No nacemos monstruos (288 Harmony Road 1) Capítulo 25 #2
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Capítulo 25 #2

—¡Basta! —gritó, cubriéndose los oídos con las manos—. ¡Basta, basta, basta!

Todos se quedaron en silencio, mirándola. Indie bajó las manos, y cuando habló, su voz tenía una calidad diferente; más fría, más adulta.

—Te odio —le dijo a Lucas, mirándolo directamente a los ojos—. Te odio por lo que nos estás haciendo. Te odio por ser un mentiroso y te odio por arruinar nuestra familia.

Lucas sintió como si le hubieran dado un golpe físico en el estómago.

—Indie, por favor…

—¡No! —Ella retrocedió cuando él intentó acercarse—. ¡No me toques! ¡Nunca más volveré a confiar en ti!

Se dirigió hacia las escaleras, pero se detuvo en el primer escalón y se giró hacia ellos una última vez.

—Emily e Indie Harper —dijo, señalándose a sí misma y luego a su hermana mayor—. Esas somos nosotras. No hay nadie más. No habrá nunca nadie más.

Bajó corriendo las escaleras, y segundos después escucharon las campanillas de la puerta de la librería sonar descontroladas.

Lucas se dejó caer en el sofá, con la cabeza entre las manos. Emily se quedó de pie en el centro de la sala, mirando hacia las escaleras con expresión de desamparo. Claire permaneció junto a su silla, con una expresión de satisfacción y algo que podría haber sido triunfo.

—Esto es exactamente lo que esperaba que pasara —dijo Claire, rompiendo el silencio—. Esto es exactamente lo que sabía que ocurriría si alguna vez nos enterábamos de tu secreto.

Lucas levantó la cabeza para mirarla.

—¿Y te sientes mejor ahora? —preguntó con una voz cargada de agotamiento—. ¿Te sientes vindicada?

Claire no respondió. Simplemente recogió su suéter del respaldo de la silla y se dirigió hacia su habitación, en la que se encerró sin hacer el menor ruido.

Emily y Lucas se quedaron solos en la sala, rodeados del eco de las palabras crueles.

—¿Crees que alguna vez me perdone? —preguntó Lucas destruido.

Emily se sentó a su lado en el sofá, tomando su mano con suavidad.

—Indie es impulsiva, pero no es cruel para nada —dijo después de un momento—.

Necesita tiempo para procesar todo esto.

Pero, papá… —Volteó hacia la puerta de la ha bitación de sus padres y bajó aún más la voz—.

Lo que más me preocupa ahora no es su reacción.

Es lo que mamá va a hacer con toda esta información.

Lucas miró hacia la misma puerta, el silencio era palpable y a la vez inquietante.

—También me preocupa —admitió—. Es, precisamente, lo que comenzó a preocuparme hace muchos años, pero ya no hay vuelta atrás. Por primera vez en veinte años, toda la verdad está sobre la mesa.

—¿Y ahora qué? —preguntó Emily.

Lucas suspiró, sintiendo el peso de dos décadas de mentiras y las consecuencias que apenas comenzaban a desarrollarse.

—Ahora esperamos —dijo— y tratamos de reconstruir lo que sea posible reconstruir de esta familia.

Abajo, Rory había salido a la calle y desde allí, como un centinela, miraba la silueta de Indie perderse a lo lejos calle arriba.

Sabía a dónde se dirigía y, en el fondo de su corazón, hasta sintió alivio de que fuese así.

Sentía que en la casa de los Harper, justo ahora, no había nadie que tuviese la capacidad de contenerla, al menos no como lo haría, irónicamente, Rowan Luna.

Estaba sentada en el suelo de la buhardilla, sola, mientras sus abuelos y su madre se ocupaban del cine.

Tenía el bajo apoyado en sus piernas cruzadas y usaba la laptop de Fiona para seguir de cerca un tutorial para interpretar con ese instrumento Can’t Stop de Red Hot Chili Peppers .

Había estado trabajando con la misma tablatura desde hace semanas y la verdad es que estaba orgullosa de sus avances.

Sus dedos volaban sobre el diapasón, tensando las cuerdas al tocar con una seguridad que ya estaba aflorando tímidamente, pero con personalidad prometedora.

Estaba en un verdadero éxtasis musical cuando la forma en la que se abrió la puerta de la buhardilla y entró Indie en ella la sacó por completo de su estado casi meditativo.

—¡Indie! —Paró lo que hacía, dejó el bajo en el suelo con cuidado y apenas se puso de pie, ya la amiga se le lanzaba en los brazos sollozando—. ¡Indie! ¿Qué pasó ahora? —Se había ido tan feliz hace menos de una hora y minutos más tarde regresaba destrozada.

—¡No te imaginas, Rowan! —sollozó—. ¡Mi familia! ¡Mi familia está muerta!

—¿Muerta? —Lo dijo en voz alta, sin gritar. Nunca gritaba, pero no por eso estaba menos pálida o asustada.

Indie miró sus ojos de desconcierto y, a pesar de que lloraba a mares, no pudo evitar lanzar una risita mínima en medio de uno de sus quejidos.

—Bueno… No está muerta… —Rowan sintió un alivio enorme, tomándose el pecho con la mano—. Está destruida.

—¡No sabes cuánto me alegra!

—¡Rowan! —Le gritó, empujándola un poco y volviendo a reír con una pizca de ganas.

—¡Me alegra que no estén muertos! —aclaró—. ¡No que esté destruida!

—¡Necesitamos subir al tejado! Tengo que hablar contigo y nadie nos puede escuchar.

