No nacemos monstruos (288 Harmony Road 1) Capítulo 17 #6
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Capítulo 17 #6

—¿Ha averiguado precios o irá a Berkeley a como dé lugar solo por lo que esa universidad representa?

—Lucas la miró con un dejo de vergüenza—.

Se lo pregunto porque Rory ha estado estudiando en el community college para optar al Opportunity Scholarship.

Nos encantaría obtener la beca completa, pero solo con la parcial, la matrícula apenas serían unos mil ochocientos dólares.

Invertiría en la educación de mi hijo alrededor de tres mil seiscientos dólares al año y desde luego, la residencia está descartada.

Tendríamos que vender la camioneta de su padre para comprar un auto nuevo en el que pueda trasladarse sin riesgos y él asumiría los viáticos con el sueldo que recibe en la floristería de la señora Wolfe…

—¿Seguirá trabajando en Willowbrook? —Se sorprendió.

—Absolutamente —aseguró Fiona sin inmutarse—.

Ya hemos hablado de cómo podría planificar su tiempo para estar entre Albuquerque y Willowbrook sin dejar de lado sus responsabilidades, además, la señora Wolfe se ha apoyado mucho en mi hijo ahora que su madre está muy enferma en Santa Fe.

Tiene pensado trasladarla a esta ciudad para poder estar más cerca de ella, pero continuará atendiéndola con la misma dedicación.

—No sabía nada de esto… —admitió y se sintió un poco idiota.

—Hace meses que no hablamos, Lucas.

—Su hijo tendrá una responsabilidad enorme sobre sus hombros.

—Eso me temo, pero está dispuesto a afrontarlo —se alzó de hombros—. Después de todo, un plan similar me sirvió a mí cuando tenía su edad y pude obtener mi título en UNM, el mismo que me ayudó a concursar por un cargo en el ayuntamiento —Lucas la miró sorprendido—. ¿Dónde estudió usted, Lucas?

—¿Yo?

Fiona cabeceó un sí entusiasmada, como si justo ahora le animara hablar de eso.

—Yo no fui a la universidad, Fiona —ella lo miró boquiabierta—. Hice mis estudios en el community college y… Y digamos que lo que aprendí, lo aprendí por mi genuino interés por la lectura.

—Más que válido —dijo sin una pizca de juicio. Se miraron a los ojos y Lucas leyó la pregunta que se estaba formulando Fiona en su cabeza.

—Claire tampoco, si eso es lo que quiere saber. Ella, al igual que yo, aprendió algo de gerencia de empresas en el community college de Santa Fe, su ciudad natal, y eso le ha servido para, para…

—Para manejar las cosas en la librería.

—Sí —admitió con genuina vergüenza. Fiona estaba ahora en posición de entender muchas cosas.

—No sé si lo sabe, Lucas, pero Emily ha influido en Rory de una forma muy positiva.

Su hija lo hizo considerar una posibilidad que nunca imaginó que tenía.

Antes de ella, Rory tenía la única aspiración de terminar la escuela y seguir con sus trabajos menores hasta que encontrara algo fijo, pero una vez supo que tenía que demostrar que la merecía, conectó con una versión de sí mismo que no sabía que existía.

Descubrió qué tan brillante podía ser, qué tan perseverante podía ser, con cuánta eficiencia podría manejar sus horarios y allí está, con calificaciones sobresalientes y con la beca y la transferencia casi en el bolsillo.

—La felicito, Fiona —sus palabras fueron sinceras—. Debe estar orgullosa.

—Lo estoy. Orgullosa y agradecida con su chica, que además de ser una niña preciosa, con su amor, con su ejemplo, ayudó a mi muchacho a poner los pies en la tierra y a retarse a sí mismo…

—Suspiró—. Pero no estamos aquí para hablar de Rory, estamos aquí para hablar de Berkeley, supongo…

—Lucas bajó la mirada, evasivo, y Fiona frunció el ceño con curiosidad—.

¿Qué dice Claire de esos cuarenta mil dólares anuales?

—Tenemos algo de dinero ahorrado, pensado para esto, pero…

—Pero la cifra no es tan ambiciosa.

—No. Para nada —se aclaró la garganta—. ¿Sabe, Fiona?

Claire y yo tuvimos un comienzo muy… muy incierto —ella lo escuchaba con una atención absoluta—.

Cuando Emily tenía seis o siete años, estuvimos a punto de cerrar la librería y dejar el negocio.

Nos costó algunos años recuperarnos y sentir que por fin la tienda era rentable.

—Eso explica el porqué no cuentan con la cifra para los fondos universitarios de sus hijas .

—Así es —se miraron a los ojos—. No es algo que sepa todo el mundo…

—Eso no tiene ni que decírmelo —dijo tratando de ser neutral—. Su esposa es muy hábil al aparentar…

—En parte fueron las malas decisiones de aquella época las que casi nos cuestan la tienda, la casa… ¡Todo!

—¿Las malas decisiones o las malas decisiones de ella ?

—Usted me entiende mejor que nadie, Fiona.

