Capítulo 25
I
El sábado cerca del mediodía, Lucas regresó a Willowbrook con una determinación que contrastaba dramáticamente con el cansancio que se reflejaba en su rostro.
Había pasado la noche en Albuquerque, en un hotel modesto cerca del departamento de Emily, procesando cómo abordar la conversación más difícil de su vida.
Rory y su hija viajaban con él en la furgoneta, de hecho, el joven estaba al volante, se había ofrecido a conducir para que Lucas, visiblemente cansado, pudiese mantener la mente en otro lugar.
Emily, sentada en la butaca delantera de ese vehículo, iba entre los dos pensando en Indie y en lo que les esperaba con ella.
Había prometido estar presente para su hermana, y a pesar de que su propio mundo emocional seguía tambaleándose, sabía que la chiquilla necesitaría todo el apoyo posible.
Tomó aire. Cruzaba los dedos para que la adolescente de casi catorce años facilitara las cosas.
Claire había pasado la mañana en un silencio denso, moviéndose por la casa con una eficiencia mecánica que ocultaba mal la tormenta que se gestaba en su interior.
Por un lado, estaba inquieta ante la ausencia prolongada de Lucas.
¿Dónde habría pasado la noche? ¿Llorando en el hombro de Mercedes Herrera?
¿Recostándose en los brazos del hijo que siempre les ocultó?
Pero le bastó ver bajar de la van a Lucas y a Emily, una vez Rory la detuvo ante la puerta de la librería, para sentirse traicionada.
Así que había ido a darle la cara a la hija mayor y seguramente, pensó la esposa para sus adentros, no desaprovechó la ocasión de ponerla en su contra.
La casa de los Harper se mantuvo en una tensa calma.
Abajo en la librería, los padres de Emily no cruzaban ni media palabra, mientras ella se ponía al día con su madre mediante una conversación tensa y fría y Rory…
Rory se limitaba a permanecer sentado y en silencio en el sillón del fondo.
El mismo que estaba junto a la escalera y que muchas veces Lucas usaba para leer a los abuelos los sábados o los domingos por la mañana.
Indie regresó de casa de los Gallagher al mediodía, radiante después de una noche llena de risas y confidencias con Rowan.
Entró por la puerta con la energía característica de una adolescente que había disfrutado de tiempo de calidad con su mejor amiga, ajena al hecho de que su mundo estaba a punto de cambiar para siempre.
—¡Hola! —anunció su llegada dejando su mochila al lado de su piano. Se sorprendió al instante de ver a su hermana y a su novio—. ¡Qué bien que Emily y Rory estén aquí! ¿Vinieron para el fin de semana completo?
Emily la abrazó con una intensidad que Indie interpretó como cariño fraternal, sin saber que era más bien un intento de prepararse para lo que vendría.
—Sí, Indie. Vinimos porque… porque necesitamos tener una conversación familiar importante.
—¿Una conversación familiar? —Indie miró a su alrededor, notando la tensión que flotaba en el ambiente—. ¿Pasó algo? ¿Están bien los abuelos?
Lucas se aclaró la garganta desde el marco de la puerta del depósito.
—Indie, ¿podrías acompañarnos a la sala? Tu madre, Emily y yo necesitamos hablar contigo sobre algo muy importante. —Rory permanecería abajo. No solo les daba la privacidad necesaria, también le echaba un vistazo a la librería.
La sonrisa se desvaneció gradualmente del rostro de Indie mientras procesaba el tono solemne de su padre y la expresión tensa de Emily. Miró hacia Claire, buscando alguna pista, pero encontró solo una máscara de frialdad controlada.
—¿Qué pasa? —preguntó, sintiendo cómo la alegría de la mañana se evaporaba—. ¿Por qué todos están tan raros?
Se dirigieron a la sala en silencio. Lucas tomó asiento en el sofá individual, Emily se acomodó en uno de los extremos del sofá principal y Claire eligió la silla del rincón, como si quisiera mantener distancia física del resto.
Indie se quedó de pie en el centro de la habitación, con los brazos cruzados y una expresión que combinaba curiosidad y aprensión creciente.
—Indie —comenzó Lucas, con la misma voz suave, pero firme que había usado la noche anterior con Emily—, lo que voy a contarte va a ser difícil de escuchar, pero necesito que sepas que todo lo que te diré es la verdad, y que aunque te duela ahora, tengo la esperanza de que algún día entiendas por qué tomé las decisiones que tomé.
—Me estás asustando, papá —dijo Indie, dejándose caer en el sofá junto a Emily—. ¿Qué decisiones? ¿De qué estás hablando?
Lucas respiró hondo, sabiendo que no había vuelta atrás.
—Indie, antes de conocer a tu madre, cuando era joven y vivía en Santa Fe, tuve una relación con una mujer llamada Mercedes Herrera. De esa relación nació un hijo. Se llama Thomas y es tu hermano mayor.
El silencio que siguió fue tan denso que parecía tener peso físico. Indie parpadeó varias veces, como si las palabras de su padre fueran un idioma extranjero que su mente se negaba a traducir.
—¿Qué? —fue lo único que logró articular, su voz apenas un susurro.
—Tienes un hermano mayor, Indie —repitió Lucas con paciencia—. Thomas tiene veintitrés años y vive en Albuquerque con su madre. Yo… yo he mantenido en secreto su existencia durante todos estos años y eso estuvo mal. Muy mal.
