Capítulo 15 #4
La sonrisa que se extendió por el rostro de Rory fue como ver salir el sol.
—Entonces vamos a hablar con tus padres.
—¿Ahora?
—Ahora.
Emily respiró hondo, enderezó los hombros y asintió.
—Está bien. Pero tú llevas la conversación. Tienes más experiencia siendo diplomático con mi madre.
Rory se echó a reír.
—Em, nadie tiene experiencia siendo diplomático con tu madre, pero lo intentaré.
Se acercaron juntos hacia la trastienda, donde Claire seguía absorta en sus cajas y Lucas continuaba trabajando en algunos libros que necesitaban ser reubicados.
Era uno de esos momentos domésticos que Emily sabía que recordaría para siempre: la luz de la tarde filtrándose por las ventanas, el aroma familiar de papel y tinta, sus padres trabajando en concentración silenciosa.
—Mamá, papá —algo en su tono hizo que ambos alzaran la vista—. Rory quiere preguntarles algo.
Claire bajó la pluma con la que hacía anotaciones con una lentitud deliberada. Emily lo entendió al instante: su madre estaba evaluando la situación. Lucas cerró el libro que estaba examinando y se volvió hacia ellos con curiosidad genuina.
—Señor y señora Harper —comenzó Rory—, quería preguntarles si me darían permiso para llevar a Emily al Festival Internacional de Globos de Albuquerque este sábado.
Claire alzó una ceja de inmediato.
—¿Al festival de globos? —Su tono era neutro, pero Emily conocía esa neutralidad. Era la que precedía al interrogatorio—. ¿Por qué Albuquerque?
—Es uno de los eventos más espectaculares del estado —explicó Rory—. Cientos de globos aerostáticos elevándose al amanecer. Pensé que a Emily le gustaría verlo antes de que... antes de que tome sus decisiones sobre la universidad.
Emily notó cómo había evitado mencionar Berkeley, pero la implicación estaba ahí.
—¿Y por qué no pueden esperar a algún evento local? —preguntó Claire, inclinándose hacia atrás, recostando su espalda en la estantería—. ¿Qué tiene de urgente este festival?
—Mamá —intervino Emily—, el festival de globos es internacional. Es algo que la gente viene a ver desde todo el mundo. No es algo que pase aquí en Willowbrook.
—¿Y tiene que ser este sábado? —Claire dirigió la pregunta a Rory, ignorando la intervención de Emily.
—Bueno, es el día de apertura del festival —respondió él—. Los globos se elevan al amanecer, que es cuando el espectáculo es más impresionante. Y también pensé... Emily cumple dieciocho el viernes. Quería que fuera algo especial para ella.
Claire entrecerró los ojos.
—¿Van a ir solos?
—Sí, señora.
—¿Todo el día?
—El evento principal es muy temprano por la mañana, pero sí, pensaba que podríamos pasar el día allá. Hay actividades durante todo el festival.
Lucas, que había estado observando el intercambio en silencio, habló:
—¿Cómo planean llegar hasta allá?
—Mi madre nos prestaría su auto —respondió Rory—. Tendríamos que salir muy temprano, alrededor de las cinco de la mañana, para llegar a tiempo para el despegue de los globos.
—¿Las cinco de la mañana? —repitió Claire—. ¿Y cuándo regresarían?
—Por la noche. Aunque nos encantaría ver el Night Glow [61] y los fuegos artificiales.
Claire se puso de pie y comenzó a caminar por el depósito, lo que Emily reconoció como una mala señal. Era lo que su madre hacía cuando estaba formulando objeciones.
—Rory, me parece una petición bastante... ambiciosa. Dos jóvenes, solos, en una ciudad grande durante un evento masivo, por todo un día. ¿No te parece que hay demasiadas cosas que podrían salir mal?
—¿Qué tipo de cosas? —preguntó Emily, sintiendo que la frustración comenzaba a acumularse.
—Para empezar —Claire se volvió hacia ella—, multitudes enormes. Tráfico pesado. El potencial de perderse en una ciudad que no conocen bien y sinceramente, no me gusta la idea de que salgan tan temprano sin supervisión.
—Mamá, en dos días cumplo dieciocho años. Voy a ser una adulta.
—Exactamente, mi punto —replicó Claire—. Estás a punto de ser adulta y tomar decisiones que van a afectar el resto de tu vida. ¿No crees que deberías estar concentrándote en tu futuro universitario en lugar de pensar en expediciones románticas?
Emily sintió como si le hubieran dado una bofetada. Ahí estaba de nuevo: Berkeley flotando como un fantasma en cualquier conversación sobre su futuro.
—Claire —Lucas intervino—, creo que estás siendo un poco severa. Es un festival cultural legítimo.
—¿Es un festival cultural? —Claire se volvió hacia él—. Lucas, son dos adolescentes enamorados pidiendo permiso para pasar todo un día solos en otra ciudad. En un evento donde van a estar rodeados de miles de extraños. ¿De verdad crees que van a limitarse a mirar globos?
El silencio que siguió fue pesado e incómodo. Emily sintió que el calor subía a sus mejillas, no de vergüenza, sino de indignación.
—¿Qué estás insinuando? —preguntó.
—No estoy insinuando nada —respondió Claire—. Estoy siendo realista. Los adolescentes, en especial cuando están en situaciones románticas y sin supervisión, no siempre toman las mejores decisiones.
