No nacemos monstruos (288 Harmony Road 1) Capítulo 12 #5
40%

Capítulo 12 #5

—¿Quiere decir que prefiere que no le diga nada? —Se incorporó en la silla avergonzado—. Si no quiere que la involucre de ninguna manera, yo… Yo…

—No, Lucas, no —le dio un par de palmadas en el brazo—. No estoy diciendo eso. Solo le propongo lo que podría ser más cómodo para usted.

—¡Es que no tengo a nadie, justo ahora, con quien hablar de esto!

—Fiona lo percibió desesperado—. Podría ir a terapia.

No suena mal, pero… Pero también es cierto que la última vez que hablamos aquí, hace casi seis meses, esa noche cuando vine a disculparme, usted me dijo algo muy importante que no ha dejado de darme vueltas en la cabeza desde entonces —Fiona lo miraba atenta—.

Usted dijo que Claire debía ser una aliada, no un enemigo a burlar.

—Y todavía lo sostengo.

—Sí, pero Claire ha sufrido una transformación inexplicable desde hace un año, cuando decidí que Indie ya no tomaría clases con aquella monja y que iría al conservatorio.

Se opuso de un modo enfermizo, fue cruel conmigo, fue cruel con la niña y…

Y desde entonces hasta ahora, es más una figura temida que una figura amada o respetada.

—¿Usted y sus hijas le temen?

—Sí —admitió ruborizándose—. Suena ridículo viniendo de un hombre como yo, de mi edad, pero sí. Claire ya no infunde respeto, ahora solo infunde temor.

Fiona se quedó pensativa por varios minutos y terminó su café con calma suprema.

—Señor Harper …

—Dígame Lucas. —Le sonrió y ella le correspondió con un gesto leve.

—Lucas… Poniéndome en el lugar de su esposa y sin justificar por esto su crueldad, sus prejuicios, posiblemente siente mucho miedo.

Todo su mundo está cambiando. Usted tomó su posición como padre comprometido con hacer valer los derechos de sus niñas y Emily e Indie ya no son las mismas.

En un abrir y cerrar de ojos, Emily será ya una mujer adulta que merecerá ser tratada como tal.

En unos meses, si quisiera, podría cometer la locura de casarse con Rory y dejarlo todo para permanecer con él —alzó su mano para tranquilizarlo—.

Dudo que sea el caso, es solo un ejemplo, pero lo que quiero hacerle ver es que legalmente no tendremos cómo impedirlo.

A menos que Claire la encierre bajo llave en el ático, no tenemos cómo impedirlo…

—Entiendo bien su punto.

—Índigo y Rowan están cada día más adolescentes, digamos…

No sé qué me espera con mi Rowie —su expresión fue graciosa e hizo reír a Lucas—.

Cruzo los dedos para que la nena no me dé demasiados dolores de cabeza ahora que parece haber encontrado en la música y en su amistad con Indie su lugar en el mundo, pero…

—Se humedeció los labios despacio y miró a Lucas, encimándose sobre la mesa y acercándose a él—, pero…

¿Qué sucederá si lo que sospecho es cierto?

—¿Lo que sospecha? —Frunció el ceño con curiosidad.

—Rowie e Indie, Lucas. Las niñas no tienen una conexión ordinaria, ¿o no lo ha notado?

Él suspiró descompuesto y pensó de nuevo en Claire.

—Sí, lo he notado… Por momentos solo creo que son amigas inseparables…

—Son más que eso, Lucas y su esposa también lo piensa.

—Él bajó la mirada con una sombra en ella—.

Los recelos de Claire hacia esa amistad no están infundados únicamente en el hecho de que Rowie no es la clásica señorita intachable que ella acostumbra a ver en el colegio donde estudian sus hijas.

No. También está esto otro y yo me pregunto, yo no dejo de preguntarme, cómo lo vamos a manejar.

Volvieron a verse y Lucas notó de nuevo el semblante de la valentía tomar posesión de la expresión de Fiona.

—Un día, destrozada por el misterio de mi marido, con mis hijos durmiendo en sus camitas, yo me juré que ocuparía lo mejor que pudiera el vacío que había dejado Fernando y que velaría, como una verdadera loba rabiosa, por su felicidad.

Le diré, Lucas: si Indie es la felicidad de Rowan, si Indie es, como comienzo a sospecharlo, esa persona para ella, yo no me pondré en su camino.

Amaré a mi hija hasta morir, así mismo como la vida me la esté entregando, y la defenderé por encima de cualquier cosa. Ahora, dígame…

Lo encaró y ya Lucas estaba por concluir que cada conversación con Fiona Gallagher era como visitar la sabiduría del oráculo.

—¿Usted está preparado para aceptarlo y, más aún, respetarlo y defenderlo?

Por un segundo, Lucas se sintió abrumado, pensando que necesitaba ir un paso a la vez. Un día a la vez. Se tomó minutos en responder, jugueteando con los pocos copos de maíz que quedaban en el recipiente de cartón donde Fiona los había servido, y alzó la mirada con determinación.

—Hace un año, Fiona, pensé que solo estaba salvando a Indie de una monja cruel.

Ahora entiendo que estaba aprendiendo a ser el padre que ambas necesitan —volvieron a mirarse a los ojos—.

Así que sí, Fiona. Respondiendo a su pregunta: sí, Fiona.

Estoy preparado. Mis hijas merecen ser amadas y defendidas por quienes realmente son, no por lo que otros quieren que sean.