No nacemos monstruos (288 Harmony Road 1) Capítulo 20 #6
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Capítulo 20 #6

La chica se sentó en el sofá, mientras que el padre ocupó uno de los sillones. Se inclinó hacia delante y juntó sus dedos en un gesto casi nervioso.

—¿La librería estuvo todo el día cerrada?

—Así es.

—Pero hoy es martes de poesía.

—Pues los versos tendrán que esperar hasta la semana que viene.

Escucharon los pasos de Emily al subir las escaleras y la joven se sorprendió al ver que ya su padre y su hermana la esperaban en la sala, tal y como se lo habían anunciado.

—Hablemos ahora —pidió él y le señaló el sofá a la hija para que se acomodara en él—. Dejemos el trago amargo para el comienzo, así podremos disfrutar en paz de la cena.

La casa estaba rodeada de un silencio que bien se podía definir como incómodo. Quizás era por la sensación de saber que Claire estaba allí, pero todo permanecía extrañamente callado.

—Papá… —Emily volvió sobre lo que más le inquietaba—. ¿Qué es eso horrible que sucedió el lunes? ¿Qué…?

—Vamos un paso a la vez, mi amor… —La contuvo con un gesto de su mano y la miró a los ojos—.

Lo primero que debes saber es que no puedes ir a Berkeley, hija —la ex presión de Emily fue genuinamente neutral.

No hubo dramas, no hubo preguntas, ni una pizca de resistencia.

Ni siquiera hubo alivio y esto sorprendió notablemente a Lucas—.

La razón por la que no irás a esa universidad, aunque nos enorgullece muchísimo que hayas logrado ser admitida, es porque la familia no cuenta con los recursos económicos para costearla.

—¿Y hasta ahora me lo dices? —Esta vez sí vio una emoción en su rostro: enojo.

Indie miraba a su hermana y a su padre completamente muda.

—Lo siento, Emily —sus disculpas fueron sinceras—. Tu madre se dejó llevar por el entusiasmo, yo fui presa de la culpa al negarte una oportunidad única y… Y sí, dejamos correr la pólvora por un buen trecho, pero estamos a tiempo de frenar toda esta estupidez sin que nadie salga lastimado.

—¿Así que por eso continúa encerrada en su cuarto? —Sus palabras eran pronunciadas con suavidad, pero no por eso con menos dureza—. ¿Está encerrada en su habitación como una niña berrinchuda que no pudo salirse con la suya? ¿Es eso?

—No exactamente —aunque en el fondo de su corazón, sabía que no podía haberlo descrito mejor.

—¡Lo mínimo que podía hacer era darme la cara! —demandó, sin alzar ni un poco la voz—. La que debería estar en ese sillón pidiéndome disculpas después de engatusarme y mentirme con esa maldita universidad es ella, papá, no tú.

—Emily…

—¡Ahora entiendo muchas cosas! —Comenzó a atar cabos con sencillez—. ¡Ahora entiendo por qué tu cara de desconcierto, de angustia! ¡Claro! Sabías de sobra que cubrir los gastos de esa universidad era imposible, pero no tenías cómo frenarla en su locura…

Lucas bajó la mirada, concediendo con su silencio la verdad a Emily.

—¡Tú no tienes por qué sentirte culpable!

—Se sentó en el borde del sofá y le tomó las manos de inmediato—.

¡Tú no tienes la culpa de nada, papá! Por el contrario, es muy valiente de tu parte que me des la cara y aclares todo esto, mientras ella sigue allí, escondiéndose en su propia soberbia.

Quiero que sepas algo —padre e hija se vieron a los ojos—.

No iba a ir a Berkeley de cualquier modo —Lucas frunció el ceño ante esa revelación—.

Anoche escribí a UNM para asegurarme de que mi vacante aún está disponible y estoy en espera de que me confirmen para seguir adelante con el proceso.

Tomé la decisión anoche, durante la cena, porque me dijiste algo muy importante: las decisiones correctas, las que funcionan para cada uno de nosotros, se sienten bien aquí —se señaló el pecho— y nos hacen sentir cómodos, sin importar que nuestra comodidad incomode a otros.

—Lucas asintió abismado por la sabiduría de su hija.

—Te lo dije —susurró Indie con suficiencia y él la miró con una sonrisa mínima.

—Después de que envié el correo —continuó Emily emocionada—, me fui a la cama con una sensación bonita y por primera vez desde que empezó esta carrera contra el reloj para entrar o no en una universidad, me permití soñar.

Me imaginaba saliendo muy temprano de Willowbrook con Rory rumbo a Albuquerque para asistir a nuestras clases.

Me imaginaba tomada de su mano, recorriendo el campus, dichosos de estar ahí compartiendo esa experiencia, esa etapa de nuestras vidas.

Me imaginaba esperando a Rory con un libro en las manos, en la puerta de su salón, para volver a casa luego de sus clases, o que él hiciera lo mismo conmigo, vigilando el momento en el que por fin saliera, nos diéramos un beso y nos marcháramos por ese día.