—¡No! —La palabra salió de Indie como una explosión—. ¡No, no, no! ¡Eso no es verdad!
Se puso de pie de un salto, retrocediendo hacia la pared como si las palabras de Lucas fueran físicamente amenazantes.
—Indie —Emily intentó intervenir con voz tranquilizadora—, sé que es impactante, pero…
—¡Cállate! —Le gritó Indie a su hermana, presa de una emoción—. ¡Tú ya lo sabías! ¡Por eso viniste! ¡Todos lo sabían menos yo!
Claire se enderezó en su silla y, por primera vez desde que habían comenzado la conversación, habló:
—Yo tampoco lo sabía, Indie —dijo con una voz que destilaba amargura—. Tu padre nos mintió a todas durante veinte años.
—¡Claire! —Lucas la miró con una advertencia clara en los ojos.
—¿Qué? —Claire se encogió de hombros con falsa inocencia—. ¿Ahora tampoco puedo decir la verdad? ¿También eso lo vas a mantener en secreto ?
Indie miró de Lucas a Claire, y luego a Emily, como un animal acorralado buscando una salida.
—Esto es mentira —dijo, negando con la cabeza vigorosamente—. Esto es algún tipo de broma horrible. Nosotros somos Emily, papá y yo. ¡Así ha sido siempre!
—Gracias por incluirme… —musitó Claire en tono imperceptible, como si las palabras le supieran agrias.
—Indie —Lucas se puso de pie despacio, extendiendo las manos en un gesto conciliatorio—, sé que es difícil de aceptar, pero…
—¡No tengo ningún hermano! —gritó Indie, las lágrimas comenzando a rodar por sus mejillas—. ¡Mi única hermana es Emily! ¡No quiero a nadie más en esta familia!
—¡Y no habrá nadie más en esta familia, mi amor! Pero más allá de eso, Thomas es tu hermano… —dijo Lucas con firmeza—. Quiero que entiendas, aunque sea difícil, que es mi hijo, igual que tú, igual que Emily.
—¡No es igual que yo! —Indie estaba completamente descontrolada ahora—. ¡Yo no pedí un hermano! ¡No lo quiero! ¡Ese hombre nunca será mi hermano!
Claire se levantó de su silla con una expresión de satisfacción y falsa compasión.
—¿Ves lo que has hecho? —Le dijo a Lucas—. ¿Ves cómo has destrozado a tu propia hija con tus mentiras?
—¡Mamá, basta! —Emily perdió la paciencia—. ¡No estás ayudando!
—¿Ayudando? —Claire se volvió hacia Emily—. ¿Ayudando a qué? ¿A que Indie acepte que su padre la ha estado engañando toda su vida? ¿A que normalice el hecho de que tenemos que compartir a Lucas con otra familia?
—¡No es otra familia! —Lucas se giró hacia ella, su voz elevándose—. ¡Thomas no es otra familia!
—¿Ah, no? —Claire sonrió con una crueldad que helaba la sangre—. ¿Y los almuerzos familiares que tienen en Albuquerque? ¿Y los ochocientos dólares que le envías mensualmente a su madre? ¿Y los veinte años que has estado visitándolos sin decirnos nada?
Indie absorbía cada palabra como si fueran puñaladas. Se giró hacia Lucas con una expresión de traición tan profunda que él sintió como si le arrancaran el corazón.
—¿Es verdad? —preguntó con una voz quebrada—. ¿Has estado… has estado viviendo con ellos a nuestras espaldas?
—No vivo con ellos, Indie —Lucas intentó explicar con voz muy suave y escogiendo muy bien sus palabras—. Los veo de vez en cuando, cuando voy a Albuquerque por trabajo y sí, ayudo económicamente a Thomas, pero eso nunca ha significado que ustedes fueran menos importantes para mí.
—¡Mentiroso! —Indie gritó la palabra con una vehemencia que sorprendió a todos—. ¡Eres un mentiroso!
—Indie… —Emily se acercó a ella, pero su hermana menor la rechazó con un gesto violento.
—¡Tú también! ¡Todos son unos mentirosos! ¡Todos sabían menos yo!
—Yo me enteré anoche —dijo Emily suavemente— y vine aquí para estar contigo cuando te lo dijeran.
—¿Anoche? —Indie la miró con incredulidad—. ¿Y por qué tú pudiste saberlo anoche y yo tengo que enterarme hoy? ¿Por qué todo el mundo es más importante que yo en esta familia?
La pregunta cortó el aire como un cuchillo. Lucas sintió cómo cada palabra de Indie confirmaba sus peores temores sobre cómo ella reaccionaría.
—Nadie es más importante que tú, mi amor —dijo, intentando acercarse de nuevo—. Te lo estoy diciendo ahora porque…
—¡Porque te descubrí! —Lo interrumpió Claire—. Porque encontré el extracto bancario y te obligué a confesar. Si hubiera sido por ti, habrías seguido mintiéndonos otros veinte años.
—¡Claire! —Lucas se volvió de nuevo hacia ella con impaciencia contenida. Lo menos que quería era ser violento delante de sus hijas—. ¿Podrías dejar que hable con mi hija sin tus comentarios?
—¿Tu hija? —Claire dio un par de pasos con una mueca burlona—. ¿Cuál de todas? ¿O acaso tienes más hijos escondidos por ahí?
Indie observaba este intercambio como si estuviera viendo una película de terror. Sus padres, que siempre habían sido figuras de estabilidad en su mundo, se estaban destrozando mutuamente delante de sus ojos.