Me parece que no tengo que aclarar —la hija de Cormac se quedó un poco pasmada al escuchar esas palabras—, pero volviendo a los gastos de Emily…

Quizás los abuelos ayuden un poco para complementar lo que hemos reunido, no lo sé…

—Se rascó la cabeza detrás de la nuca—, pero Claire está dispuesta a cualquier cosa solo para que Emily vaya a Berkeley en otoño.

—¿De nuevo dejará que las malas decisiones de su esposa pongan en riesgo a toda la familia?

Lucas enmudeció por al menos un par de minutos. Fiona lo miraba muy seria. Él inspiró, en el fondo aterrado.

—Su apuesta —dijo en tono leve— es que Emily tenga calificaciones intachables y obtenga el Full Scholarship .

—¿Calificaciones intachables en un ambiente nuevo, conviviendo con personas que no conoce de nada, familiarizándose con todo y a mil ochocientos kilómetros de distancia de su mundo seguro?

—Fiona sacudió la cabeza de un lado a otro y Lucas la miró con un brillo de estupor en sus ojos—.

Si usted pensó que mi hijo tendría muchas responsabilidades sobre sus hombros, definitivamente no está considerando a la suya.

—Estoy en mitad de un laberinto…

—No sé cuán rentable sea una librería como la suya, Lucas…

—Lo suficiente para el estilo de vida que tenemos ahora, pero inalcanzable para lo que Claire se está planteando… Sin mencionar que, más allá de Indie… —Enmudeció y miró a los ojos a Fiona.

—¿Sí?

—Más allá de Indie —Fiona notó cómo sus hombros se tensaban—, están las responsabilidades propias del hogar, otros compromisos educativos… Ya me entiende…

Fiona asintió, pero la manera en que Lucas había mencionado otros compromisos educativos captó su atención. ¿Se refería al colegio de señoritas? ¿Al conservatorio? ¿O había algo más?

—Eso sin mencionar que a veces hay decisiones que pueden causar dolor —admitió con la mirada puesta en la nada mientras Fiona lo contemplaba frunciendo el ceño—. Esas determinaciones en las que sabes que la elección correcta para tu hijo va a lastimar a alguien más que amas.

Fiona lo miró con una expresión que se había vuelto más penetrante.

—Lucas, ¿de qué estamos hablando aquí? Porque siento que eso que lo tiene preocupado va más allá de las decisiones universitarias de Emily.

—Es complicado —dijo, echándose hacia atrás en su silla—. Hay situaciones familiares que... que no había anticipado tener que manejar en este momento.

—¿Problemas con Claire?

—No exactamente —Lucas vaciló, dándose cuenta de que estaba navegando hacia territorio que no podía explorar por completo—. Se trata más bien de responsabilidades que he estado evitando y ya no puedo seguir haciéndolo.

Fiona asintió, pero Lucas pudo ver que ella sentía que él estaba siendo evasivo.

—Esto no es solo económico, Lucas —aseguró y él se sintió desnudo—. No sé por qué vino al ayuntamiento hoy, pero no se trata nada más de la presión financiera de Berkeley.

Lucas sintió que algo se contraía en su pecho. Fiona estaba tocando el territorio que había esperado usar como distracción, pero que también contenía verdades que no podía revelar.

—Lucas, ¿hay algo en lo que pueda ayudar? No en lo económico, pero... a veces solo hablar sobre las presiones puede hacer que se sientan más manejables.

Era una oferta tan genuina, tan libre de juicio, que Lucas sintió que las defensas que había estado manteniendo durante días comenzaban a desmoronarse.

Por un momento, estuvo tentado a contarle todo: sobre las responsabilidades que había estado evitando, sobre las situaciones familiares que eran más complicadas de lo que nadie sabía.

—Fiona —comenzó, y su voz se quebró—, hay situaciones en mi vida que... Que son más complicadas de lo que la gente cree. Responsabilidades que he estado posponiendo y que ya no puedo seguir evitando.

Ella se inclinó hacia delante, dándole toda su atención.

—¿Qué tipo de situaciones?

Lucas la miró, viendo en sus ojos grises preciosos la misma comprensión y aceptación que había valorado durante meses de amistad.

Por un momento, las palabras estuvieron ahí, listas para ser dichas, pero entonces pensó en las implicaciones.

En cómo esa información cambiaría todo. En las complicaciones que crearía para Emily e Indie. En la lealtad que les debía a otros.

—No es algo de lo que pueda hablar ahora —dijo, alejándose física y emocionalmente—, pero gracias por ser alguien en quien podría confiar si fuera el momento correcto.

Vio la desilusión en los ojos de Fiona, pero también comprensión. Era una de las cosas que más valoraba de ella: su capacidad para respetar los límites, incluso cuando quería ayudar más.

—Está bien, pero, Lucas, si llega el momento en que necesite hablar, o si necesita cualquier tipo de apoyo, quiero que sepa que puede contar conmigo.

—Lo sé —respondió él y había gratitud genuina en su voz— y eso significa más de lo que puede imaginar.

Cuando se despidieron fuera de la cafetería, Lucas se quedó parado en la acera por un momento, observando a Fiona caminar de regreso hacia el ayuntamiento. La forma en que se movía, una gracia natural combinada con determinación, hacía que fuera imposible no admirarla.