pero no estaba sola. La acompañaban Lucas Harper, Emily y Rory.

—¡Ah! —Suspiró Fiona con alivio al verlas—. ¡Allí están!

Al ver a su padre, Indie tomó la mano de Rowan y se ocultó un poco detrás de ella, valiéndose del hecho de que la chica rubia era un poco más alta.

—Indie… —Fiona le habló con un amor inconfundible—. Lucas necesita hablar contigo…

—Solo si Rowan puede quedarse —negoció.

—Claro que puede quedarse. —Era un milagro que ese hombre siguiese teniendo fuerzas para hablar, para pegar todo lo que había roto con sus malas decisiones—. De hecho, todos pueden quedarse… ¿Está bien?

Índigo asintió. Las niñas se sentaron en el centro del sofá. Fiona, abrazada a Rory, se fue con él a una esquina de la habitación, Emily se sentó en la orilla de uno de los sillones, con las manos presionadas contra sus rodillas muy juntas, y Lucas se arrodilló en el suelo frente a su hija.

—Indie… Perdóname. —De inmediato se quebró y con él, Fiona y Emily. La niña miraba profundamente sus ojos—. Perdóname, por favor… Ya le pedí perdón a Emily, fui honesto con tu madre… Y ahora te pido perdón a ti…

—Estoy enojada —sostuvo con un susurro—. Enojada y triste. Nunca esperé que me mintieras, papá…

—Debí pensarlo mejor antes de mantener este secreto, Indie, lo sé.

Los gritos de tu madre, la decepción de Emily y todo lo que dijiste antes de salir de casa han sido suficientes para darme cuenta de que lo arruiné todo, pero le hice una promesa a tu hermana y también te la haré a ti: voy a solucionar todo esto y en adelante, siempre, siempre les hablaré con la verdad.

—No quiero a ese chico en nuestra familia —murmuró y bajó la cabeza. Se sonrojó un poco al recordar la reflexión que había hecho Rowan sobre los monstruos. Se sintió injusta.

—Indie… —Lucas sonrió sin fuerzas—. No se trata de eso.

Respeto que sientas re celo, respeto que no lo consideres un hermano, porque todo esto ocurrió de un modo muy…

Muy brusco para ti. Respeto que ni siquiera estés dispuesta a quererlo, porque estás en todo tu derecho…

—La chica alzó los ojos despacio y lo miró—.

Digamos que me basta con que lo sepas. Me basta con que, a partir de ahora, tú sepas y entiendas que allá afuera hay un Thomas Harper que también es mi hijo y que eso lo convierte en una persona que está ligada a ti de alguna manera.

—¿Es verdad lo que dijo mamá? —Estaba muy seria ahora.

—¿Qué exactamente?

Claire había hecho su mejor trabajo complicando las cosas.

—Que comes con ellos, que tienes una vida con ellos…

—Es una verdad a medias.

—¿Qué significa una verdad a medias?

—Sí, como con ellos una o dos veces al mes cuando voy a Albuquerque por asuntos de trabajo, pero no… No tengo una vida con ellos. Mi vida siempre ha estado con ustedes. Mi vida son ustedes.

Indie miró a un punto indeterminado, reflexionando.

—¿Por qué mamá lo supo antes que yo?

—Porque tu mamá me interrogó al encontrar un papel en el que descubrió que todos los meses ayudo a Thomas económicamente, para que él, como tú y como Emily, tenga todo lo que necesita para estar bien.

—¿Por qué Emily lo supo antes que yo?

—Porque Emily es tu hermana mayor, porque ella ahora es una adulta y porque podía entender cosas que tú aún no. Además… —Bajó la cabeza, avergonzado—. Emily ha visto a Thomas en Albuquerque, conmigo…

—¿De verdad? —Miró a la hermana en el acto—. ¿Y por qué no me dijiste nada?

—Indie… —Suspiró escogiendo las palabras—.

Quería hablar primero con papá para que me explicara cosas…

Si descubrieras mañana un secreto de Rowan…

—Las niñas se miraron y pensaron de inmediato en la bailarina sin cabeza.

Se sonrieron apenas y tuvieron que hacer un esfuerzo para no echarse a reír—, ¿irías corriendo a contárselo a Fiona?

—No —aseguró con ojos muy abiertos, como si eso la convirtiera en una gran traidora—. ¡Claro que no! ¡No soy una chismosa!

—¿Y qué te hace pensar que yo sí soy una chismosa?

—Buen punto —dijo para sí. Volvió a ver a su padre—. ¿Por qué no nos lo dijiste antes?

—Al principio, por miedo… Después por cobardía y, por último, por comodidad.