Me imaginaba compartiendo amigos, conociendo gente nueva, haciendo cosas distintas…

Me imaginaba consiguiendo un trabajo de medio tiempo para asumir juntos los gastos de los viáticos…

¡Por primera vez me di el permiso de soñar y cuando me quedé dormida, lo hice en paz!

¡Y cuando abrí los ojos esta mañana ya no sentí miedo, ni angustia, sentí esperanza y quise con todas las fuerzas de mi corazón que llegara el otoño cuanto antes para comenzar a vivir esa aventura de la mano de la única persona con la que quiero vivirla!

—¡Qué hermoso! —soltó Indie sin una pizca de discreción y tanto su hermana como su padre se dieron cuenta de que lloraba. Lloraba con un sentimiento indescriptible.

Lucas asintió, sobrepasado por la emoción, y Emily rio entre lágrimas ante las ocurrencias de su hermanita a la que ya no iba a dejar de lado por irse a California.

—Perdóname, papá… —Lucas volvió a reparar en su hija mayor con el ceño fruncido.

—No tengo nada que perdonarte, mi amor…

—Perdóname, tal vez mi único error fue enamorarme como una loca cuando menos me imaginé que me iba a enamorar así…

—No seas tonta —le acarició las manos con ternura—. Siempre estaré agradecido con la vida por haberte puesto en el camino a ese chico —le sonrió con picardía—, para mí es un verdadero alivio saber que él estará contigo viviendo esa etapa y… —Se alzó de hombros—. ¡Y quién sabe cuántas más!

—Así que pierde cuidado —le estrechó las manos—.

Agradezco muchísimo que me hayas dicho la verdad, agradezco muchísimo que justo ahora me estés tratando como a una persona adulta y no como a una jovencita ilusa a la que hay que maquillarle las cosas para que no pierda el rumbo —Emily sollozaba con suavidad—.

¡Gracias, papá! ¡Gracias por no subestimarme y por no tratarme como a un mono de feria al que hay que enviar a la mejor universidad para luego exhibirlo como un logro personal!

—Mi amor…

—Esta es mi decisión: no iré a Berkeley por nada del mundo, porque ir allá no me hace bien a mí y mucho menos les hace bien a ustedes.

Es una decisión peligrosa para la familia.

Económica y emocionalmente peligrosa —Lucas la miró muy serio—.

Aunque mamá consiguiera todo el dinero de la matrícula mañana mismo, no, no lo haría y nada me hará cambiar de parecer.

—Está bien. Respetaremos siempre tu decisión.

—Iré a UNM y me encargaré de que se sientan orgullosos de mí.

—Lo sé —esta vez era Lucas el que lloraba.

—Les demostraré que lo que hace la diferencia no es la universidad, ni su nombre, ni sus maestros. Les demostraré que lo que hace la diferencia es el estudiante y… ¿Quién sabe? ¡Tal vez sí vaya a Berkeley después de todo!

—¡Bueno, bueno! —interrumpió Indie una vez más—. ¿Irás o no? Ya no estoy entendiendo nada.

—¡Tal vez lo haga, para una especialización! —Le sonrió y la hermana creyó entender—. Pero si eso llegara a ocurrir, lo haré con planificación y con responsabilidad…

Padre e hija se abrazaron muy fuerte e Indie no desaprovechó la oportunidad para unirse a ellos, tomándolos también entre sus largos brazos de chiquilla que comienza a hacerse adolescente.

Estuvieron así por algunos minutos y agradecieron el silencio, el mismo silencio que antes era incómodo, ahora era apacible .

—Y bien… —Volvió Emily sobre su duda inicial, limpiándose las lágrimas—. ¿Qué fue eso tan horrible que sucedió el lunes?

Lucas e Indie se miraron a los ojos y como si se hubiesen leído la mente, sacudieron la cabeza de un lado a otro.

—No, no… —aseguró él, dejando a la hija un poco confundida—. No arruinaré esta calma, esta dicha, hablando de eso justo ahora. Confórmate con saber que la visita de tus abuelos salió peor de lo esperado y que… Que justo ahora cada cosa está donde debe estar.

—Papá —lo tomó de la mano y lo miró con firmeza—. Podemos asumir la matrícula de UNM, ¿verdad?

—Podemos, mi amor. Con total honestidad y con total responsabilidad te digo que podemos y que no tendrás que preocuparte por eso. Ahora —se puso de pie y las hijas lo imitaron—. Vayan a cambiarse, a darse un baño y tomemos la cena… ¿De acuerdo?

Las chicas aceptaron de buena gana y se alejaron por el pasillo hacia sus habitaciones.

Lucas las vio con una sonrisa dibujada en sus labios hasta que se perdieron de vista.

Una vez ambas puertas se cerraron, giró la cabeza hacia el dormitorio que compartía con Claire, sumido en la absoluta penumbra.

Visto de ese modo, parecía el pórtico de una caverna en la cual dormita una fiera.

V

—¡Rory! ¡Rory!