Rory, que había permanecido en silencio durante este intercambio, por fin habló:
—Señora Harper, entiendo sus preocupaciones, pero no estoy pidiendo su permiso para hacer nada inapropiado. Estoy pidiendo permiso para compartir una experiencia hermosa con Emily en un momento importante de nuestras vidas.
—¿Y qué garantía tengo de eso?
—Mi palabra —respondió Rory—. Y el hecho de que respeto demasiado a su hija como para ponerla en una situación que pudiera lastimar su relación con ustedes.
Claire lo miró por un largo momento y Emily pudo ver el conflicto en los ojos de su madre: la desconfianza instintiva, luchando contra el reconocimiento de que Rory nunca había dado razones para dudarlo.
—Tu palabra —repitió Claire—. ¿Y se supone que eso debe tranquilizarme?
—Claire —Lucas se incorporó un poco hastiado de su actitud—, creo que Rory ha demostrado durante estos meses que es digno de confianza y Emily está a dos días de ser adulta oficial.
—¿Ah, sí? —Claire se volvió hacia él—. ¿Y eso significa que deberíamos renunciar a cualquier supervisión parental?
—Significa que tal vez deberíamos empezar a confiar en el juicio de nuestra hija.
Emily sintió que algo se rompía dentro de ella.
—¿Sabes qué, mamá? No importa lo que Rory haga o diga, nunca va a ser suficiente para ti. No importa cuántos años cumpla, siempre voy a ser tu niña pequeña que no puede tomar decisiones por sí misma.
—Emily, eso no es...
—Sí lo es —continuó Emily—. Admítelo. No confías en él porque no confías en mí. Piensas que soy una niña tonta e impulsiva que va a arruinar su vida a cualquier costo.
—No pienso eso.
—¿En serio? Porque cada conversación que tenemos sobre mi futuro, sobre mis decisiones, sobre cualquier cosa que tenga que ver con mi vida, termina siendo sobre cómo no soy lo suficientemente madura para saber lo que quiero.
Lucas alzó una mano.
—Emily, cálmate. Tu madre solo está tratando de protegerte .
—¿Protegerme de qué? —La chica se volvió hacia él—. ¿De ser feliz? ¿De tomar mis propias decisiones? ¿De amar a alguien que me ama?
Claire suspiró.
—Emily, no estoy tratando de controlarte. Estoy tratando de asegurarme de que no tomes decisiones precipitadas en un momento tan importante de tu vida.
—¿Y quién decide cuáles son las decisiones precipitadas? ¿Tú?
—Soy tu madre. Es mi responsabilidad guiarte.
—Tu responsabilidad es prepararme para ser independiente. No es mantenerme en una jaula hasta que decidas que estoy lista.
Rory, que había estado observando este intercambio con expresión cada vez más incómoda, intervino:
—Tal vez —dijo decepcionado— deberíamos olvidar el asunto. No quiero causar más tensión en su familia.
—No —Emily se volvió hacia él—. No vamos a olvidar el asunto y no estás causando tensión.
Esta tensión existía mucho antes de que tú llegaras —se volvió hacia sus padres—.
¿Saben qué? Tienen razón en algo. En dos días cumplo dieciocho años y cuando eso pase, no voy a necesitar permiso de nadie para nada.
Pero pensé... pensé que tal vez podríamos tener esta conversación como una familia que se respeta.
Lucas la miró con una expresión que parecía contener años de comprensión acumulada.
—Emily, tienes razón y creo que has demostrado durante estos meses que puedes tomar decisiones maduras —se volvió hacia Claire—.
Claire, Emily cumple dieciocho pasado mañana.
Rory ha sido respetuoso y honesto con nosotros.
El festival de globos es un evento único en su estilo y tal vez no tengan esta oportunidad el próximo año.
En algún momento vamos a tener que confiar en que criamos a una hija capaz de tomar las riendas de su vida.
Claire lo miró como si estuviera viendo a un extraño.
—¿Estás diciendo que deberíamos darles permiso?
—Estoy diciendo que tal vez es hora de que empecemos a tratar a Emily como la chica adulta en la que se está convirtiendo.
Claire permaneció en silencio por un largo momento, contemplando algo que Emily no pudo descifrar.
Cuando habló, su voz era cuidadosa y deliberada:
—Está bien —dijo—. Pueden ir a su festival, pero no porque crea que es una buena idea, sino porque aparentemente no tengo otra opción.
Emily sintió alivio y algo que se parecía a la tristeza. Había ganado, pero la victoria se sentía vacía.
—Pero —continuó Claire, mirando a Rory— quiero condiciones claras. Primera: quiero saber exactamente dónde van a estar y cuándo. Segunda: quiero números telefónicos donde pueda contactarlos si es necesario. Tercera: regresan antes de las diez de la noche, sin excepciones.
Rory asintió.
—Entendido.
Claire se volvió hacia Emily, la chica no pudo interpretar por completo lo que halló en sus ojos.
—Y tú... tú tienes que entender que las decisiones que tomes ahora van a tener consecuencias. Una vez que cruzas ciertas líneas, no puedes volver atrás .
Emily la miró, sintiendo el peso de esas palabras y todo lo que implicaban.
—Lo entiendo, mamá.