Rowan corrió a su habitación, buscó la llave de la luna creciente, apagó el amplificador cuando venía de regreso y, tomando la mano de Indie se la llevó a su lugar secreto.

Se acomodaron en el tejado y aunque Indie lloraba con menos intensidad, su amiga no perdió la oportunidad de comentarle algo que le preocupaba :

—¿Crees que ese hombre que está dejando el teatro como nuevo descubra nuestra puerta y nos la quite?

—¿Quién?

—Daniel Ashford… Ese hombre con el que mamá habla tanto ahora…

—¡Espero que no! —Indie se limpiaba las lágrimas con la manga de su suéter. Ya empezaba a sosegarse. No sabía por qué de solo estar con Rowan las cosas ya dejaban, inmediatamente, de ser dramáticas.

—Creo que a mamá le gusta.

—¿Daniel Ashford?

—Sí —sonrió con ternura—. La veo fingir para que no me dé cuenta, pero le brillan los ojos cada vez que habla con él o de él…

Índigo entrecerró los ojos con suavidad.

—¿Y no te enoja?

—¿Enojarme? —No se lo creía—. ¿A quién le puede enojar que alguien que amas sea feliz?

La chica de ojos verdes y cabello negro se quedó pasmada ante esa reflexión.

—¿Lo dices porque conseguirá a otro hombre que la quiera además de papá?

—Pues sí…

—Indie… —Le sonrió, razonable—. Papá desapareció o murió, dejando a mamá sola por trece años… ¿Cuánto tiempo más crees que tiene que esperar para volver a enamorarse o tener un nuevo esposo?

—Eso es como hacer una nueva familia… ¿No?

—No. Si mamá decide estar con Daniel Ashford nosotros no desapareceremos por eso.

—Rowan extendió las piernas, se echó hacia atrás apoyándose en sus brazos y miró al cielo con una sonrisa que hacía que Indie entendiera, como nunca, que la vida era mucho más sencilla de lo que parecía—.

No dejaré de ser su hija por eso. Rory tampoco dejará de ser su hijo y mi hermano.

Los abuelos seguirán estando ahí y… ¡Y sé que ella nos seguirá amando a todos igual que siempre!

—La miró con un gesto audaz—. ¡Tal vez hasta nos ame aún más!

—¿Más? —Había dejado de llorar.

—Sí. Si mamá se siente feliz con ese hombre, como creo que se siente, eso la hará estar contenta la mayor parte del tiempo y disfrutará mejor de nuestra compañía.

—¿Y le dirás papá a Daniel Ashford?

—No —su sonrisa fue preciosa—. Le diré, Daniel, porque para mí, papá es papá, ¿entiendes? Y Pops es Pops y Rory es Rory… —Indie reflexionaba intensamente—. Cada uno tiene su lugar y nadie se lo va a quitar.

Se quedaron en silencio por minutos y Rowan bajó del cielo y de sus reflexiones, recordando el malestar de su amiga.

—¡Indie! —Le tomó la mano con fuerza—. ¡Qué tonta! ¡Me puse a decir estupideces sobre ese hombre y sobre mamá y nunca te pregunté por qué se había destruido tu familia!

—Porque papá es un mentiroso —susurró con amargura—. Porque papá nos dijo a todas que tiene un hijo con otra mujer y lo ha estado ocultando por veinte años.

—¿Un hijo con otra mujer? —Rowan frunció el ceño con un gesto grave.

—¡Sí! ¡Un supuesto Thomas que tiene veintitrés años!

—¡Vaya! —Se sorprendió—. ¡Es mayor que Rory! —Indie la miró de soslayo—. Nació cuatro años antes que Emily, ¿verdad ?

—¡No lo sé y no me importa! ¡Papá dice que es nuestro hermano…!

—Pues sí… —Se alzó de hombros con llaneza—. Si es su hijo, es tu hermano.

—¡Pero yo no quiero ningún hermano! —gritó y Rowan se echó a reír, irritándola aún más.

—¡Indie! El que podría decir eso es él y no tú… Si tiene 23, cuando tú naciste él ya tenía 10… —Le sonrió aunque su amiga la miraba con enojo en ese preciso momento—. El que nació primero fue Thomas, no tú.

—¿Así que estás de acuerdo?

—¡Hey, Indie! Hay algo que no estás viendo porque estás furiosa o herida…

—La otra bajó un poco la guardia—. ¿Crees que tu papá hizo todo esto para lastimarte?

—La chica reflexionó—. ¡Pero si ni siquiera tu papá sabía que en algún momento tú ibas a nacer!

O tu papá tiene una bola para ver el futuro y dijo: ¡con este hijo, le arruinaré la vida a Indie cuando tenga trece años!

—¿Te burlas de mí?

—No. Solo no veo nada de malo en que tu papá tuviese un hijo mucho antes de que ustedes nacieran…

—¿Y por qué nos mintió? —atacó con amargura—. ¿Y por qué nos lo dice hasta ahora?

—Porque temía que te pusieras como te pusiste…

—Se alzó de hombros e Indie palideció sintiéndose un poco estúpida—.

Cuando tenía siete años, tiré al suelo por accidente una de las bailarinas de porcelana de mi abuela y le arranqué la cabeza —reía—.

La escondí en lo más profundo de mi closet y jamás dije nada, aun y cuando mi abuela la ha buscado por años por toda la buhardilla…

—¿Dónde está la bailarina ahora?

—Allí. Sin cabeza en mi closet.

—¿Por qué no le has dicho nada a tu abuela? —Le reprochó.